domingo, 18 de abril de 2021

Entrevista capotiana a Juan Tranche

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Juan Tranche.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Todos los que me conocen saben que elegiría Roma. Es un museo al aire libre. Me encanta imaginar a los antiguos ciudadanos, de cualquier condición, recorriendo los lugares y los templos más emblemáticos. Pero, también, me fascina perderme por sus rincones, especialmente por esas angostas calles donde de repente te encuentras un restaurante maravilloso o algún vestigio de una época, para mi, apasionante.  

¿Prefiere los animales a la gente? A la gente. No porque no me gusten los animales. Quizá, a pesar de que tuvimos un gato que fue un miembro más de la familia, nunca he experimentado, en mis propias carnes, esa relación tan increíble que veo en otras personas o esas historias que te ponen la piel de gallina. Y, además, porque me gusta mucho una buena conversación.

¿Es usted cruel? Aquí lo fácil es decir que no. Sufro mucho con los problemas de los demás, siempre he sido muy empático. Mi mujer dice que me da pena de todo el mundo. Aunque todos, en algún momento de nuestra vida, sin quererlo, estoy convencido, hemos sido crueles. En muchas ocasiones con quien menos lo merece, por tanto creo que no y me gustaría pensar que no, que no soy una persona cruel.

¿Tiene muchos amigos? Conozco a muchísima gente, tengo amigos, muy buenos amigos y cuatro o cinco que merecen tal nombre y a quienes llamo cuando estoy mal, cuando necesito desahogarme o simplemente que me escuchen sin juzgarme, sin hacer preguntas, sin cuestionarme. Soy muy afortunado de los amigos y la gente que tengo a mi alrededor.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Nada. Cada persona es un mundo en si mismo, hay que saber ver que nos ofrece cada uno y disfrutar de las personas por cómo son, no por cómo nos gustaría que fueran.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? A veces, como a todo el mundo, claro. Pero, de un tiempo a esta parte, estoy empezando a decir lo que pienso. A no guardarme aquello que me duele, de ese modo, se evitan mal entendidos y, lo más importante, no se guardar rencor. La vida es maravillosa, vivamos sin estar enfadados con el mundo.

¿Es usted una persona sincera? Depende. La sinceridad absoluta no es buena. No hay porque decir todo lo que pasa por nuestra cabeza, se debe pensar en las consecuencias. La mayoría de la gente que presume de decir lo que piensa y de ser muy sincera no aceptan, en muchas ocasiones, cuando la verdad se vuelve contra ellos.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Me encanta leer, probablemente es lo que más me apasiona y, de un tiempo a esta parte, escribir. También me encantan esas tardes de cine en el sofá de casa bajo una mantita, junto a mis hijas y mi mujer, con la mesa llena de patatas y palomitas. Adoro el teatro y escuchar música de Bandas Sonoras. Pasar tiempo con mi familia, me considero muy familiar. Una comida o cena con amigos, coleccionando anécdotas, es siempre para mi un plan maravilloso. Y viajar, siento mucho no poder viajar más.

¿Qué le da más miedo? Me da mucho miedo que le pase algo a mis seres queridos. Quizá, porque estamos educados en una cultura donde hay temas tabús que no nos gusta tratar y no nos han educado para superar. En otras culturas tratan la muerte de un modo más natural. Nosotros la evitamos, no hablamos jamás de ello y si lo hacemos alguien rápidamente dice: “cambiemos de tema”. Por eso creo que es tan doloroso cuando llega.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Cualquier abuso, sea de la índole que sea, que se realice sobre nuestros seres más débiles, los niños.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? No vivo de la escritura así que no me considero escritor a tiempo completo. Sin embargo, soy muy feliz con la vida que tengo, pero, seguramente, que si pudiera volver atrás sería Arqueólogo. Ser el primero en una excavación en encontrar una pieza que nadie más ha visto en cientos de años tiene que ser una experiencia increíble.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Durante años y hasta hace un par de meses he realizado pesas en el gimnasio y TRX. He tenido que dejarlo porque el día no tiene más horas. En breve lo retomaré dado que lo echo de menos. El ejercicio físico es un modo de encontrarse con uno mismo. Es uno de los pocos momentos del día que nos dedicamos a algo tan importante como pensar.

¿Sabe cocinar? Sí. No tan bien como mi padre, que es un excelente cocinero y prepara unas carrilleras y unos platos que quitan el sentido, pero me gusta mucho. Siempre estoy mirando recetas y aunque no hago tantos platos como me gustaría, en casa somos de morro fino.  

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Me costaría decidirme entre: Agripina la menor, la madre del emperador Nerón, y Vibia Sabina esposa del emperador Adriano. La primera porque cuando escribí Spiculus, descubrí a una mujer increíble. Sí, es cierto que fue acusada de matar a sus maridos, que era manipuladora, déspota y mil calificativos más, ninguno bueno. Pero, ser mujer en la antigua Roma no era un tema baladí. Relegadas a estar en el hogar, sin ningún tipo de incidencia política en un mundo gobernado por hombres. Ella, ante ese mundo que le toco vivir dijo: Aquí estoy yo. Y Vibia Sabina por todo lo contrario, porque fue muy infeliz. Obligada a casarse con un hombre a quien no amaba. Vivió una vida atormentada, que no deseaba. Son la antítesis y, sin embargo, me costaría decidirme por cualquiera de las dos.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? La propia palabra: esperanza. La esperanza es el motor que nos mueve a conseguir nuestros propósitos. La falta de ella puede, incluso, llevarnos a la más absoluta oscuridad.

