jueves, 29 de enero de 2026

Entrevista capotiana a Mercè Romero

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Mercè Romero.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Una pequeña casa rodeada de árboles desde donde ver el mar.

¿Prefiere los animales a la gente? Trato básicamente con personas.  Creo que haber tenido un perro en alguna etapa de mi vida me habría aliviado la tristeza.

¿Es usted cruel? Si lo soy no me doy cuenta. Aunque escribo textos crueles.

¿Tiene muchos amigos? Tengo buenos amigos. La amistad es un gran bien.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? La bondad, la honestidad, la lealtad, la generosidad, el humor, el entusiasmo.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No, pero recuerdo algún desengaño.

¿Es usted una persona sincera? Me llevo mal con la mentira, pero digamos que esquivo la verdad cuando siento que es prudente callar.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Escuchando música y conferencias;  yendo al cine y a conciertos;  leyendo y escribiendo; conversando con amigos y familiares. Dedicando mi tiempo a las personas que quiero.

¿Qué le da más miedo? Asistir al deterioro de mis seres queridos. A su pérdida.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La indiferencia del mundo a lo aberrante. La pérdida de humanidad.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Seguiría con la docencia, a la que he dedicado mi vida, ahora que estoy a punto de jubilarme. También me habría gustado pintar.  Ser modista o florista.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Soy de los que paga el gimnasio.

¿Sabe cocinar? Algunos platos dicen que se me dan bien: la paella y los tocinillos de cielo. Si cocino es porque me gusta agasajar a mi gente.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A Óscar Camps, fundador de Open Arms.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Humanidad.

¿Y la más peligrosa? Odio.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Los malvados también mueren.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Creo en la igualdad de las personas; tampoco entiendo los nacionalismos. Creo que todos los seres humanos tenemos los mismos derechos en cualquier lugar del mundo sea cual sea nuestra procedencia. En mi caso, me engendraron en un país, nací en otro, y tengo una segunda nacionalidad por azar. Ser de un país u otro, ser de una raza o de otra no es algo que elijamos.  

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me conformo con lo que soy.

¿Cuáles son sus vicios principales? Querer hacer varias cosas a la vez. El perfeccionismo.

¿Y sus virtudes? La perseverancia.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Mi madre en la orilla. Mi madre, que no sabe nadar y apenas puede andar, yendo hacia mí.  

T. M.