domingo, 29 de marzo de 2026
Un artículo sobre el hotel H10 Urquinaona Plaza
sábado, 28 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Inma Miralles
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Inma Miralles.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Como buena nostálgica, probablemente elegiría un
recuerdo. Pero este recuerdo sería habitado igual que en las películas donde se
pierde la memoria de manera recurrente, sin conciencia de que ya se ha vivido y
experimentando siempre la emoción por primera vez.
¿Prefiere los animales a la gente? No, me
gustan mucho los animales pero prefiero a la gente. La gente me fascina.
¿Es usted cruel? No, no diría que soy
cruel. Es verdad que en momentos de enfado inmenso, que por suerte me ha pasado
pocas veces, me sale como un ramalazo vengativo que siempre he sabido contener.
¿Tiene muchos amigos? No, tengo
pocos amigos y amigas pero muy buenos. En la calidad está el gusto.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? ¡Muchas! Probablemente
esto explique lo anterior. Creo que soy muy exigente con las relaciones en
general. En las amigas, particularmente, busco una afinidad especial. Me gusta
que las movidas que nos contamos transcurran entre cabezas y pechos
abiertos sin necesidad de dar demasiadas
explicaciones, sin juicios, por supuesto, y que se dé esa comprensión
intuitiva, que parezca que estamos hechas de lo mismo. O que lo estemos.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? Ya no.
¿Es usted una persona sincera? Sí. La
honestidad es una de las cualidades que más valoro.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Disfruto
muchísimo de no hacer nada. El dolce far niente. Deambular con un libro en
las manos por mi casa, leer dos frases, deambular de nuevo. Mirar por la
ventana es mi pasatiempo favorito. Prepararme un café, deambular. Dejar que se
enfríe, calentarlo. Y así.
¿Qué le da más miedo? Yo diría que
lo que más miedo me da en la vida es quedarme estancada en el aprendizaje. En
general. No sé por qué me llaman mucho la atención estas personas que cuanto
más viven y más envejecen se vuelven más intolerantes, más cerradas, más
soberbias, en lugar de al revés. Yo creo que crecer tiene que ver con estar
cada vez más en paz y, a veces, me da miedo que algo me arrastre y me haga
olvidar eso.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Me escandaliza profundamente la pereza. Sobre todo, la
pereza intelectual. Y la gente me dice: ¡pero si tú eres la primera que te
quedas un sábado encerrada en casa sin hacer nada! Y no, no es eso. Mi
deambulación es sugestiva. Puede que yo no esté pensando activamente en nada,
pero inconscientemente estoy dale que te pego a la máquina. De hecho, en ese no
hacer nada es cuando de repente se me ocurre una idea para un relato. O de
repente escribo un poema en una servilleta. Lo que no me gusta es ese “desactivarse”
narcotizante, de enchufarte al móvil, a las series, que sí, soy consciente de
que el estilo de vida que nos domina también hace necesario el desconectar.
Pero ahí voy: necesitamos un cambio, un estilo de vida en el que no nos urja la
desconexión para poder seguir.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Probablemente habría sido
maestra de educación infantil.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Sí, mucho.
Actualmente hago, sobre todo, running y pádel.
¿Sabe cocinar? Sí, pero no me gusta mucho. En cambio,
según dicen, se me da bien así que a veces me toca.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Sin ninguna duda a
Clarissa Dalloway, de Virginia Woolf.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Ahora está muy de moda, pero a mí me encanta la palabra
japonesa “ikigai”. Creo mucho en que existe un “propósito”, una razón de ser,
llamémoslo como queramos, para todo lo que existe. Esto es claramente
esperanzador.
¿Y la más peligrosa? Esta he
tenido que buscarla, porque recordaba su significado pero no la palabra en sí.
“Untermensch”, que significa algo así como “subhumano”, y jerarquiza la
categoría de las personas.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Matar no, vengarme sí.
Pero no he ejecutado ninguna de las dos cosas. O no seriamente.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me gusta fantasear con
la des-estructuración y la des-economización monetaria de las sociedades.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me habría
encantado ser tenista. Pero de élite. Soy muy competitiva y seguramente estaría
forrada.
¿Cuáles son sus vicios principales? La melancolía, otra
vez. Siempre aparece. Si me despisto un poco, me envuelve muchísimo y me lleva
a la tristeza.
¿Y sus virtudes? Creo que soy
divertida. Me gusta divertir y divertirme. Tengo mucho sentido del humor.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Pensaría en
mis hijos y probablemente en nada más.
