sábado, 8 de noviembre de 2025
La revista "Qué Leer" de este noviembre
viernes, 8 de diciembre de 2023
Mi novela "La soledad del tirador" en un libro sobre historia del baloncesto
lunes, 9 de enero de 2023
Entrevista capotiana a Xenia García
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Xenia García.
Si tuviera que vivir en un
solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Me cuesta imaginar un lugar
del que no quisiera salir en algún momento, la verdad, pero si tuviera que
elegir tal extremo, y a pesar de considerarme una mujer de ciudad, diría que un
camino. Podría pasarme la vida caminando.
¿Prefiere los animales a la gente? Prefiero las personas a los
animales. Y algunos animales a la gente.
¿Es usted cruel? Quiero creer que no, aunque
quizás alguna vez lo haya sido por omisión.
¿Tiene muchos amigos? Amigos de verdad, no muchos,
no. Diría que seis o siete. Pero me considero afortunada con las personas que
he conocido y se han cruzado en mi vida.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que enciendan esa intimidad
única que nos aleja del mundo y a la vez nos hermana con él. Y la risa. Me
gusta reírme con mis amigos. Una risa sincera. Tengo amigas a las que no he
visto en varios -muchos- años y cuando nos hemos vuelto a ver, la distancia
desaparece a los pocos minutos. Esa es la intimidad a la que me refería, la que
no precisa de demasiadas explicaciones para hacernos sentir nosotros mismos.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? No suelen, pero alguna vez
lo han hecho. Igual que yo a ellos. La amistad no nos exime de ser quienes
somos, y a veces erramos y defraudamos y decepcionamos. Claro que aquí juega un
papel vital las expectativas que se tengan depositadas en la otra persona.
Intento ser realista en mis relaciones personales.
¿Es usted una persona sincera? Diría que sí, pero sin caer
en lo que se ha llamado sincericidio. Si la verdad no aporta
nada y además hiere, a veces me la he guardado. En ocasiones he puesto filtros
a la verdad, sobre todo si no me han pedido opinión. No sé si eso me convierte
en una persona mentirosa.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Creo que soy víctima de esta
sociedad del cansancio. Tengo poco tiempo libre, porque siempre lo ocupo. No
puedo pasar un día sin leer o sin hacer cualquier tipo de actividad física,
aunque sea caminar. También me encanta bailar y en verano, no perdono un viaje
largo en familia.
¿Qué le da más miedo? Uy, soy muy miedosa. Tengo
muchos temores desde pequeña. Luego la vida me ha ido poniendo pruebas – no sé
si muchas, pero algunas sí que han sido duras- y he descubierto en mí una
valentía tímida, silenciosa, a la vez que firme. Me daría mucho miedo, por
ejemplo, que mis hijos llegaran a odiarme. Y el sufrimiento que acarrea la
enfermedad, no solo para el enfermo, sino para las personas de tu entorno.
Llegar a ser una carga para ellos. También me da miedo la anhedonia, no ser capaz de sentir, sea lo
que sea, pero sobre todo ser incapaz de disfrutar de los pequeños placeres de
la vida. Lamentablemente podría seguir...
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Los que abusan de los niños. Los que destruyen una
infancia, cualquier infancia. También me escandaliza la sumisión y el
conformismo compulsivo.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Nunca decidí ser escritora.
Pero si tuviera que elegir, supongo que bailarina o bailaora. Expresarme con el
cuerpo.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Sí, a diario. Lo necesito
por salud mental y física. También por salud mental de los que viven conmigo.
¿Sabe cocinar? Sé. Bueno, sabía, aunque
hace años que apenas cocino. Desde que empecé con mi marido, hace catorce años,
apenas lo hago, pero soy amante de la buena mesa.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Los personajes anónimos.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Amor.
¿Y la más peligrosa? Amor. Y lo que somos capaces
de hacer en su nombre.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Solo en la ficción, aunque
en las tres acepciones del término.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Uf. Me considero feminista y
de izquierdas. Me presenté una vez a las elecciones por Escaños en Blanco.
Siento un profundo descontento con la clase política de este país.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Nunca me lo he planteado,
pero ahora que me lo pregunta, me gustaría volver a ser la Xenia de los veinte años, sabiendo lo
que sé ahora, que tampoco es mucho.
¿Cuáles son sus vicios principales? He tenido épocas con
conductas dañinas que prefiero no confesar. En realidad, cualquier placer es
susceptible de convertirse en un vicio, ¿no? De todas formas, dado que los
malos hábitos están sometidos al juicio moral y social de cada época, trato de
ser indulgente conmigo misma. Creo que me he librado de muchos vicios porque detesto
perder totalmente el control.
¿Y sus virtudes? Los que me conocen hablan de
mi fuerza de voluntad, aunque quizás sea porque no conocen todos mis vicios.
Cuando tengo una meta clara, un objetivo que trascienda al mero deseo, suelo
perseguirla con disciplina, motivación y persistencia. Lo difícil es quizás
encontrar metas a largo plazo, sobre todo cuando se llega a la conclusión de
que el largo plazo no existe.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Mi familia.
