jueves, 2 de abril de 2026

Entrevista por «Historia de la literatura española contada en una hora» en el podcast de César Alcalá «Puente Aéreo»

 

Con motivo de mi reciente libro Historia de la literatura española contada en una hora, César Alcalá tuvo la gentileza de entrevistarme para su podcast Puente Aéreo. En este enlace se va al canal de YouTube donde quedó registrada la charla, que se emitirá por la radio el día 14 de abril, y también se puede leer su transcripción en la revista Qué Leer.

miércoles, 1 de abril de 2026

Entrevista capotiana a Dory Sontheimer

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Dory Sontheimer.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Barcelona. Aquí tengo a mi familia más directa: a mi marido, mis hijos y parejas y mis nietos. He nacido aquí y mis raíces están incrustadas en esta tierra mediterránea.

¿Prefiere los animales a la gente? No. Prefiero a las personas.

¿Es usted cruel? No. Todo lo contrario. Soy enormemente sensible. Me horroriza la crueldad.

¿Tiene muchos amigos? Tengo muchos conocidos, y unos cuantos buenos amigos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Respeto, educación, fidelidad y si tiene sentido del humor muchísimo mejor.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No, aunque a lo largo de mi vida si que he sufrido alguna decepción.

¿Es usted una persona sincera? Sí. La mentira no conduce a ningún sitio. Hay un refrán que dice: “Antes se coge a un mentiroso que a un cojo”.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Me gusta la naturaleza: pasear al lado del mar me relaja. Me gusta leer, cocinar y por supuesto salir con amigos a comer o cenar.

¿Qué le da más miedo? Los fanatismos.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La hipocresía.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Actriz.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? He sido muy deportista, pero en este momento, caminar.

¿Sabe cocinar? Sí. Me gusta mucho la cocina y me gusta inventar, ser creativa.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A un misionero que conocí en la selva ecuatoriana. Me cautivó con su humanidad, su pragmatismo y su buen hacer.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amor.

¿Y la más peligrosa? Odio.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No, pero si alguien hubiera atentado directamente con mi familia, no sé cuál habría sido mi reacción.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me considero socialdemócrata.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Mariposa.

¿Cuáles son sus vicios principales? No fumo ni bebo. Mis vicios los describirán mejor aquellos que conviven conmigo.

¿Y sus virtudes? Honradez y tenacidad.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Las imágenes de cómo lucho por salir a la superficie.

T. M.

martes, 31 de marzo de 2026

Un artículo sobre el hotel Eurostars Laietana de Barcelona


Este mes aparecía, en la sección de "Viajes" del diario La Razón, este artículo mío, en mi faceta de viajero hotelero-gastronómico, titulado "Dormir junto a la historia: una estancia en el Eurostars Laietana de Barcelona".

lunes, 30 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Álvaro Carbonell

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Álvaro Carbonell.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Cualquier lugar cerca del Mediterráneo. Difícil salir de él, aunque se pueda.

¿Prefiere los animales a la gente? Depende. A un animal no se le exige una conciencia moral. El instinto es inocente. Hay personas crueles que sobran en el mundo. Pero, en general, prefiero a la gente.

¿Es usted cruel? Nunca.

¿Tiene muchos amigos? Parece un cliché, pero que pueda considerar realmente amigos, 3 o 4.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? La bondad, la pasión y el respeto a los demás.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No suelen, pero claro, todos somos decepcionantes alguna vez.

¿Es usted una persona sincera? Es algo que estoy en proceso de regular. Tiempo atrás tuve que usar la mentira como forma de autoprotección y quedan secuelas.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Leo, escribo, veo pelis, salgo a caminar, compongo canciones (tengo una banda llamada Serralba que por circunstancias de la vida está en stanby ahora mismo), voy de concierto o me siento la tarde entera con algún amigo en alguna terraza a tomar unas cerves y hablar de cualquier cosa, o ver fútbol. También me encanta no hacer nada.