T. M.
jueves, 26 de marzo de 2026
Entrevista en Radio Vallekas y Radio Almaina por "Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe"
miércoles, 25 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Salvador Perpiñá
En 1972, Truman Capote publicó un
original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló
«Autorretrato» (en Los perros
ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con
astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus
frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman
la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de
la vida, de Salvador Perpiñá.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? De adolescente me
entregaba a fantasías de reclusión: el Nautilus, una base lunar, hasta el hotel
Overlook de El Resplandor me parecían destinos deseables. Tras una vida de
intensa sociabilidad mis sueños de retiro no llegan hoy a tanto. Un pequeño
pueblo con restos suficientes de historia, el mar o un río a mano, un
campanario y una taberna. Silencio, compañía y una buena conexión a internet
colmarían mis veleidades de eremita.
¿Prefiere los animales a la gente? La gente y los gatos son mis animales preferidos.
¿Es usted cruel? Puedo ser sarcástico,
pero cruel no lo fui ni de niño y eso que el niño es amoralmente cruel. Esto me
ha incapacitado bastante para desenvolverme con normalidad en la vida.
¿Tiene muchos amigos? Soy una mezcla epiléptica de misántropo y hombre mundano. Sí, tengo
muchos amigos, de los de juergas y de los que están ahí cuando viene la
tormenta.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Alegría y bondad.
Antes valoraba mucho la inteligencia, ya no. Me debo de haber vuelto más
inteligente.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? Yo soy el primero que me he decepcionado a mí mismo. No hay nada bajo el
sol que no nos decepcione. No amo a los demás porque se ajusten a mis
expectativas, eso sería ingenuo y narcisista.
¿Es usted una persona sincera? Soy transparente con mis emociones hasta el absurdo, pero cuando
practicamos la mentira piadosa comprendemos que la hipocresía es un hijo no
deseado del amor al prójimo. Cuando me encuentro con alguien que me dice «soy
una persona muy sincera, yo tal y como pienso las cosas te las digo» me alejo
todo lo posible.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Zambullirme en mi colección de discos y no
leer a Judith Butler.
¿Qué le da más miedo? Morir. Contra toda sabiduría, deploro la impermanencia. Vivo en el apego,
me gustan demasiado las cosas de este mundo y me quiero demasiado a mí mismo.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Hay muchos hechos que me
entristecen, pero ¿escandalizarme? No me escandalizo por nada. El escándalo, el
rasgamiento de vestiduras me parece una emoción sacristanesca y timorata. Nuestra
especie es capaz de todo bien y de todo mal. Somos débiles y fallidos, sí, pero
también en la oscuridad de un universo indiferente ha brillado nuestro coraje y
nuestra piedad.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Me
hubiera encantado ser un lutier, construir en silencio y con las manos
instrumentos de música, siempre iguales, siempre diferentes.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Nunca he sido alguien activo, de los que no pueden estarse quietos. Solo
ahora empiezo a practicarlo y de haberlo sabido habría empezado antes.
¿Sabe cocinar? Me
encanta, adoro cocinar. Hay un punto de concentración santa en manejar los
alimentos terrestres y obrar esa alquimia. Es algo que me hace muy feliz.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Saber qué era el Reader’s
Digest delata fatalmente mi edad.
Creo que elegiría a un viejo amigo, Juan Navarro, una de esas biografías
hiperbólicas de anarca español. De todos modos, hay algo valioso y único en la
experiencia vital de todos los humanos. Bueno, de casi todos.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Amor.
¿Y la más peligrosa? Amor.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? A veces me consiento
fantasías humorísticas de exterminio. Pero más en la línea del Coyote y el
Correcaminos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy una rara quimera en el sentido mitológico del término: un liberal
clásico dotado de un corazón socialdemócrata.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Como me
costaría mucho renunciar a mi yo, sí que me interesaría vivir una versión
alternativa de mí como mujer. Experimentar la feminidad desde dentro. No sé si
estoy preparado.
¿Cuáles son sus vicios principales? He sido un hombre muy de vicios. Los vicios me han hecho inmensamente
feliz sin haberme deteriorado demasiado. La pereza me ha acompañado mucho. Ahora
bien, si hablamos de vicios en un sentido moral, del viejo concepto de pecado, diría
que la impaciencia, una cólera de personaje de comedia bufa y una envidia confinada
dentro de unas medidas razonables.
¿Y sus virtudes? Me
educaron en la idea de que hablar bien de uno mismo no es elegante, pero venga,
creo que soy divertido. Me gustaría ser recordado sobre todo por alguna de las
muchísimas tonterías que he dicho a lo largo de mi vida.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Los rostros queridos, el paso de las estaciones y las magias de la luz en
la infancia, la música de un absurdo anuncio del desodorante Tulipán Negro.
