jueves, 26 de marzo de 2026

Entrevista en Radio Vallekas y Radio Almaina por "Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe"

 

He aquí la entrevista que esta semana me ha hecho Carlos Castrosín, en Radio Vallekas / Radio Almaina, para su programa Por qué estoy tan triste teniéndolo todo, a propósito de mi libro, recién publicado, Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe. También se puede leer la transcripción de la charla en este enlace de la revista Qué Leer.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Salvador Perpiñá

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Salvador Perpiñá.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? De adolescente me entregaba a fantasías de reclusión: el Nautilus, una base lunar, hasta el hotel Overlook de El Resplandor me parecían destinos deseables. Tras una vida de intensa sociabilidad mis sueños de retiro no llegan hoy a tanto. Un pequeño pueblo con restos suficientes de historia, el mar o un río a mano, un campanario y una taberna. Silencio, compañía y una buena conexión a internet colmarían mis veleidades de eremita.

¿Prefiere los animales a la gente? La gente y los gatos son mis animales preferidos.

¿Es usted cruel? Puedo ser sarcástico, pero cruel no lo fui ni de niño y eso que el niño es amoralmente cruel. Esto me ha incapacitado bastante para desenvolverme con normalidad en la vida. 

¿Tiene muchos amigos? Soy una mezcla epiléptica de misántropo y hombre mundano. Sí, tengo muchos amigos, de los de juergas y de los que están ahí cuando viene la tormenta.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Alegría y bondad. Antes valoraba mucho la inteligencia, ya no. Me debo de haber vuelto más inteligente.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Yo soy el primero que me he decepcionado a mí mismo. No hay nada bajo el sol que no nos decepcione. No amo a los demás porque se ajusten a mis expectativas, eso sería ingenuo y narcisista.

¿Es usted una persona sincera? Soy transparente con mis emociones hasta el absurdo, pero cuando practicamos la mentira piadosa comprendemos que la hipocresía es un hijo no deseado del amor al prójimo. Cuando me encuentro con alguien que me dice «soy una persona muy sincera, yo tal y como pienso las cosas te las digo» me alejo todo lo posible.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Zambullirme en mi colección de discos y no leer a Judith Butler.

¿Qué le da más miedo? Morir. Contra toda sabiduría, deploro la impermanencia. Vivo en el apego, me gustan demasiado las cosas de este mundo y me quiero demasiado a mí mismo.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Hay muchos hechos que me entristecen, pero ¿escandalizarme? No me escandalizo por nada. El escándalo, el rasgamiento de vestiduras me parece una emoción sacristanesca y timorata. Nuestra especie es capaz de todo bien y de todo mal. Somos débiles y fallidos, sí, pero también en la oscuridad de un universo indiferente ha brillado nuestro coraje y nuestra piedad.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Me hubiera encantado ser un lutier, construir en silencio y con las manos instrumentos de música, siempre iguales, siempre diferentes.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Nunca he sido alguien activo, de los que no pueden estarse quietos. Solo ahora empiezo a practicarlo y de haberlo sabido habría empezado antes.

¿Sabe cocinar? Me encanta, adoro cocinar. Hay un punto de concentración santa en manejar los alimentos terrestres y obrar esa alquimia. Es algo que me hace muy feliz.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Saber qué era el Reader’s Digest delata fatalmente mi edad. Creo que elegiría a un viejo amigo, Juan Navarro, una de esas biografías hiperbólicas de anarca español. De todos modos, hay algo valioso y único en la experiencia vital de todos los humanos. Bueno, de casi todos.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amor.

¿Y la más peligrosa? Amor.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? A veces me consiento fantasías humorísticas de exterminio. Pero más en la línea del Coyote y el Correcaminos.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy una rara quimera en el sentido mitológico del término: un liberal clásico dotado de un corazón socialdemócrata.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Como me costaría mucho renunciar a mi yo, sí que me interesaría vivir una versión alternativa de mí como mujer. Experimentar la feminidad desde dentro. No sé si estoy preparado.

