Programa
lunes, 6 de abril de 2026
Curso "Binomios de la literatura francesa" (primera parte) en La Central del Raval
Programa
domingo, 5 de abril de 2026
Entrevista capotiana a Arantxa García Roces
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Arantxa García Roces.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? No dudaría en elegir Gijón, la ciudad donde nací, crecí y donde vivo en la actualidad. Aunque me gusta mucho viajar, no he encontrado otro lugar tan apegado a mí como Gijón.
¿Prefiere
los animales a la gente? No; me encantan los animales, pero necesito la
conversación, la palabra, para poder establecer un vínculo más profundo e
intenso.
¿Es
usted cruel? No, no lo soy. Odiaría ser cruel, es algo que
trato de evitar a conciencia.
¿Tiene
muchos amigos? Tengo menos amigos de los que me gustaría
tener. Me relaciono muy bien con la gente y me considero una persona amable y empática,
pero me cuesta establecer una relación de confianza, de verdadera amistad. Tal
vez es porque tengo un concepto muy elevado de lo que significa la palabra
“amistad”.
¿Qué
cualidades busca en sus amigos? Lealtad, empatía, sinceridad, que
disfruten con los logros de los demás y que me hagan reír.
¿Suelen
decepcionarle sus amigos? Al contrario, suelen sorprenderme
para bien.
¿Es
usted una persona sincera? Trató de serlo lo más posible,
pero sin hacer daño. De hecho, detesto que me mientan o que me manipulen, así
que también evito hacerlo.
¿Cómo
prefiere ocupar su tiempo libre? Me gusta pasar tiempo de
calidad con mi familia: hablar con mi hija, reírnos juntas, pasear o cenar
fuera. Me gusta leer, ir al cine, al teatro, viajar. Me apasionan todas las
actividades relacionadas con la cultura. Me gusta escuchar música de los
ochenta y los noventa; me resulta muy nostálgico.
¿Qué
le da más miedo? El propio miedo, pues una emoción muy dañina
y limitante. Enfrentarse a los miedos es una de las cosas más difíciles que hacen
los seres humanos en su día a día.
¿Qué
le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Me
escandalizan muchas cosas: la hipocresía, las mentiras flagrantes, la
manipulación, el maltrato, los abusos sexuales y un largo etcétera.
Si
no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Mi
vocación frustrada es el periodismo. Me habría encantado ser redactora de
investigación en un periódico. Soy una persona muy curiosa y me gusta mucho
investigar. También me habría gustado ser detective privado, pero al estilo de Sam
Spade en el “Halcón Maltes”.
¿Practica
algún tipo de ejercicio físico? He de confesar que no me gusta el
deporte. Lo he intentado, pero no es lo mío. Suelo practicar yoga, que me ayuda
a relajarme y a meditar. También me gusta pasear por mi ciudad.
¿Sabe
cocinar? Sé cocinar y, además, me gusta hacerlo.
Habitualmente, cocino para mi familia y es una de las tareas cotidianas que
menos me cuesta hacer. Mi hija suele decirme que tendría que abrir un
restaurante de comida italiana. Obviamente, exagera, pero es muy satisfactorio escucharlo.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Elegiría a Winston Churchill. Creo que es una de las figuras políticas más determinantes del siglo XX. Churchill cambió el curso de la historia de Europa al negarse a ceder ante Hitler y el nazismo. Su valor y determinación nos salvaron de un futuro escalofriante y desolador.
¿Cuál
es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? La
palabra “paz” en su más amplio sentido. Antes habría dicho la palabra “libertad”,
pero considero que se ha “teñido” de abusos, insultos y mentiras que se
esconden tras el concepto de libertad y sus límites.
¿Y
la más peligrosa? Sería muy fácil elegir palabras como odio,
guerra, violencia, etc., pero pienso que muchos de los males de la humanidad
provienen del concepto de “superioridad”. El considerarnos superiores a los
demás, y el desprecio que conlleva esa idea, me parece muy peligroso y dañino.
¿Alguna
vez ha querido matar a alguien? Soy novelista y he matado a
muchos personajes en mis libros, pero nunca he querido hacerlo en la vida real.
Aunque sí que he deseado que a alguno le caiga un rayo y lo fulmine, jajaja.