T. M.
martes, 24 de marzo de 2026
"Historia de la literatura española contada en una hora" ya en ebook y en América
Recientemente, me han comunicado que Historia de la literatura española contada en una hora ya está disponible en formato ebook. Y por otra parte, para aquellos interesados en mis trabajos literarios en América, pueden encontrarse 35 de mis libros publicados en España en el sitio web Buscalibre.
lunes, 23 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Bernardita Maldonado
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Bernardita Maldonado.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Elegiría mi lugar natal, una provincia pequeña al
Sur de Ecuador, Loja, conocida también como “El último rincón del mundo”, tiene
uno de los parques naturales más bellos e importantes del país. Ahí todo el
mundo toca algún instrumento o canta, menos yo. Ahí está mi madre y
parte de mi familia, y también
parte de mis amigos de la infancia. Eso sí, la nostalgia del mar y de Barcelona
sería constante, pero como no puedo salir, suspirando me pasaría los días.
¿Prefiere los animales a la gente? No encuentro
diferencias claras entre unos y otra, la ciencia de hoy en día nos ha mostrado
que los humanos compartimos con una vaca el 80 por ciento de sus genes, más
allá de ello, hay animales con atributos muy humanos y humanos que cometemos
salvajadas, basta una mirada al actual contexto político mundial. Prefiero a
ambos.
¿Es usted cruel? Creo que no, no me lo parece, y si lo soy es sin voluntad de serlo.
¿Tiene muchos amigos? Sí,
considero que así es, el mérito es de las personas entrañables que me prodigan
su afecto, una nunca se cansa de agradecer la benevolencia de amigos que hacen
que la vida sea amable.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Diré que soy una
afortunada, no busco las cualidades de mis amigos, pues, están ahí, relucientes
y ofrecidas a quien las necesite.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? No.
¿Es usted una persona sincera? Procuro serlo, pero también evito el sincericidio, creo que hay que tener
mucho tino y pensar bien desde el tono, hasta las palabras con las que dirigirse
a otra persona o personas y sobre todo pensar si el ejercicio de sinceridad va
a ser constructivo.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Mi tiempo libre es bastante esquivo, pero si llega, prefiero escuchar
música o dormir.
¿Qué le da más miedo? La violencia, en todas sus formas y expresiones, especialmente el daño
que se produce a los hijos para dañar a las parejas.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Me escandaliza que no seamos,
ni hayamos sido capaces de hacer algo para detener la violencia extrema, la
injusticia, la corrupción, en suma, me escandaliza la indiferencia.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Sería
panadera, repostera, tejedora, son oficios que me encantan, y no se oponen a la
creatividad
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No, no, soy vaga para ejercitarme, me gusta caminar y poco más, hago
danzas Gurdjieff, más que ejercicio físico es una práctica de gestos y
movimientos, pero su finalidad dista mucho de lo que convencionalmente se
conoce como “ejercicio”.
¿Sabe cocinar? Algunos
platos son pruebas fehacientes de que sé cocinar, otros ponen en duda mis
conocimientos culinarios, lo cierto es que me gusta cocinar.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? ¡Oh, hay tantos! Pero, sin duda escribiría sobre Eric Satie.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Amar.
¿Y la más peligrosa? Guerra.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Desgraciadamente, viví un suceso espantoso, horrendo que fue descubierto
lejos del causante de ese daño, si en el momento que lo descubrí, lo hubiese
tenido a mi lado, no me cabe duda de que hubiese intentado eso… Por suerte, la
escritura, la terapia, la confianza en el sistema judicial y sobre todo los
vínculos afectivos en esta ciudad me sostienen, nos sostienen.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy crítica con todas las tendencias políticas actuales, no me inscribo
en ninguna.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Cosa no, pero me habría gustado ser pájaro.
¿Cuáles son sus vicios principales? Procastinar, y después tener prisa por llegar a todo, bien podría tener
una agencia llamada “A última hora. Producciones”, también, bebo demasiado
café.
¿Y sus virtudes? Uno
mismo no puede saber sus virtudes, estas se cumplen en los ojos de los demás,
son apreciadas por los demás.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Un atardecer de hace años ya, mis hijos de diecisiete años el mayor y mi
hija de un año, juntos, tirados sobre la hierba mirando las nubes. La niebla
matutina impregnando mi lejana ciudad, sugiriendo que hay algo mágico al
atravesar la densidad de esas calles donde la niebla se disipa lentamente; el
amanecer perfilándose sobre las playas de Barcelona, y esta imagen de hace
poco: en medio de un fuerte temporal de lluvia, muchas currucas cabecinegras
refugiándose en un árbol casi desnudo de ramas.