¿Cuáles son sus vicios principales? He sido un hombre muy de vicios. Los vicios me han hecho inmensamente feliz sin haberme deteriorado demasiado. La pereza me ha acompañado mucho. Ahora bien, si hablamos de vicios en un sentido moral, del viejo concepto de pecado, diría que la impaciencia, una cólera de personaje de comedia bufa y una envidia confinada dentro de unas medidas razonables.

¿Y sus virtudes? Me educaron en la idea de que hablar bien de uno mismo no es elegante, pero venga, creo que soy divertido. Me gustaría ser recordado sobre todo por alguna de las muchísimas tonterías que he dicho a lo largo de mi vida.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Los rostros queridos, el paso de las estaciones y las magias de la luz en la infancia, la música de un absurdo anuncio del desodorante Tulipán Negro.

T. M.

martes, 24 de marzo de 2026

"Historia de la literatura española contada en una hora" ya en ebook y en América

Recientemente, me han comunicado que Historia de la literatura española contada en una hora ya está disponible en formato ebook. Y por otra parte, para aquellos interesados en mis trabajos literarios en América, pueden encontrarse 35 de mis libros publicados en España en el sitio web Buscalibre.

lunes, 23 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Bernardita Maldonado


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Bernardita Maldonado.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Elegiría mi lugar natal, una provincia pequeña al Sur de Ecuador, Loja, conocida también como “El último rincón del mundo”, tiene uno de los parques naturales más bellos e importantes del país. Ahí todo el mundo toca algún instrumento o canta, menos yo. Ahí está mi madre y parte de mi familia, y también parte de mis amigos de la infancia. Eso sí, la nostalgia del mar y de Barcelona sería constante, pero como no puedo salir, suspirando me pasaría los días.

¿Prefiere los animales a la gente? No encuentro diferencias claras entre unos y otra, la ciencia de hoy en día nos ha mostrado que los humanos compartimos con una vaca el 80 por ciento de sus genes, más allá de ello, hay animales con atributos muy humanos y humanos que cometemos salvajadas, basta una mirada al actual contexto político mundial. Prefiero a ambos.

¿Es usted cruel? Creo que no, no me lo parece, y si lo soy es sin voluntad de serlo.

¿Tiene muchos amigos? Sí, considero que así es, el mérito es de las personas entrañables que me prodigan su afecto, una nunca se cansa de agradecer la benevolencia de amigos que hacen que la vida sea amable.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Diré que soy una afortunada, no busco las cualidades de mis amigos, pues, están ahí, relucientes y ofrecidas a quien las necesite.  

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No.

¿Es usted una persona sincera? Procuro serlo, pero también evito el sincericidio, creo que hay que tener mucho tino y pensar bien desde el tono, hasta las palabras con las que dirigirse a otra persona o personas y sobre todo pensar si el ejercicio de sinceridad va a ser constructivo.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Mi tiempo libre es bastante esquivo, pero si llega, prefiero escuchar música o dormir.

¿Qué le da más miedo? La violencia, en todas sus formas y expresiones, especialmente el daño que se produce a los hijos para dañar a las parejas.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Me escandaliza que no seamos, ni hayamos sido capaces de hacer algo para detener la violencia extrema, la injusticia, la corrupción, en suma, me escandaliza la indiferencia.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Sería panadera, repostera, tejedora, son oficios que me encantan, y no se oponen a la creatividad

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No, no, soy vaga para ejercitarme, me gusta caminar y poco más, hago danzas Gurdjieff, más que ejercicio físico es una práctica de gestos y movimientos, pero su finalidad dista mucho de lo que convencionalmente se conoce como “ejercicio”.

¿Sabe cocinar? Algunos platos son pruebas fehacientes de que sé cocinar, otros ponen en duda mis conocimientos culinarios, lo cierto es que me gusta cocinar.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? ¡Oh, hay tantos! Pero, sin duda escribiría sobre Eric Satie.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amar.