¿Cuáles
son sus tendencias políticas? Me considero una persona
progresista, defensora de las libertades individuales y de la justicia social.
Si
pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Actriz.
Me apasiona el mundo del cine y el teatro. Al igual que sucede con la lectura,
me parece una oportunidad para vivir muchas vidas y enriquecerse, a nivel
experiencia, con todas ellas.
¿Cuáles
son sus vicios principales? Mi vicio, aunque prefiero
considerarlo un placer culpable, son las compras. Me encanta la moda. Mi imagen
es una expresión más de mi espíritu artístico y me gusta cuidarla.
¿Y
sus virtudes? En una ocasión me hicieron un test de
personalidad y me describieron como una persona cálida, afable, optimista y
perfeccionista. Me sentí muy identificada con esa descripción.
Imagine
que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían
por la cabeza? Los momentos más felices y emotivos de mi
vida: la primera vez que me enamoré, cuando mi marido me dijo que me quería, la
primera vez que cogí a mi hija en brazos, cuando soltó su primera carcajada…
T. M.
jueves, 2 de abril de 2026
Entrevista por «Historia de la literatura española contada en una hora» en el podcast de César Alcalá «Puente Aéreo»
Con motivo de mi reciente libro Historia de la literatura española contada en una hora, César Alcalá tuvo la gentileza de entrevistarme para su podcast Puente Aéreo. En este enlace se va al canal de YouTube donde quedó registrada la charla, que se emitirá por la radio el día 14 de abril, y también se puede leer su transcripción en la revista Qué Leer.
miércoles, 1 de abril de 2026
Entrevista capotiana a Dory Sontheimer
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Dory Sontheimer.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Barcelona. Aquí tengo a
mi familia más directa: a mi marido, mis hijos y parejas y mis nietos. He
nacido aquí y mis raíces están incrustadas en esta tierra mediterránea.
¿Prefiere los animales a la gente? No. Prefiero a las personas.
¿Es usted cruel? No.
Todo lo contrario. Soy enormemente sensible. Me horroriza la crueldad.
¿Tiene muchos amigos? Tengo muchos conocidos, y unos cuantos buenos amigos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Respeto, educación, fidelidad y si tiene sentido del humor muchísimo
mejor.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? No, aunque a lo largo
de mi vida si que he sufrido alguna decepción.
¿Es usted una persona sincera? Sí. La mentira no conduce a ningún sitio. Hay un refrán que dice: “Antes
se coge a un mentiroso que a un cojo”.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Me gusta la naturaleza: pasear al lado del mar me relaja. Me gusta leer,
cocinar y por supuesto salir con amigos a comer o cenar.
¿Qué le da más miedo? Los fanatismos.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? La hipocresía.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Actriz.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? He sido muy deportista, pero en este momento, caminar.
¿Sabe cocinar? Sí.
Me gusta mucho la cocina y me gusta inventar, ser creativa.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A un misionero que conocí en la selva ecuatoriana. Me cautivó con su
humanidad, su pragmatismo y su buen hacer.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Amor.
¿Y la más peligrosa? Odio.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No, pero si alguien hubiera atentado directamente con mi familia, no sé
cuál habría sido mi reacción.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me considero socialdemócrata.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Mariposa.
¿Cuáles son sus vicios principales? No fumo ni bebo. Mis vicios los describirán mejor aquellos que conviven
conmigo.
¿Y sus virtudes? Honradez
y tenacidad.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Las imágenes de cómo lucho por salir a la superficie.
T. M.
martes, 31 de marzo de 2026
Un artículo sobre el hotel Eurostars Laietana de Barcelona
lunes, 30 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Álvaro Carbonell
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Álvaro Carbonell.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Cualquier lugar cerca
del Mediterráneo. Difícil salir de él, aunque se pueda.
¿Prefiere los animales a la gente? Depende. A
un animal no se le exige una conciencia moral. El instinto es inocente. Hay
personas crueles que sobran en el mundo. Pero, en general, prefiero a la gente.
¿Es usted cruel? Nunca.
