jueves, 5 de octubre de 2017

Entrevista capotiana a Amador Luna

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Amador Luna.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Te diría que mi casa, pero como no tengo hogar propio, un bar con una gigantesca selección de cervezas en la nevera y de Rock en el “Jukebox”.
¿Prefiere los animales a la gente?
Depende qué animales y qué gente, los unos pueden ser los otros y viceversa. Pocas cosas peores a despertarse con el ladrido de alguien que te apremia.
¿Es usted cruel?
Sólo con mi equipo de fútbol.
¿Tiene muchos amigos?
Much@s, afortunadamente. Geniales e incondicionales, por suerte para mí.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Sentido del humor y del amor.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No.
¿Es usted una persona sincera? 
Depende. Es suicida sincerarse con tod@ el que contigo interactúa. Se necesita un poco de protocolo, necesario para superar las reservas propias de arrastrar historias diferentes hasta el apretón de manos. Tras el saludo, si la empatía marcha, sí.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Antes disponía mucho de ese tiempo libre y practicaba deporte todo el rato. Ahora ya medio lisiado y apenas en disposición de  ese tiempo, aprovecho la coyuntura para cultivar el músculo gris del asombro. Hay mucha gente con propuestas valientes y novedosas, pese a lo que se dice, que merece la pena pararse a considerar.
¿Qué le da más miedo?
La ignorancia, extendiéndose como una mancha de aceite sobre el mantel blanco de la educación, el diálogo y el conocimiento. La ignorancia y su descendencia, el propio miedo en sí mismo. El miedo y su consecuencia última y segura, la violencia.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Muchas cosas, me hago viejo. Por ejemplo, lo grosero de la forma en que se estandariza cómo reclamar los derechos propios; a voces, con poca o ninguna educación, con grandes aspavientos; y sin considerar los deberes incuestionables como el respeto.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
En realidad me sigo considerando más lector y espectador que escritor. Conozco a bastantes creadoras y creadores y aún no creo merecer este calificativo. Supongo que, de poder volver atrás y haber tomado otro camino me habría gustado ser mecenas o surfista, alguien despreocupado, pero claro…
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
¿Pensar es ejercitarse, no? Pues entonces, sí.
¿Sabe cocinar?
“Dificultad media”, como quien escribe “Inglés nivel alto” en el currículum y miente como un concejal. Digamos que soy apañadico. Se me da muy bien elegir vino para acompañar, eso por descontado.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A alguna de esas muchas mujeres brillantes y olvidadas por aquellos que hacen la historia, una historia plagada por tipos bastantes mediocres e infames, por otro lado.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Solidaridad, no al modo torpe en que Rajoy lo entiende (“Una cosa es ser solidario y otra serlo a cambio de nada”, Mariano dixit). De todas formas, creo que con la esperanza hay que andarse con sumo cuidado pues parte de una posición de desventaja previa, la desesperanza.
¿Y la más peligrosa?
Los imperativos, sobre todo esas órdenes que obvian cualquier lógica.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Cuando era mucho más joven e inexperto y no conocía la desazón que la violencia deja tras de sí, posiblemente, aunque no lo recuerdo. Ahora, si acaso, en ocasiones invoco a cierta parca de la justicia poética para que se lleve determinada gentuza, pero luego pienso en quien soy yo para llamar gentuza a gentuza como Christine Lagarde o Rodrigo Rato (¡mierda! se me fue la boca ¡cachís!).
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
En un plano teórico, el anarquismo, la más bella utopía de sociedad. En un plano pragmático considero que las corrientes herederas de la socialdemocracia, pese a que necesiten una profunda y urgente revisión.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
No sé, un ente superior: portero de discoteca, tertuliano reptiliano, ganador de un reality, Luis Cebrián… alguien con verdadero poder que no se cuestione sus acciones…
¿Cuáles son sus vicios principales?
La vehemencia y la impaciencia. No precisamente en ese orden.
¿Y sus virtudes?
Creo que decirlo yo mismo es un ejercicio de vanidad totalmente innecesario, a menos que anduviese buscando pareja y esto fuera una web de citas. Si gustas tomamos algo y sacas tus propias conclusiones.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
El 12-1 del España-Malta, la llegada del hombre a Teruel, Buñuel y su escena del ojo-cuchilla-nube, imágenes del sexo pasado (que, a buen seguro, moverá el molino), Brigitte Bardot & Halle Berry & Marisol, Soundgarden en directo… mi amadísima madre, por último.

T. M.