¿Qué le da más miedo? La vejez, sentirme desplazado.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? El desinterés, la indiferencia.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? De hecho, mi vida creativa sucede al margen de mi vida convencional. Soy profesor de secundaria y me gusta, pero lejos del mundo artístico me hubiera gustado ser periodista. Aunque lo que más me hubiera gustado en la vida es tener una banda que funcione y vivir de la música.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Ahora mismo poca cosa, pero me gusta mucho ir a nadar. Todavía no entré en el mundo del pádel. No lo descarto.

¿Sabe cocinar? Sí y me encanta. Pero me gusta sobre todo el ritual que se genera en torno a un plato: encontrar la receta perfecta, ir a comprar, abrir un vino, la conversación mientras se cocina…

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A mi abuelo Pepe, que nos dejo el verano pasado. En los tiempos que corren, donde la maldad y la vanidad están de moda, necesitamos referentes antagónicos que contrapesen. Bondad y humildad. En eso, el Pepe era el mejor.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Mañana. Tomorrow, tomorrow, tomorrow… como le escribía Faulkner a su amante.

¿Y la más peligrosa? Ayer.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No, soy mucho más Eros que Tánatos.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me dan igual las siglas. Las que pongan los intereses principales de la mayoría de los ciudadanos por encima de cualquier otro. Simple.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Luz. Iluminar y calentar, dos grandes oficios en uno. Además de la transparencia. Tiene que ver con mi carácter. Pretendo dejar en el mundo huellas hondas de fantasma.

¿Cuáles son sus vicios principales? Fumar, el chocolate, la cerveza (nunca en soledad) y la noche. Todo aquello relacionado con el placer. Pero creo que lo controlo bien.

¿Y sus virtudes? Curiosidad, educación, tolerancia y comprensión.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Creo que fantasearía con momentos futuros compartidos, cosas que querría hacer -y que no he hecho- con toda la gente que quiero.

T. M.

domingo, 29 de marzo de 2026

Un artículo sobre el hotel H10 Urquinaona Plaza


Este mes aparecía, en la sección de "Viajes" del diario La Razón, este artículo mío, en mi faceta de viajero hotelero-gastronómico, titulado "Entre claraboyas y palmeras: una pausa con historia en el H10 Urquinaona Plaza".

sábado, 28 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Inma Miralles

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Inma Miralles.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Como buena nostálgica, probablemente elegiría un recuerdo. Pero este recuerdo sería habitado igual que en las películas donde se pierde la memoria de manera recurrente, sin conciencia de que ya se ha vivido y experimentando siempre la emoción por primera vez.

¿Prefiere los animales a la gente? No, me gustan mucho los animales pero prefiero a la gente. La gente me fascina.

¿Es usted cruel? No, no diría que soy cruel. Es verdad que en momentos de enfado inmenso, que por suerte me ha pasado pocas veces, me sale como un ramalazo vengativo que siempre he sabido contener.

¿Tiene muchos amigos? No, tengo pocos amigos y amigas pero muy buenos. En la calidad está el gusto.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? ¡Muchas! Probablemente esto explique lo anterior. Creo que soy muy exigente con las relaciones en general. En las amigas, particularmente, busco una afinidad especial. Me gusta que las movidas que nos contamos transcurran entre cabezas y pechos abiertos  sin necesidad de dar demasiadas explicaciones, sin juicios, por supuesto, y que se dé esa comprensión intuitiva, que parezca que estamos hechas de lo mismo. O que lo estemos.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Ya no.

¿Es usted una persona sincera? Sí. La honestidad es una de las cualidades que más valoro.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Disfruto muchísimo de no hacer nada. El dolce far niente. Deambular con un libro en las manos por mi casa, leer dos frases, deambular de nuevo. Mirar por la ventana es mi pasatiempo favorito. Prepararme un café, deambular. Dejar que se enfríe, calentarlo. Y así.