¿Tiene muchos amigos? Parece un cliché, pero
que pueda considerar realmente amigos, 3 o 4.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? La bondad, la pasión y
el respeto a los demás.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? No suelen, pero claro, todos somos decepcionantes alguna vez.
¿Es usted una persona sincera? Es algo que
estoy en proceso de regular. Tiempo atrás tuve que usar la mentira como forma
de autoprotección y quedan secuelas.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Leo, escribo, veo
pelis, salgo a caminar, compongo canciones (tengo una banda llamada Serralba
que por circunstancias de la vida está en stanby ahora mismo), voy de
concierto o me siento la tarde entera con algún amigo en alguna terraza a tomar
unas cerves y hablar de cualquier cosa, o ver fútbol. También me encanta no
hacer nada.
¿Qué le da más miedo? La vejez, sentirme desplazado.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? El desinterés, la indiferencia.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? De hecho, mi vida creativa
sucede al margen de mi vida convencional. Soy profesor de secundaria y me
gusta, pero lejos del mundo artístico me hubiera gustado ser periodista. Aunque
lo que más me hubiera gustado en la vida es tener una banda que funcione y
vivir de la música.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Ahora mismo
poca cosa, pero me gusta mucho ir a nadar. Todavía no entré en el mundo del
pádel. No lo descarto.
¿Sabe cocinar? Sí
y me encanta. Pero me gusta sobre todo el ritual que se genera en torno a un
plato: encontrar la receta perfecta, ir a comprar, abrir un vino, la conversación
mientras se cocina…
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A mi abuelo Pepe, que nos dejo el verano pasado. En los tiempos que
corren, donde la maldad y la vanidad están de moda, necesitamos referentes antagónicos
que contrapesen. Bondad y humildad. En eso, el Pepe era el mejor.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Mañana. Tomorrow, tomorrow, tomorrow… como le escribía Faulkner a su amante.
¿Y la más peligrosa? Ayer.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No, soy mucho más Eros
que Tánatos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me dan igual las siglas. Las que pongan los intereses principales de la
mayoría de los ciudadanos por encima de cualquier otro. Simple.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Luz.
Iluminar y calentar, dos grandes oficios en uno. Además de la transparencia.
Tiene que ver con mi carácter. Pretendo dejar en el mundo huellas hondas de
fantasma.
¿Cuáles son sus vicios principales? Fumar, el chocolate,
la cerveza (nunca en soledad) y la noche. Todo aquello relacionado con el
placer. Pero creo que lo controlo bien.
¿Y sus virtudes? Curiosidad, educación,
tolerancia y comprensión.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Creo que fantasearía con momentos futuros compartidos, cosas que querría
hacer -y que no he hecho- con toda la gente que
quiero.
T. M.
domingo, 29 de marzo de 2026
Un artículo sobre el hotel H10 Urquinaona Plaza
sábado, 28 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Inma Miralles
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Inma Miralles.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Como buena nostálgica, probablemente elegiría un
recuerdo. Pero este recuerdo sería habitado igual que en las películas donde se
pierde la memoria de manera recurrente, sin conciencia de que ya se ha vivido y
experimentando siempre la emoción por primera vez.
¿Prefiere los animales a la gente? No, me
gustan mucho los animales pero prefiero a la gente. La gente me fascina.
¿Es usted cruel? No, no diría que soy
cruel. Es verdad que en momentos de enfado inmenso, que por suerte me ha pasado
pocas veces, me sale como un ramalazo vengativo que siempre he sabido contener.
¿Tiene muchos amigos? No, tengo
pocos amigos y amigas pero muy buenos. En la calidad está el gusto.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? ¡Muchas! Probablemente
esto explique lo anterior. Creo que soy muy exigente con las relaciones en
general. En las amigas, particularmente, busco una afinidad especial. Me gusta
que las movidas que nos contamos transcurran entre cabezas y pechos
abiertos sin necesidad de dar demasiadas
explicaciones, sin juicios, por supuesto, y que se dé esa comprensión
intuitiva, que parezca que estamos hechas de lo mismo. O que lo estemos.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? Ya no.
¿Es usted una persona sincera? Sí. La
honestidad es una de las cualidades que más valoro.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Disfruto
muchísimo de no hacer nada. El dolce far niente. Deambular con un libro en
las manos por mi casa, leer dos frases, deambular de nuevo. Mirar por la
ventana es mi pasatiempo favorito. Prepararme un café, deambular. Dejar que se
enfríe, calentarlo. Y así.