T. M.
domingo, 14 de noviembre de 2021
Recomendando un libro sobre Michael Jordan en el programa de radio de Josep Cuní
martes, 11 de agosto de 2020
"The Way Back": baloncesto, alcoholismo y dolor paternofilial
martes, 17 de marzo de 2020
El genial Shea Serrano y su libro sobre la NBA
lunes, 3 de febrero de 2020
Recomendando un libro de Kobe Bryant en el programa de radio de Josep Cuní
El pasado viernes día 31 recomendé, en el programa de la SER Aquí amb Josep Cuní, en la sección en la que colaboro, Mentalidad mamba. Los secretos de mi éxito, de Kobe Bryant (editorial Alienta).
martes, 4 de abril de 2017
"La soledad del tirador" en "La Nueva España"
miércoles, 29 de marzo de 2017
"La soledad del tirador" en "El Diario Montañés"
lunes, 20 de marzo de 2017
Publicación de "La soledad del tirador", en El Desvelo Ediciones. Hoy ya en librerías
Para más información y/o solicitud de entrevistas: El Desvelo Ediciones
lunes, 6 de marzo de 2017
Ascenso y caída de Pistol Pete Maravich
martes, 25 de octubre de 2016
La muerte del baloncesto español
domingo, 31 de julio de 2016
Melancolía de Magic Johnson y Larry Bird
miércoles, 7 de octubre de 2015
“La soledad del tirador”, premio LcL 2015
entre Estados Unidos y Lituania (11-9-2014)
«El Premio LcL busca premiar la propuesta más original y contemporánea de nuestro catálogo.
El Premio LcL es un premio no venal con el que se quiere reconocer la apuesta de los nuevos autores por la edición en digital.
Con solvencia, esta tercera edición va para el escritor catalán Toni Montesinos por una sincerísima novela: La soledad del tirador.
Una mirada al fondo de la adolescencia de un muchacho solitario y perplejo que sólo se encuentra a gusto cuando, después de un aclarado, consigue elevarse un poco en el aire y armar el brazo para el tiro a canasta.
Toni Montesinos también ha publicado en LcL Solos en los bares de noche y Que todo en la vida es cine.
El jurado estuvo compuesto por Alejandro Pérez-Prat, José Ángel Mañas, Benjamín Escalonilla y Miguel Angel del Arco.»
domingo, 9 de noviembre de 2014
Ignominia de un barrio orgulloso de su pobreza
Lo veo de lejos, me acerco y a la vez sigo lejos: en la perplejidad de que el ayuntamiento, en una osadía insospechada de repugnante insensibilidad, presuma de que esas calles cuentan con algo que de repente quieren exponer como atracción, casi diría, turística: las llamadas “casas baratas”, donde fueron a parar los inmigrantes miserables en su día y que siguieron siendo y han seguido habitadas hasta el día de hoy. Casitas a ras de suelo, dignas, sin duda alguna más que mi propio piso, probablemente más barato incluso, situado en edificios donde hacinaron a miles de familias, donde la vida tenía que ser barata porque no había dinero casi ni para lo básico. Pero casas, en todo caso, que reflejan una realidad tan dura, que desgarra cómo las han querido convertir en aliciente de conocimiento callejero. Para mi vergüenza, veo ese cartel que enaltece, bajo parámetros históricos, algo que habría que llenar de cobardía social y pudor a los dirigentes del barrio. El mismo barrio, bien surtido de estatuas modernas y calles asfaltadas y parques para niños agradables, del que hablan de vez en cuando en la tele, en la radio, siempre por casos infames de desahucios, de pobreza infantil, de asociaciones que recogen alimentos para los más necesitados. El barrio de la droga, el barrio de la delincuencia, el barrio de la vulgaridad y el analfabetismo. El mismo barrio de mi pasado en este presente, como compruebo al hablar con un joven solidario que ayuda a niños que sufren carencias en sus casas, y no solamente de tipo material.
Malditos hijos de puta quienes colocan máscaras de carnaval al sufrimiento de la gente, para taparlo, para aparentar que está superado. Pienso en las gentes que salen en La soledad del tirador, en toda esa desesperación, en toda esa tristeza que pisaba yo de las manos de mis tres novias, y no puede ser una simple casualidad que, en el mismo punto del suelo donde estuvo la canasta donde encontré un oasis para la podredumbre, la desesperanza y la miseria, convertido en el mejor jugador de la historia con mis zapatillas despellejadas y mi camiseta mil veces relavada, en ese mismo centímetro, hoy yazga un cartel que recuerda el porqué de un lugar, entiéndase, el porqué de la pobreza. Como si hubiera que celebrarla, como si, al nombrarla, el barrio mierdoso se vistiera de interesante sociología, para hacernos creer que esas vidas baratas ya no existen hoy, que los niños sin comida, los colegios públicos transformados en guetos y los ancianos echados de sus viviendas pertenecen a otra época lejana que no tiene nada que ver con la nuestra. Malditos hijos de la gran puta.
martes, 7 de octubre de 2014
Mi nueva novela: “La soledad del tirador”, hoy publicada por Literaturas Com Libros
Por eso la escritura de la obra fue dolorosa, pero necesaria para oxigenar los recuerdos; por eso, fiel a lo que intento, anhelo hacer siempre, es un relato tragicómico que sale de las entrañas rotas y que se desnuda desde el yo y la tristeza propia para extenderse al nosotros del barrio, a un lugar de mi ciudad –y por tanto a un tiempo, veinticinco, treinta años atrás– al que siempre vuelvo notando, dentro, muy profundo, la misma desazón que embarga al superviviente.

