¿Qué le da más miedo? Yo diría que lo que más miedo me da en la vida es quedarme estancada en el aprendizaje. En general. No sé por qué me llaman mucho la atención estas personas que cuanto más viven y más envejecen se vuelven más intolerantes, más cerradas, más soberbias, en lugar de al revés. Yo creo que crecer tiene que ver con estar cada vez más en paz y, a veces, me da miedo que algo me arrastre y me haga olvidar eso.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Me escandaliza profundamente la pereza. Sobre todo, la pereza intelectual. Y la gente me dice: ¡pero si tú eres la primera que te quedas un sábado encerrada en casa sin hacer nada! Y no, no es eso. Mi deambulación es sugestiva. Puede que yo no esté pensando activamente en nada, pero inconscientemente estoy dale que te pego a la máquina. De hecho, en ese no hacer nada es cuando de repente se me ocurre una idea para un relato. O de repente escribo un poema en una servilleta. Lo que no me gusta es ese “desactivarse” narcotizante, de enchufarte al móvil, a las series, que sí, soy consciente de que el estilo de vida que nos domina también hace necesario el desconectar. Pero ahí voy: necesitamos un cambio, un estilo de vida en el que no nos urja la desconexión para poder seguir.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Probablemente habría sido maestra de educación infantil.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Sí, mucho. Actualmente hago, sobre todo, running y pádel.

¿Sabe cocinar? Sí, pero no me gusta mucho. En cambio, según dicen, se me da bien así que a veces me toca.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Sin ninguna duda a Clarissa Dalloway, de Virginia Woolf.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Ahora está muy de moda, pero a mí me encanta la palabra japonesa “ikigai”. Creo mucho en que existe un “propósito”, una razón de ser, llamémoslo como queramos, para todo lo que existe. Esto es claramente esperanzador.

¿Y la más peligrosa? Esta he tenido que buscarla, porque recordaba su significado pero no la palabra en sí. “Untermensch”, que significa algo así como “subhumano”, y jerarquiza la categoría de las personas.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Matar no, vengarme sí. Pero no he ejecutado ninguna de las dos cosas. O no seriamente.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me gusta fantasear con la des-estructuración y la des-economización monetaria de las sociedades.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me habría encantado ser tenista. Pero de élite. Soy muy competitiva y seguramente estaría forrada.

¿Cuáles son sus vicios principales? La melancolía, otra vez. Siempre aparece. Si me despisto un poco, me envuelve muchísimo y me lleva a la tristeza.

¿Y sus virtudes? Creo que soy divertida. Me gusta divertir y divertirme. Tengo mucho sentido del humor.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Pensaría en mis hijos y probablemente en nada más.

T. M.

jueves, 26 de marzo de 2026

Entrevista en Radio Vallekas y Radio Almaina por "Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe"

 

He aquí la entrevista que esta semana me ha hecho Carlos Castrosín, en Radio Vallekas / Radio Almaina, para su programa Por qué estoy tan triste teniéndolo todo, a propósito de mi libro, recién publicado, Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe. También se puede leer la transcripción de la charla en este enlace de la revista Qué Leer.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Salvador Perpiñá

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Salvador Perpiñá.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? De adolescente me entregaba a fantasías de reclusión: el Nautilus, una base lunar, hasta el hotel Overlook de El Resplandor me parecían destinos deseables. Tras una vida de intensa sociabilidad mis sueños de retiro no llegan hoy a tanto. Un pequeño pueblo con restos suficientes de historia, el mar o un río a mano, un campanario y una taberna. Silencio, compañía y una buena conexión a internet colmarían mis veleidades de eremita.

¿Prefiere los animales a la gente? La gente y los gatos son mis animales preferidos.

¿Es usted cruel? Puedo ser sarcástico, pero cruel no lo fui ni de niño y eso que el niño es amoralmente cruel. Esto me ha incapacitado bastante para desenvolverme con normalidad en la vida. 