¿Y la más peligrosa? Guerra.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Desgraciadamente, viví un suceso espantoso, horrendo que fue descubierto lejos del causante de ese daño, si en el momento que lo descubrí, lo hubiese tenido a mi lado, no me cabe duda de que hubiese intentado eso… Por suerte, la escritura, la terapia, la confianza en el sistema judicial y sobre todo los vínculos afectivos en esta ciudad me sostienen, nos sostienen.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy crítica con todas las tendencias políticas actuales, no me inscribo en ninguna.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Cosa no, pero me habría gustado ser pájaro.

¿Cuáles son sus vicios principales? Procastinar, y después tener prisa por llegar a todo, bien podría tener una agencia llamada “A última hora. Producciones”, también, bebo demasiado café.

¿Y sus virtudes? Uno mismo no puede saber sus virtudes, estas se cumplen en los ojos de los demás, son apreciadas por los demás.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Un atardecer de hace años ya, mis hijos de diecisiete años el mayor y mi hija de un año, juntos, tirados sobre la hierba mirando las nubes. La niebla matutina impregnando mi lejana ciudad, sugiriendo que hay algo mágico al atravesar la densidad de esas calles donde la niebla se disipa lentamente; el amanecer perfilándose sobre las playas de Barcelona, y esta imagen de hace poco: en medio de un fuerte temporal de lluvia, muchas currucas cabecinegras refugiándose en un árbol casi desnudo de ramas.

T. M.

viernes, 20 de marzo de 2026

Publicación de "Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe" (editorial La Esfera de los Libros)

Esta semana ya está en librerías mi nuevo libro, Mandar y obedecer. Una historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe (La Esfera de los Libros), que debo al editor Diego Afonso Martínez. Se puede obtener en multitud de puntos de venta, desde cadenas como El Corte Inglés, Casa del Libro o FNAC, hasta librerías, y también en tiendas online. En paralelo, está disponible la versión en ebook, y también se puede pedir el libro físico a través de Buscalibre.com. Reproduzco a continuación el texto de contracubierta y datos varios.

En una sociedad que glorifica el poder económico, tecnológico y político, en la que la subyugación ciudadana se disfraza de progreso, es más urgente que nunca cuestionarlo todo en libertad.

Hay infinitas maneras de intentar saber qué es el poder, cómo se ha ejercido tradicionalmente y de qué forma cabe entenderlo hoy, pero la que se propone aquí, en Mandar y obedecer, expresión cervantina, es única por su enfoque, profundidad histórico-literaria y mordaz sentido del humor.

A través de historias y métodos diversos, Toni Montesinos invita al lector a adentrarse en las vidas de mandatarios todopoderosos y en los regímenes que acaudillaron a lo largo de la historia, para analizar las manifestaciones del poder y hacer un ataque frontal contra la política despiadada. Así, se explora cómo los mecanismos de superioridad y jerarquía se imponen al individuo desde el lenguaje, la sociedad, la discriminación, la resistencia, el ego, la fe y la invisibilidad, abordando asuntos como la propaganda, el servilismo, la explotación laboral, la revolución, la arquitectura, la esclavitud, el narcisismo psicopatológico, el fanatismo religioso, los filósofos charlatanes o la vigilancia tecnológica. Un libro poderoso, en definitiva, para despertar el pensamiento crítico y cuestionar la realidad.

Fecha de publicación: 18-3-2026
Páginas: 336
Precio: 21,90€ (ebook: 9,99€)
Para asuntos de prensa: Mercedes.Pacheco@esferalibros.com

Foto: Sergi P. Naches

jueves, 19 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Santiago Díaz

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Santiago Díaz.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Depende del tamaño. Si hablamos de país, España, de ciudad, Madrid, y de pueblo, Las Rozas, donde llevo viviendo cuarenta años y soy muy feliz.

¿Prefiere los animales a la gente? Adoro a los perros, pero no.

¿Es usted cruel? No.