¿Qué le da más miedo? Yo diría que
lo que más miedo me da en la vida es quedarme estancada en el aprendizaje. En
general. No sé por qué me llaman mucho la atención estas personas que cuanto
más viven y más envejecen se vuelven más intolerantes, más cerradas, más
soberbias, en lugar de al revés. Yo creo que crecer tiene que ver con estar
cada vez más en paz y, a veces, me da miedo que algo me arrastre y me haga
olvidar eso.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Me escandaliza profundamente la pereza. Sobre todo, la
pereza intelectual. Y la gente me dice: ¡pero si tú eres la primera que te
quedas un sábado encerrada en casa sin hacer nada! Y no, no es eso. Mi
deambulación es sugestiva. Puede que yo no esté pensando activamente en nada,
pero inconscientemente estoy dale que te pego a la máquina. De hecho, en ese no
hacer nada es cuando de repente se me ocurre una idea para un relato. O de
repente escribo un poema en una servilleta. Lo que no me gusta es ese “desactivarse”
narcotizante, de enchufarte al móvil, a las series, que sí, soy consciente de
que el estilo de vida que nos domina también hace necesario el desconectar.
Pero ahí voy: necesitamos un cambio, un estilo de vida en el que no nos urja la
desconexión para poder seguir.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Probablemente habría sido
maestra de educación infantil.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Sí, mucho.
Actualmente hago, sobre todo, running y pádel.
¿Sabe cocinar? Sí, pero no me gusta mucho. En cambio,
según dicen, se me da bien así que a veces me toca.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Sin ninguna duda a
Clarissa Dalloway, de Virginia Woolf.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Ahora está muy de moda, pero a mí me encanta la palabra
japonesa “ikigai”. Creo mucho en que existe un “propósito”, una razón de ser,
llamémoslo como queramos, para todo lo que existe. Esto es claramente
esperanzador.
¿Y la más peligrosa? Esta he
tenido que buscarla, porque recordaba su significado pero no la palabra en sí.
“Untermensch”, que significa algo así como “subhumano”, y jerarquiza la
categoría de las personas.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Matar no, vengarme sí.
Pero no he ejecutado ninguna de las dos cosas. O no seriamente.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me gusta fantasear con
la des-estructuración y la des-economización monetaria de las sociedades.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me habría
encantado ser tenista. Pero de élite. Soy muy competitiva y seguramente estaría
forrada.
¿Cuáles son sus vicios principales? La melancolía, otra
vez. Siempre aparece. Si me despisto un poco, me envuelve muchísimo y me lleva
a la tristeza.
¿Y sus virtudes? Creo que soy
divertida. Me gusta divertir y divertirme. Tengo mucho sentido del humor.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Pensaría en
mis hijos y probablemente en nada más.
T. M.
jueves, 26 de marzo de 2026
Entrevista en Radio Vallekas y Radio Almaina por "Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe"
miércoles, 25 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Salvador Perpiñá
En 1972, Truman Capote publicó un
original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló
«Autorretrato» (en Los perros
ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con
astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus
frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman
la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de
la vida, de Salvador Perpiñá.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? De adolescente me
entregaba a fantasías de reclusión: el Nautilus, una base lunar, hasta el hotel
Overlook de El Resplandor me parecían destinos deseables. Tras una vida de
intensa sociabilidad mis sueños de retiro no llegan hoy a tanto. Un pequeño
pueblo con restos suficientes de historia, el mar o un río a mano, un
campanario y una taberna. Silencio, compañía y una buena conexión a internet
colmarían mis veleidades de eremita.
¿Prefiere los animales a la gente? La gente y los gatos son mis animales preferidos.
¿Es usted cruel? Puedo ser sarcástico,
pero cruel no lo fui ni de niño y eso que el niño es amoralmente cruel. Esto me
ha incapacitado bastante para desenvolverme con normalidad en la vida.
¿Tiene muchos amigos? Soy una mezcla epiléptica de misántropo y hombre mundano. Sí, tengo
muchos amigos, de los de juergas y de los que están ahí cuando viene la
tormenta.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Alegría y bondad.