¿Tiene muchos amigos? Soy una mezcla epiléptica de misántropo y hombre mundano. Sí, tengo muchos amigos, de los de juergas y de los que están ahí cuando viene la tormenta.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Alegría y bondad. Antes valoraba mucho la inteligencia, ya no. Me debo de haber vuelto más inteligente.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Yo soy el primero que me he decepcionado a mí mismo. No hay nada bajo el sol que no nos decepcione. No amo a los demás porque se ajusten a mis expectativas, eso sería ingenuo y narcisista.

¿Es usted una persona sincera? Soy transparente con mis emociones hasta el absurdo, pero cuando practicamos la mentira piadosa comprendemos que la hipocresía es un hijo no deseado del amor al prójimo. Cuando me encuentro con alguien que me dice «soy una persona muy sincera, yo tal y como pienso las cosas te las digo» me alejo todo lo posible.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Zambullirme en mi colección de discos y no leer a Judith Butler.

¿Qué le da más miedo? Morir. Contra toda sabiduría, deploro la impermanencia. Vivo en el apego, me gustan demasiado las cosas de este mundo y me quiero demasiado a mí mismo.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Hay muchos hechos que me entristecen, pero ¿escandalizarme? No me escandalizo por nada. El escándalo, el rasgamiento de vestiduras me parece una emoción sacristanesca y timorata. Nuestra especie es capaz de todo bien y de todo mal. Somos débiles y fallidos, sí, pero también en la oscuridad de un universo indiferente ha brillado nuestro coraje y nuestra piedad.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Me hubiera encantado ser un lutier, construir en silencio y con las manos instrumentos de música, siempre iguales, siempre diferentes.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Nunca he sido alguien activo, de los que no pueden estarse quietos. Solo ahora empiezo a practicarlo y de haberlo sabido habría empezado antes.

¿Sabe cocinar? Me encanta, adoro cocinar. Hay un punto de concentración santa en manejar los alimentos terrestres y obrar esa alquimia. Es algo que me hace muy feliz.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Saber qué era el Reader’s Digest delata fatalmente mi edad. Creo que elegiría a un viejo amigo, Juan Navarro, una de esas biografías hiperbólicas de anarca español. De todos modos, hay algo valioso y único en la experiencia vital de todos los humanos. Bueno, de casi todos.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amor.

¿Y la más peligrosa? Amor.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? A veces me consiento fantasías humorísticas de exterminio. Pero más en la línea del Coyote y el Correcaminos.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy una rara quimera en el sentido mitológico del término: un liberal clásico dotado de un corazón socialdemócrata.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Como me costaría mucho renunciar a mi yo, sí que me interesaría vivir una versión alternativa de mí como mujer. Experimentar la feminidad desde dentro. No sé si estoy preparado.

¿Cuáles son sus vicios principales? He sido un hombre muy de vicios. Los vicios me han hecho inmensamente feliz sin haberme deteriorado demasiado. La pereza me ha acompañado mucho. Ahora bien, si hablamos de vicios en un sentido moral, del viejo concepto de pecado, diría que la impaciencia, una cólera de personaje de comedia bufa y una envidia confinada dentro de unas medidas razonables.

¿Y sus virtudes? Me educaron en la idea de que hablar bien de uno mismo no es elegante, pero venga, creo que soy divertido. Me gustaría ser recordado sobre todo por alguna de las muchísimas tonterías que he dicho a lo largo de mi vida.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Los rostros queridos, el paso de las estaciones y las magias de la luz en la infancia, la música de un absurdo anuncio del desodorante Tulipán Negro.

T. M.

martes, 24 de marzo de 2026

"Historia de la literatura española contada en una hora" ya en ebook y en América

Recientemente, me han comunicado que Historia de la literatura española contada en una hora ya está disponible en formato ebook. Y por otra parte, para aquellos interesados en mis trabajos literarios en América, pueden encontrarse 35 de mis libros publicados en España en el sitio web Buscalibre.

lunes, 23 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Bernardita Maldonado


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Bernardita Maldonado.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Elegiría mi lugar natal, una provincia pequeña al Sur de Ecuador, Loja, conocida también como “El último rincón del mundo”, tiene uno de los parques naturales más bellos e importantes del país. Ahí todo el mundo toca algún instrumento o canta, menos yo. Ahí está mi madre y parte de mi familia, y también parte de mis amigos de la infancia. Eso sí, la nostalgia del mar y de Barcelona sería constante, pero como no puedo salir, suspirando me pasaría los días.