¿Tiene muchos amigos? Soy un tipo sociable, pero amigos de verdad tengo tres o cuatro.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que sean capaces de decirme la verdad a la cara.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Los cercanos, rara vez. Los otros, algo más.

¿Es usted una persona sincera? Siempre y cuando no haga daño, sí.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Jugando al golf, leyendo y viendo películas y series.

¿Qué le da más miedo? Ver sufrir a las personas a las que quiero.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Que seamos tan permisivos con la corrupción.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Supongo que ser profesor de educación física. Mi vida y mis estudios iban encaminados hacia eso cuando me dio por escribir.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? El baloncesto lo he sustituido por pesas, boxeo y golf.

¿Sabe cocinar? De batalla, pero sé comer de maravilla.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A mi padre, al que siento que no entendí lo suficiente en vida.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Esperanza mismo.

¿Y la más peligrosa? Codicia.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Sí, alguna vez. Había elaborado un poco más la respuesta, pero mejor lo borro.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Esto es algo personal.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Antes, jugador de baloncesto. Siempre soñé con ello.

¿Cuáles son sus vicios principales? No fumo desde hace muchos años, que creo que era mi único vicio. Ahora, me gusta el buen vino.

¿Y sus virtudes? Soy un tipo trabajador y agradecido con lo que tengo.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Al principio un flotador, un barco y una isla, con aeropuerto si puede ser... Si me hundo, vería a la gente que he querido.

T. M.

domingo, 15 de marzo de 2026

Presentaciones de libros en Madrid, días 17 y 19

 

Fundación Casa de México en España y Editorial El Desvelo invitan a la presentación de la novela Las puertas del tiempo, de Gabriela Guerra Rey, el 17 de marzo

Acompáñanos a atravesar Las puertas del tiempo junto a la Sin-Remedios.

Las puertas del tiempo narra la odisea interior y exterior de Remedios, una joven de 16 años que huye de su isla natal, Cadenas, en busca de liberación. En su travesía, atraviesa lo que la novela denomina las “puertas del tiempo”: una experiencia liminal donde la imaginación, el sufrimiento y la memoria se entrelazan y se confunden. No escapa solo de un lugar físico, sino de una vida marcada por la monotonía, la incomprensión y un sufrimiento que atraviesa lo psicológico y lo corporal. La isla funciona como un espacio de encierro y condena, una geografía que aprisiona y empuja a la protagonista hacia la ruptura.

Es una novela de iniciación y de huida, pero también un relato de resistencia íntima frente al dolor y a los límites impuestos por el cuerpo, la memoria y el entorno. Gabriela Guerra Rey construye una historia que avanza más por pulsiones que por acontecimientos, donde el viaje exterior es inseparable del viaje mental y simbólico de su protagonista. 


El acto contará con la participación de la autora, Gabriela Guerra Rey; Wendy Barnet, crítica y editora; Juan Laborda Barceló, escritor; y Toni Montesinos, escritor, crítico y director de Qué Leer. Modera Javier Fernández Rubio, director de Editorial El Desvelo.

Lanzamiento de Homo Viator y Los territorios que me nombran, día 19 de marzo en el hotel Bastardo de Madrid 

En la primavera de 2025 nació Homo Viator con la convicción de que la vida es un viaje constante. A veces ese viaje se despliega en geografías visibles; otras, ocurre en el territorio interior donde las experiencias adquieren sentido. Desde esa premisa, el sello propone una colección de antologías de relatos que celebran al viajero como símbolo de libertad, búsqueda y transformación.

El primer fruto de este proyecto es Los territorios que me nombran, una antología surgida del curso internacional de escritura de viajes «Del viaje que eres al viaje que escribes». En ella, autores de diez países comparten historias donde el desplazamiento se convierte en revelación: travesías por ciudades, montañas, mares y memorias que terminan trazando mapas íntimos. Más que narrar lugares, los relatos exploran aquello que ocurre en quien viaja y regresa transformado.