T. M.
viernes, 20 de marzo de 2026
Publicación de "Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe" (editorial La Esfera de los Libros)
jueves, 19 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Santiago Díaz
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Santiago Díaz.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Depende del tamaño. Si
hablamos de país, España, de ciudad, Madrid, y de pueblo, Las Rozas, donde
llevo viviendo cuarenta años y soy muy feliz.
¿Prefiere los animales a la gente? Adoro a los perros, pero no.
¿Es usted cruel? No.
¿Tiene muchos amigos? Soy un tipo sociable, pero amigos de verdad tengo tres o cuatro.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que sean capaces de decirme la verdad a la cara.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? Los cercanos, rara vez. Los otros, algo más.
¿Es usted una persona sincera? Siempre y cuando no haga daño, sí.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Jugando al golf, leyendo y viendo películas y series.
¿Qué le da más miedo? Ver sufrir a las personas a las que quiero.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Que seamos tan permisivos con
la corrupción.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Supongo
que ser profesor de educación física. Mi vida y mis estudios iban encaminados
hacia eso cuando me dio por escribir.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? El baloncesto lo he sustituido por pesas, boxeo y golf.
¿Sabe cocinar? De
batalla, pero sé comer de maravilla.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A mi padre, al que siento que no entendí lo suficiente en vida.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Esperanza mismo.
¿Y la más peligrosa? Codicia.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Sí, alguna vez. Había elaborado un poco más la respuesta, pero mejor lo
borro.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Esto es algo personal.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Antes, jugador de baloncesto. Siempre soñé con ello.
¿Cuáles son sus vicios principales? No fumo desde hace muchos años, que creo que era mi único vicio. Ahora,
me gusta el buen vino.
¿Y sus virtudes? Soy
un tipo trabajador y agradecido con lo que tengo.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Al principio un flotador, un barco y una isla, con aeropuerto si puede
ser... Si me hundo, vería a la gente que he querido.
T. M.
domingo, 15 de marzo de 2026
Presentaciones de libros en Madrid, días 17 y 19
Lanzamiento de Homo Viator y Los territorios que me nombran, día 19 de marzo en el hotel Bastardo de Madrid
En la primavera de 2025 nació Homo Viator con la convicción de que la vida es un viaje constante. A veces ese viaje se despliega en geografías visibles; otras, ocurre en el territorio interior donde las experiencias adquieren sentido. Desde esa premisa, el sello propone una colección de antologías de relatos que celebran al viajero como símbolo de libertad, búsqueda y transformación.
El primer fruto de este proyecto es Los territorios que me nombran, una antología surgida del curso internacional de escritura de viajes «Del viaje que eres al viaje que escribes». En ella, autores de diez países comparten historias donde el desplazamiento se convierte en revelación: travesías por ciudades, montañas, mares y memorias que terminan trazando mapas íntimos. Más que narrar lugares, los relatos exploran aquello que ocurre en quien viaja y regresa transformado.
El libro será presentado el 19 de marzo en Madrid, en el Hotel Bastardo, en un encuentro que marcará también el inicio público del sello editorial Homo Viator. Con este primer volumen comienza una travesía literaria dedicada a quienes creen que viajar y escribir siguen siendo dos maneras esenciales de explorar el mundo y de comprender la experiencia humana.
Autores: Annia Galano, Isabel de la Mata, Lourdes Carmelo, Felipe Abreu Márquez, Yolanda Cerezo de Pedro, Carmen Benito-Vessels, Mayte Calderón Grobet, Adriana Curiel, Luciano Walter, Penélope García Fernández, Osiris Gaona, Sergi Escudero Montesinos, Patricia Bernardo, Juan Manuel Rodríguez, Aracelli C. Fullem, Blanca Hefferan, Luis Pardo, Theda Acha.
Los territorios que me nombran
Grupo Editorial Traveler, Sello editorial: Homo Viator Aurora, Relato de viajes
sábado, 14 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Mireia Yévenes
En 1972, Truman Capote publicó un
original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló
«Autorretrato» (en Los perros
ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con
astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus
frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman
la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de
la vida, de Mireia Yévenes.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Elegiría cualquier lugar cerquita del mar
Mediterráneo. He vivido fuera y es lo que más eché de menos. Claro que hay
otros mares y océanos, pero no nuestra cultura, gastronomía y clima. Me parecen
un paraíso.
¿Prefiere los animales a la gente? Jajaja, no
sé qué decir. Amo a mi perra, pero amo a mi gente. ¿Puede ser mis animales y mi
gente?