¿Prefiere los animales a la gente? No encuentro diferencias claras entre unos y otra, la ciencia de hoy en día nos ha mostrado que los humanos compartimos con una vaca el 80 por ciento de sus genes, más allá de ello, hay animales con atributos muy humanos y humanos que cometemos salvajadas, basta una mirada al actual contexto político mundial. Prefiero a ambos.

¿Es usted cruel? Creo que no, no me lo parece, y si lo soy es sin voluntad de serlo.

¿Tiene muchos amigos? Sí, considero que así es, el mérito es de las personas entrañables que me prodigan su afecto, una nunca se cansa de agradecer la benevolencia de amigos que hacen que la vida sea amable.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Diré que soy una afortunada, no busco las cualidades de mis amigos, pues, están ahí, relucientes y ofrecidas a quien las necesite.  

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No.

¿Es usted una persona sincera? Procuro serlo, pero también evito el sincericidio, creo que hay que tener mucho tino y pensar bien desde el tono, hasta las palabras con las que dirigirse a otra persona o personas y sobre todo pensar si el ejercicio de sinceridad va a ser constructivo.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Mi tiempo libre es bastante esquivo, pero si llega, prefiero escuchar música o dormir.

¿Qué le da más miedo? La violencia, en todas sus formas y expresiones, especialmente el daño que se produce a los hijos para dañar a las parejas.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Me escandaliza que no seamos, ni hayamos sido capaces de hacer algo para detener la violencia extrema, la injusticia, la corrupción, en suma, me escandaliza la indiferencia.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Sería panadera, repostera, tejedora, son oficios que me encantan, y no se oponen a la creatividad

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No, no, soy vaga para ejercitarme, me gusta caminar y poco más, hago danzas Gurdjieff, más que ejercicio físico es una práctica de gestos y movimientos, pero su finalidad dista mucho de lo que convencionalmente se conoce como “ejercicio”.

¿Sabe cocinar? Algunos platos son pruebas fehacientes de que sé cocinar, otros ponen en duda mis conocimientos culinarios, lo cierto es que me gusta cocinar.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? ¡Oh, hay tantos! Pero, sin duda escribiría sobre Eric Satie.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amar.

¿Y la más peligrosa? Guerra.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Desgraciadamente, viví un suceso espantoso, horrendo que fue descubierto lejos del causante de ese daño, si en el momento que lo descubrí, lo hubiese tenido a mi lado, no me cabe duda de que hubiese intentado eso… Por suerte, la escritura, la terapia, la confianza en el sistema judicial y sobre todo los vínculos afectivos en esta ciudad me sostienen, nos sostienen.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy crítica con todas las tendencias políticas actuales, no me inscribo en ninguna.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Cosa no, pero me habría gustado ser pájaro.

¿Cuáles son sus vicios principales? Procastinar, y después tener prisa por llegar a todo, bien podría tener una agencia llamada “A última hora. Producciones”, también, bebo demasiado café.

¿Y sus virtudes? Uno mismo no puede saber sus virtudes, estas se cumplen en los ojos de los demás, son apreciadas por los demás.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Un atardecer de hace años ya, mis hijos de diecisiete años el mayor y mi hija de un año, juntos, tirados sobre la hierba mirando las nubes. La niebla matutina impregnando mi lejana ciudad, sugiriendo que hay algo mágico al atravesar la densidad de esas calles donde la niebla se disipa lentamente; el amanecer perfilándose sobre las playas de Barcelona, y esta imagen de hace poco: en medio de un fuerte temporal de lluvia, muchas currucas cabecinegras refugiándose en un árbol casi desnudo de ramas.