Antes valoraba mucho la inteligencia, ya no. Me debo de haber vuelto más
inteligente.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? Yo soy el primero que me he decepcionado a mí mismo. No hay nada bajo el
sol que no nos decepcione. No amo a los demás porque se ajusten a mis
expectativas, eso sería ingenuo y narcisista.
¿Es usted una persona sincera? Soy transparente con mis emociones hasta el absurdo, pero cuando
practicamos la mentira piadosa comprendemos que la hipocresía es un hijo no
deseado del amor al prójimo. Cuando me encuentro con alguien que me dice «soy
una persona muy sincera, yo tal y como pienso las cosas te las digo» me alejo
todo lo posible.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Zambullirme en mi colección de discos y no
leer a Judith Butler.
¿Qué le da más miedo? Morir. Contra toda sabiduría, deploro la impermanencia. Vivo en el apego,
me gustan demasiado las cosas de este mundo y me quiero demasiado a mí mismo.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Hay muchos hechos que me
entristecen, pero ¿escandalizarme? No me escandalizo por nada. El escándalo, el
rasgamiento de vestiduras me parece una emoción sacristanesca y timorata. Nuestra
especie es capaz de todo bien y de todo mal. Somos débiles y fallidos, sí, pero
también en la oscuridad de un universo indiferente ha brillado nuestro coraje y
nuestra piedad.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Me
hubiera encantado ser un lutier, construir en silencio y con las manos
instrumentos de música, siempre iguales, siempre diferentes.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Nunca he sido alguien activo, de los que no pueden estarse quietos. Solo
ahora empiezo a practicarlo y de haberlo sabido habría empezado antes.
¿Sabe cocinar? Me
encanta, adoro cocinar. Hay un punto de concentración santa en manejar los
alimentos terrestres y obrar esa alquimia. Es algo que me hace muy feliz.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Saber qué era el Reader’s
Digest delata fatalmente mi edad.
Creo que elegiría a un viejo amigo, Juan Navarro, una de esas biografías
hiperbólicas de anarca español. De todos modos, hay algo valioso y único en la
experiencia vital de todos los humanos. Bueno, de casi todos.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Amor.
¿Y la más peligrosa? Amor.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? A veces me consiento
fantasías humorísticas de exterminio. Pero más en la línea del Coyote y el
Correcaminos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy una rara quimera en el sentido mitológico del término: un liberal
clásico dotado de un corazón socialdemócrata.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Como me
costaría mucho renunciar a mi yo, sí que me interesaría vivir una versión
alternativa de mí como mujer. Experimentar la feminidad desde dentro. No sé si
estoy preparado.
¿Cuáles son sus vicios principales? He sido un hombre muy de vicios. Los vicios me han hecho inmensamente
feliz sin haberme deteriorado demasiado. La pereza me ha acompañado mucho. Ahora
bien, si hablamos de vicios en un sentido moral, del viejo concepto de pecado, diría
que la impaciencia, una cólera de personaje de comedia bufa y una envidia confinada
dentro de unas medidas razonables.
¿Y sus virtudes? Me
educaron en la idea de que hablar bien de uno mismo no es elegante, pero venga,
creo que soy divertido. Me gustaría ser recordado sobre todo por alguna de las
muchísimas tonterías que he dicho a lo largo de mi vida.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Los rostros queridos, el paso de las estaciones y las magias de la luz en
la infancia, la música de un absurdo anuncio del desodorante Tulipán Negro.
T. M.
martes, 24 de marzo de 2026
"Historia de la literatura española contada en una hora" ya en ebook y en América
Recientemente, me han comunicado que Historia de la literatura española contada en una hora ya está disponible en formato ebook. Y por otra parte, para aquellos interesados en mis trabajos literarios en América, pueden encontrarse 35 de mis libros publicados en España en el sitio web Buscalibre.
lunes, 23 de marzo de 2026
Entrevista capotiana a Bernardita Maldonado
En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Bernardita Maldonado.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder
salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Elegiría mi lugar natal, una provincia pequeña al
Sur de Ecuador, Loja, conocida también como “El último rincón del mundo”, tiene
uno de los parques naturales más bellos e importantes del país. Ahí todo el
mundo toca algún instrumento o canta, menos yo. Ahí está mi madre y
parte de mi familia, y también
parte de mis amigos de la infancia. Eso sí, la nostalgia del mar y de Barcelona
sería constante, pero como no puedo salir, suspirando me pasaría los días.