El libro será presentado el 19 de marzo en Madrid, en el Hotel Bastardo, en un encuentro que marcará también el inicio público del sello editorial Homo Viator. Con este primer volumen comienza una travesía literaria dedicada a quienes creen que viajar y escribir siguen siendo dos maneras esenciales de explorar el mundo y de comprender la experiencia humana.

Autores: Annia Galano, Isabel de la Mata, Lourdes Carmelo, Felipe Abreu Márquez, Yolanda Cerezo de Pedro, Carmen Benito-Vessels, Mayte Calderón Grobet, Adriana Curiel, Luciano Walter, Penélope García Fernández, Osiris Gaona, Sergi Escudero Montesinos, Patricia Bernardo, Juan Manuel Rodríguez, Aracelli C. Fullem, Blanca Hefferan, Luis Pardo, Theda Acha.

Los territorios que me nombran

Grupo Editorial Traveler, Sello editorial: Homo Viator Aurora, Relato de viajes

sábado, 14 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Mireia Yévenes

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Mireia Yévenes.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Elegiría cualquier lugar cerquita del mar Mediterráneo. He vivido fuera y es lo que más eché de menos. Claro que hay otros mares y océanos, pero no nuestra cultura, gastronomía y clima. Me parecen un paraíso.

¿Prefiere los animales a la gente? Jajaja, no sé qué decir. Amo a mi perra, pero amo a mi gente. ¿Puede ser mis animales y mi gente?

¿Es usted cruel? Para nada. Tengo defectos, inseguridades y miedos, pero ninguna maldad. De hecho, creo en la importancia de sembrar bondad y belleza en esta vida. No para mí, sino para los que vengan detrás.

¿Tiene muchos amigos? Podría decir que soy una persona muy extrovertida, amigable y amable, hecho que a veces confunde a las personas y les da a entender que ya somos «mejores amigos». Sin embargo, amigos de verdad, los que considero hermanos de no-sangre, los puedo contar con una mano. Y ellos están siempre para lo bueno, para lo malo y para aprender.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que sean «casa», que me permitan mostrar mi autenticidad y espontaneidad, que sean amorosos, escuchen y compartan. Busco en ellos diversión, inspiración y bondad.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Los más allegados, no. Aunque sí que me he llevado algunas decepciones de personas que ya no están presentes en mi vida. Supongo que al fin y al cabo es normal cuando conocemos a las personas: proyectamos en ellas unas expectativas que, tan pronto las dejan de cumplir, nos despiertan incomodidad. Al conocernos de verdad, ahí es cuando creo que se sabe si son amigos de verdad o conocidos.

¿Es usted una persona sincera? Por suerte o por desgracia, me salen subtítulos en la cara que me impiden esconder lo que siento. Trabajo mucho en ello porque a veces no me piden mi opinión sobre las cosas, pero la trasparencia me define de lejos. Se me ve venir.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Depende bastante de cómo me sienta: si estoy muy cansada, normalmente tengo poca batería social y me encanta estar en casa leyendo, o con personas que son «casa». También me escapo mucho a la playa, especialmente en otoño, invierno y primavera. El sonido del mar me devuelve a mí. Si mi batería social está bien, seguramente me encontréis bailando Swing.

¿Qué le da más miedo? Perder a mi gente más amada. Es algo que me puede llegar a quitar hasta el sueño.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? El mal que hay en el mundo, los abusos y la mala gestión del poder, la falta de empatía y el exceso de egos y gurús, la falta de coherencia y de valores.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Solo se me ocurren respuestas que van de la mano con mi forma de ser: creativa. Hasta la docencia, que puede parecer de primeras que no, también lo es.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No sé qué empecé a hacer antes: bailar o caminar. Todo comenzó con el Baile de Salón a los cinco años. Estuve federada en alta competición hasta los veintidós, cuando colgué los zapatos. Desde entonces el Yoga y el Swing han convivido en diferentes momentos de mi vida.

