viernes, 30 de noviembre de 2018

Entrevista capotiana a Srta. Bebi


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Srta. Bebi.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Un mundo justo. De este me dan ganas de irme. 
¿Prefiere los animales a la gente?
No. Los considero más puros, pero la gente me resulta peculiar e interesante, aunque la mayor parte de las veces no me gusta. De hecho, creo que es necesaria precisamente por eso, porque no me gusta. 
¿Es usted cruel?
Por suerte y en general, mi capacidad empática no me facilita serlo. 
¿Tiene muchos amigos?
No. Pero son de verdad. 
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Franqueza, bondad y comprensión.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
La verdad es que no, solo me ha sucedido una o dos veces a lo sumo. No me dolieron demasiado porque supe racionalizar bien las situaciones. 
¿Es usted una persona sincera? 
Conmigo misma sí, con los demás lo intento, como todo el mundo. 
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Inspirándome. 
¿Qué le da más miedo?
Yo misma. 
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Creo que no me escandaliza nada, pero sí me revuelve el estómago la crueldad del ser humano. 
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Volverme loca. 
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Me encanta correr, practico yoga y bailo flamenco. 
¿Sabe cocinar?
Saber, sé. 
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Creo que Virginia Woolf. 
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Lucha. 
¿Y la más peligrosa?
Guerra. 
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Sí. 
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Soy radical, entendido etimológicamente como "de raíz". Analizo la base material de cualquier fenómeno social y lo aplico también a mi ideología. Soy indiscutiblemente materialista. 
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Docente. Aunque ya lo he sido, tengo pendiente volver. 
¿Cuáles son sus vicios principales?
Soy despistada y peco de "pasota", quizás demasiado independiente. También soy una persona excéntrica.
¿Y sus virtudes?
Sé escuchar, aprendo rápidamente y de los demás y soy comprensiva.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Las más útiles para sobrevivir. Seguramente. 
T. M.