¿Prefiere los animales a la gente? No encuentro
diferencias claras entre unos y otra, la ciencia de hoy en día nos ha mostrado
que los humanos compartimos con una vaca el 80 por ciento de sus genes, más
allá de ello, hay animales con atributos muy humanos y humanos que cometemos
salvajadas, basta una mirada al actual contexto político mundial. Prefiero a
ambos.
¿Es usted cruel? Creo que no, no me lo parece, y si lo soy es sin voluntad de serlo.
¿Tiene muchos amigos? Sí,
considero que así es, el mérito es de las personas entrañables que me prodigan
su afecto, una nunca se cansa de agradecer la benevolencia de amigos que hacen
que la vida sea amable.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Diré que soy una
afortunada, no busco las cualidades de mis amigos, pues, están ahí, relucientes
y ofrecidas a quien las necesite.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? No.
¿Es usted una persona sincera? Procuro serlo, pero también evito el sincericidio, creo que hay que tener
mucho tino y pensar bien desde el tono, hasta las palabras con las que dirigirse
a otra persona o personas y sobre todo pensar si el ejercicio de sinceridad va
a ser constructivo.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Mi tiempo libre es bastante esquivo, pero si llega, prefiero escuchar
música o dormir.
¿Qué le da más miedo? La violencia, en todas sus formas y expresiones, especialmente el daño
que se produce a los hijos para dañar a las parejas.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le
escandalice? Me escandaliza que no seamos,
ni hayamos sido capaces de hacer algo para detener la violencia extrema, la
injusticia, la corrupción, en suma, me escandaliza la indiferencia.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida
creativa, ¿qué habría hecho? Sería
panadera, repostera, tejedora, son oficios que me encantan, y no se oponen a la
creatividad
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No, no, soy vaga para ejercitarme, me gusta caminar y poco más, hago
danzas Gurdjieff, más que ejercicio físico es una práctica de gestos y
movimientos, pero su finalidad dista mucho de lo que convencionalmente se
conoce como “ejercicio”.
¿Sabe cocinar? Algunos
platos son pruebas fehacientes de que sé cocinar, otros ponen en duda mis
conocimientos culinarios, lo cierto es que me gusta cocinar.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un
personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? ¡Oh, hay tantos! Pero, sin duda escribiría sobre Eric Satie.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de
esperanza? Amar.
¿Y la más peligrosa? Guerra.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Desgraciadamente, viví un suceso espantoso, horrendo que fue descubierto
lejos del causante de ese daño, si en el momento que lo descubrí, lo hubiese
tenido a mi lado, no me cabe duda de que hubiese intentado eso… Por suerte, la
escritura, la terapia, la confianza en el sistema judicial y sobre todo los
vínculos afectivos en esta ciudad me sostienen, nos sostienen.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy crítica con todas las tendencias políticas actuales, no me inscribo
en ninguna.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Cosa no, pero me habría gustado ser pájaro.
¿Cuáles son sus vicios principales? Procastinar, y después tener prisa por llegar a todo, bien podría tener
una agencia llamada “A última hora. Producciones”, también, bebo demasiado
café.
¿Y sus virtudes? Uno
mismo no puede saber sus virtudes, estas se cumplen en los ojos de los demás,
son apreciadas por los demás.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del
esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Un atardecer de hace años ya, mis hijos de diecisiete años el mayor y mi
hija de un año, juntos, tirados sobre la hierba mirando las nubes. La niebla
matutina impregnando mi lejana ciudad, sugiriendo que hay algo mágico al
atravesar la densidad de esas calles donde la niebla se disipa lentamente; el
amanecer perfilándose sobre las playas de Barcelona, y esta imagen de hace
poco: en medio de un fuerte temporal de lluvia, muchas currucas cabecinegras
refugiándose en un árbol casi desnudo de ramas.
T. M.