¿Sabe cocinar? Sí, y cocinar para las personas que quiero es uno de mis lenguajes del amor favoritos.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Sin duda elegiría a Sira Quiroga, la protagonista de El tiempo entre costuras, de María Dueñas. Es una de mis novelas favoritas.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? «Tant de bo», en catalán. Creo que está aceptado que digamos «ojalá», pero esta manera de expresarla contiene algo musical o rítmico en ella.

¿Y la más peligrosa? «Fluyamos». En esta era de amores líquidos, fluir en nuestras relaciones tiene una tendencia demasiado hacia la falta de compromiso. Improvisar está genial, lanzar a alguien al río de la ambigüedad me parece revisable.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Nunca. Sin embargo, si alguien me lo ha hecho pasar realmente mal, más que querer matarlos, los convierto en un personaje de ficción y juego con ellos. ¿Le podríamos llamar vudú literario?

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Aunque hace tiempo que siento falta de representación por parte de los partidos políticos, me identifico con las ideologías que ponen los feminismos, los cuidados y los derechos humanos en el centro.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me encantaría ser mi perra, una gran maestra de que se puede ser feliz haciendo muchísimo menos de lo que hacemos y de que merecemos amor simplemente por el hecho de ser, no porque haya que tener o hacer nada en concreto.

¿Cuáles son sus vicios principales? El chocolate y el café son mis perdiciones. El queso y el pan mi zona segura.

¿Y sus virtudes? Mi entusiasmo, creatividad y espontaneidad. Creo que son un combo buenísimo que me permite ver la luz en la oscuridad y alumbrar los pasillos oscuros de otras personas. Nada… Un cachito, hasta que encuentren su propio interruptor.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Creo que me acordaría de la gente que más amo y luego pensaría en las veces que he flotado en el mar mientras veía el amanecer. La paz de haber amado de verdad, con toda mi alma y haberme sido fiel, podría con todo.

T. M.

viernes, 13 de marzo de 2026

Una conferencia sobre Thoreau en YouTube

 

Ya está disponible en YouTube la conferencia que pronuncié el pasado 7 de noviembre, en catalán, en la Casa de Cultura Les Bernardes, en la localidad gerundense de Salt, con el título de "Por qué, cómo y cuándo H. D. Thoreau escogió aislarse en Walden Pond".

jueves, 12 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a José A. Bonilla

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de José A. Bonilla.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Si bien siempre he dicho que me encantaría tener una casita cerca de un acantilado, al lado del mar para escuchar las olas romper contra las rocas, creo que elegiría Londres. He visitado la ciudad varias veces y no se acaba nunca. Quizás porque soy urbanita y victoriano, y me encanta el steampunk…

¿Prefiere los animales a la gente? Me gustan los animales -soy biólogo de formación, aunque más bien de los de bata-… pero a cierta distancia. Prefiero a las personas.

¿Es usted cruel? Solo en mis obras, algunas de las cuales contienen cierta catarsis al respecto. La crueldad intolerable no entra en el vocabulario de mi vida personal. Si ha ocurrido, o alguien lo ha considerado así, no la he practicado con intención.

¿Tiene muchos amigos? Me jacto de considerar que sí, y de conservar algunos desde hace décadas. Lo que sí es cierto es que deberíamos diferenciar entre amigos, conocidos y otras entidades personales que circulan por nuestras vidas. No obstante, los verdaderos amigos siempre se pueden contar con los dedos de las manos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Empatía, cariño, confianza… En contadas ocasiones se establecen unos lazos de amistad que no tienen nada que ver con eso, y se produce una especie de conexión inesperada que te permite entablar una relación de colegas que surge de la nada, y perdura en el tiempo.  Pero eso raramente sucede.

¿Suelen decepcionarle sus amigos?  Hasta el momento, no. Pero sí me entristece que la vida, por cuestiones ajenas a lo controlable, te separe de algunos con los que tenías estrechas relaciones.