T. M.

viernes, 20 de marzo de 2026

Publicación de "Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe" (editorial La Esfera de los Libros)

Esta semana ya está en librerías mi nuevo libro, Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe (La Esfera de los Libros), que debo al editor Diego Afonso Martínez. Se puede obtener en multitud de puntos de venta, desde cadenas como El Corte Inglés, Casa del Libro o FNAC, hasta librerías, y también en tiendas online. En paralelo, está disponible la versión en ebook, y también se puede pedir el libro físico a través de Buscalibre.com. Reproduzco a continuación el texto de contracubierta y datos varios.

En una sociedad que glorifica el poder económico, tecnológico y político, en la que la subyugación ciudadana se disfraza de progreso, es más urgente que nunca cuestionarlo todo en libertad.

Hay infinitas maneras de intentar saber qué es el poder, cómo se ha ejercido tradicionalmente y de qué forma cabe entenderlo hoy, pero la que se propone aquí, en Mandar y obedecer, expresión cervantina, es única por su enfoque, profundidad histórico-literaria y mordaz sentido del humor.

A través de historias y métodos diversos, Toni Montesinos invita al lector a adentrarse en las vidas de mandatarios todopoderosos y en los regímenes que acaudillaron a lo largo de la historia, para analizar las manifestaciones del poder y hacer un ataque frontal contra la política despiadada. Así, se explora cómo los mecanismos de superioridad y jerarquía se imponen al individuo desde el lenguaje, la sociedad, la discriminación, la resistencia, el ego, la fe y la invisibilidad, abordando asuntos como la propaganda, el servilismo, la explotación laboral, la revolución, la arquitectura, la esclavitud, el narcisismo psicopatológico, el fanatismo religioso, los filósofos charlatanes o la vigilancia tecnológica. Un libro poderoso, en definitiva, para despertar el pensamiento crítico y cuestionar la realidad.

Fecha de publicación: 18-3-2026
Páginas: 336
Precio: 21,90€ (ebook: 9,99€)
Para asuntos de prensa: Mercedes.Pacheco@esferalibros.com

Foto: Sergi P. Naches

jueves, 19 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Santiago Díaz

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Santiago Díaz.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Depende del tamaño. Si hablamos de país, España, de ciudad, Madrid, y de pueblo, Las Rozas, donde llevo viviendo cuarenta años y soy muy feliz.

¿Prefiere los animales a la gente? Adoro a los perros, pero no.

¿Es usted cruel? No.

¿Tiene muchos amigos? Soy un tipo sociable, pero amigos de verdad tengo tres o cuatro.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que sean capaces de decirme la verdad a la cara.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Los cercanos, rara vez. Los otros, algo más.

¿Es usted una persona sincera? Siempre y cuando no haga daño, sí.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Jugando al golf, leyendo y viendo películas y series.

¿Qué le da más miedo? Ver sufrir a las personas a las que quiero.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Que seamos tan permisivos con la corrupción.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Supongo que ser profesor de educación física. Mi vida y mis estudios iban encaminados hacia eso cuando me dio por escribir.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? El baloncesto lo he sustituido por pesas, boxeo y golf.

¿Sabe cocinar? De batalla, pero sé comer de maravilla.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A mi padre, al que siento que no entendí lo suficiente en vida.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Esperanza mismo.

¿Y la más peligrosa? Codicia.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Sí, alguna vez. Había elaborado un poco más la respuesta, pero mejor lo borro.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Esto es algo personal.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Antes, jugador de baloncesto. Siempre soñé con ello.

¿Cuáles son sus vicios principales? No fumo desde hace muchos años, que creo que era mi único vicio. Ahora, me gusta el buen vino.

¿Y sus virtudes? Soy un tipo trabajador y agradecido con lo que tengo.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Al principio un flotador, un barco y una isla, con aeropuerto si puede ser... Si me hundo, vería a la gente que he querido.

T. M.