¿Es usted cruel? Para nada. Tengo
defectos, inseguridades y miedos, pero ninguna maldad. De hecho, creo en la
importancia de sembrar bondad y belleza en esta vida. No para mí, sino para los
que vengan detrás.
¿Tiene muchos amigos? Podría decir que soy
una persona muy extrovertida, amigable y amable, hecho que a veces confunde a
las personas y les da a entender que ya somos «mejores amigos». Sin embargo,
amigos de verdad, los que considero hermanos de no-sangre, los puedo contar con
una mano. Y ellos están siempre para lo bueno, para lo malo y para aprender.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que sean «casa», que
me permitan mostrar mi autenticidad y espontaneidad, que sean amorosos,
escuchen y compartan. Busco en ellos diversión, inspiración y bondad.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? Los más allegados, no.
Aunque sí que me he llevado algunas decepciones de personas que ya no están
presentes en mi vida. Supongo que al fin y al cabo es normal cuando conocemos a
las personas: proyectamos en ellas unas expectativas que, tan pronto las dejan
de cumplir, nos despiertan incomodidad. Al conocernos de verdad, ahí es cuando
creo que se sabe si son amigos de verdad o conocidos.
¿Es usted una persona sincera? Por suerte o
por desgracia, me salen subtítulos en la cara que me impiden esconder lo que
siento. Trabajo mucho en ello porque a veces no me piden mi opinión sobre las
cosas, pero la trasparencia me define de lejos. Se me ve venir.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Depende bastante de
cómo me sienta: si estoy muy cansada, normalmente tengo poca batería social y
me encanta estar en casa leyendo, o con personas que son «casa». También me
escapo mucho a la playa, especialmente en otoño, invierno y primavera. El
sonido del mar me devuelve a mí. Si mi batería social está bien, seguramente me
encontréis bailando Swing.
¿Qué le da más miedo? Perder a mi
gente más amada. Es algo que me puede llegar a quitar hasta el sueño.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? El mal que hay en el mundo, los abusos y la mala gestión
del poder, la falta de empatía y el exceso de egos y gurús, la falta de
coherencia y de valores.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Solo se me ocurren respuestas
que van de la mano con mi forma de ser: creativa. Hasta la docencia, que puede
parecer de primeras que no, también lo es.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No sé qué
empecé a hacer antes: bailar o caminar. Todo comenzó con el Baile de Salón a
los cinco años. Estuve federada en alta competición hasta los veintidós, cuando
colgué los zapatos. Desde entonces el Yoga y el Swing han convivido en
diferentes momentos de mi vida.
¿Sabe cocinar? Sí, y cocinar para las personas que
quiero es uno de mis lenguajes del amor favoritos.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Sin duda elegiría a Sira Quiroga, la protagonista de El tiempo entre costuras, de María Dueñas. Es una de mis novelas favoritas.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? «Tant de bo», en catalán. Creo que está aceptado que
digamos «ojalá», pero esta manera de expresarla contiene algo musical o rítmico
en ella.
¿Y la más peligrosa? «Fluyamos».
En esta era de amores líquidos, fluir en nuestras relaciones tiene una
tendencia demasiado hacia la falta de compromiso. Improvisar está genial,
lanzar a alguien al río de la ambigüedad me parece revisable.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Nunca. Sin embargo, si
alguien me lo ha hecho pasar realmente mal, más que querer matarlos, los
convierto en un personaje de ficción y juego con ellos. ¿Le podríamos llamar vudú
literario?
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Aunque hace tiempo que
siento falta de representación por parte de los partidos políticos, me
identifico con las ideologías que ponen los feminismos, los cuidados y los
derechos humanos en el centro.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me
encantaría ser mi perra, una gran maestra de que se puede ser feliz haciendo
muchísimo menos de lo que hacemos y de que merecemos amor simplemente por el
hecho de ser, no porque haya que tener o hacer nada en concreto.
¿Cuáles son sus vicios principales? El chocolate y el café
son mis perdiciones. El queso y el pan mi zona segura.
¿Y sus virtudes? Mi entusiasmo,
creatividad y espontaneidad. Creo que son un combo buenísimo que me permite ver
la luz en la oscuridad y alumbrar los pasillos oscuros de otras personas. Nada…
Un cachito, hasta que encuentren su propio interruptor.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Creo que me acordaría
de la gente que más amo y luego pensaría en las veces que he flotado en el mar
mientras veía el amanecer. La paz de haber amado de verdad, con toda mi alma y
haberme sido fiel, podría con todo.
T. M.