¿Es usted una persona sincera? Intento serlo, aunque quizás la pregunta deberían responderla el resto de las personas que me conocen. En ocasiones, eso sí, obviar información es importante para no provocar el caos o para no herir ciertos sentimientos.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Escribiendo, leyendo, viendo cine, jugando a videojuegos. A pesar de mi edad me considero un «gamer». Me encanta la tecnología y estar al día de cualquier avance del progreso. Reconozco que no huyo de la soledad, pero me gusta la buena compañía y estar junto a la persona a la que amo.

¿Qué le da más miedo? La enfermedad, el dolor, la pérdida de los seres queridos…

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La apatía del mundo actual con respecto a las injusticias, el que los que tienen el poder hagan lo que consideran sin tener en cuenta a los demás, el que nos mientan y no se hagan responsables de sus mentiras.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Desde antes de entrar a estudiar a la universidad supe que casi cualquier disciplina me interesa. De hecho, al realizar mi preinscripción universitaria marqué en primera opción Biología, pero las siguientes eran Psicología, Derecho, Periodismo… Me encanta la Ciencia, la Medicina, y también la Literatura. Lo que sí sé es lo que no me gustaría hacer: cualquier profesión relacionada con la Economía o la Ingeniería.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Debería practicar más, pero la procrastinación me puede. Nunca he sido bueno en ese aspecto. Mea Culpa. Me falta fuerza de voluntad.

¿Sabe cocinar? Descubrí mi interés por la cocina tarde, pero ahora me encanta. No soy como Pepe Carvalho, el personaje de Montalbán, si bien tengo mis propias recetas, algunas heredadas, y me considero un buen especialista en croquetas, empanadas y algún que otro plato, aunque, con cualquier receta decente, no me importa meterme entre fogones -o vitrocerámica-. Me gusta que la gente disfrute con la comida que he preparado con cariño.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Soy fan acérrimo de Sherlock Holmes. Es un personaje para mí inolvidable, aunque nunca haya existido. Su método deductivo, su genialidad y su sociopatía me fascinan. Es un personaje frío, calculador, científico, en cuyo cerebro solo está aquello que es necesario. Le faltan sentimientos, es cierto, pero no parece necesitarlos. Conan Doyle creó uno de los mejores detectives asesores de la historia. Es habitual que aparezca su nombre referenciado, ya sea tanto en mis novelas como en mis ensayos. En mi última obra, también. Por cierto, recomiendo visitar la Biblioteca Pública Arús de Barcelona, donde se encuentra uno de los mejores archivos documentales en Europa sobre el personaje.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? La palabra esperanza en sí misma es quizás una de las más bonitas de nuestro idioma, pero en algunos de mis viajes descubrí dos palabras que evocan ese sentimiento: Sisu y Komorebi. La primera procede del finés, y es una palabra difícil de traducir, aunque significaría algo así como una mezcla entre perseverancia, coraje y resiliencia ante situaciones de desesperanza absoluta. Es la determinación de seguir adelante, cueste lo que cueste. La segunda es japonesa y evoca paz y nuevos comienzos.

¿Y la más peligrosa? Discordia, guerra, incomprensión, injusticia, discriminación, envidia, odio… Hay demasiadas.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? En alguna ocasión he sentido ganas, no diré que no.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Visto como está el planeta querría ser apolítico, pero, dadas las circunstancias, me quejo de todos por igual.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Detective asesor, como Sherlock Holmes. Ya he dicho que era muy fan. También me serviría maestro Jedi, pero va a ser igual de complicado.

¿Cuáles son sus vicios principales? Confesables, ninguno. Del resto, dedicar tantas horas a escribir y olvidarme de casi todo, la falta de paciencia…

¿Y sus virtudes? La empatía, saber escuchar, la curiosidad, ser buen mediador… Aunque, en realidad, quizás esta pregunta la debería responder la gente que tengo a mi alrededor.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Las personas que amas, la familia, los buenos momentos vividos, aunque creo que, siendo pragmático, me vendría a la mente un buen salvavidas. Siempre hay una oportunidad para aferrarse a él y salir a flote.

T. M.