¿Y la más peligrosa? Odio, sin duda. El odio es un veneno que usamos contra nosotros mismos para que otra persona sufra las consecuencias. Sus efectos, dependiendo de la cantidad que tomemos, puede conducirnos a hacer locuras.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No, jamás. No sería capaz de arrebatar la vida a otro ser humano o animal.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Creo, fielmente, en la libertad de las personas respetando siempre la de los demás. No hay una tendencia en la que me sienta al ciento por ciento identificado.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? No te lo vas a creer pero me parece la pregunta más difícil. No lo sé.

¿Cuáles son sus vicios principales? Mis hijas, principalmente. La risa, creo que no he pasado un solo día de mi vida en el que no me haya reído, especialmente, de mi. Los libros, que no me falta nunca una botella de buen vino y las camisas. Y, cuando voy a mi pueblo, la chimenea. Nada como leer o conversar al calor del fuego.

¿Y sus virtudes? (Se lo he preguntado a mi mujer, dado que uno nunca es buen juez de si mismo). Dice: Que soy muy responsable en todo lo que hago. Atento. Que tengo mucho don de gentes. Que soy muy protector y muy amigo de mis amigos, dado que siempre estoy ahí y, sobre todo, soy muy persistente. Lo ha dicho ella, así que, será verdad.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Muchísimas, así que sería una agonía muy larga. Me gustaría que en mi cabeza sonara “On the nature of the daylight de Max Ritcher”. La primera vez que sostuve entre mis brazos a mis hijas y cuando, hoy en día, las veo felices. La sonrisa de Isa, mi mujer. Mis padres, mi hermano y mis sobrinas, a quienes adoro, junto a los grandes momentos que hemos pasado juntos. A mis mejores amigos, que son la familia que uno elige, y todas esas veladas en las que nos ha dolido el estomago de tanto reírnos. No creo en la felicidad plena, pero si en los momentos de felicidad y cuando llegan me gusta disfrutarlos intensamente.

T. M.

sábado, 17 de abril de 2021

Artículo sobre José María Conget en "Clarín"

  

En el último número de la revista Clarín (152, marzo-abril 2021), publico el artículo "José María Conget. Huellas de toda una vida", donde reviso la obra de este inmenso narrador hasta su último libro de cuentos, Juegos de niñas, del que también tuve la oportunidad de hablar tanto en la radio (programa Aquí amb Josep Cuní) como en la prensa escrita: La Razón (2 de enero; adjunto foto) y Qué Leer (el diciembre pasado). Además, entrevisté extensamente al autor en febrero para la revista Cuadernos Hispanoamericanos

viernes, 16 de abril de 2021

Entrevista capotiana a José Abad

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de José Abad.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? La actual pandemia ha confirmado que a ciertas personas nos basta una casa con la despensa llena y bien pertrechada de libros para resistir un encierro de meses. No quiero decir que me guste, pero algunos estamos mejor preparados que otros para enfrentar situaciones de aislamiento.

¿Prefiere los animales a la gente? Prefiero la gente. La buena gente, en concreto. Gente que sepa hablar y que sepa escuchar. Me encantan las sobremesas hablando de cine, literatura o política al calor de un café, y no me veo haciéndolo con un gato o un perro, por muy cariñosos que sean.

¿Es usted cruel? Quien más quien menos tiene su punto cruel. En mi caso, creo tener más o menos domesticado mi lado salvaje.

¿Tiene muchos amigos? Pocos, pero buenos. Cuando dejan de ser buenos, dejan de ser amigos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que tengan una ética mínima y que sean leales.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Si esa ética mínima resulta ser falsa y caen en la deslealtad, sí.

¿Es usted una persona sincera? Aceptablemente sincera. Pero, precisamente para no darle pábulo al lado cruel que decíamos más arriba, hay que echar mano a alguna que otra mentirijilla de vez en cuando.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? No tengo tiempo libre, a dios gracias.

¿Qué le da más miedo? El tobogán suicida por el que se desliza la sociedad actual: la lógica perversa del neoliberalismo, el cambio climático, el ascenso de las ideologías extremistas, la ignorancia, tanto o más contagiosa que el coronavirus.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La ignorancia de la que hacen gala algunas figuras públicas.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Yo no decidí ser escritor, esto por delante; yo siempre me sentí escritor. Pero si no me hubiera dedicado a esto me habría gustado hacer algo en el ámbito musical. Me encanta la música, pero lo ignoro casi todo de ella. De hecho, la considero una asignatura pendiente.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Bajo a pie a comprar el pan y, cuando vuelvo, evito coger el ascensor.

¿Sabe cocinar? Hace unos años le habría contestado con un no rotundo pero, por una serie de circunstancias, estoy obligado a cocinar diariamente y le he cogido gustillo al asunto. El arroz me sale estupendo, modestia aparte. Las lentejas, también.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Si fuera un personaje histórico, elegiría un escritor: Poe, Borges, Conrad, Chandler, Vázquez Montalbán… Si fuera un personaje ficticio, me decantaría por algún detective tipo Pepe Carvalho o Philip Marlowe.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Para poder responder a esto, debería conocer muchos idiomas, y no es el caso. Sé cómo se dice “vida” en media docena de lenguas y suena bastante bien en todas ellas.

¿Y la más peligrosa? Neoliberalismo, pero aquí no tiene nada que ver la sonoridad.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? ¡Qué pregunta! Por supuesto que sí. ¿Usted no?

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy irremediablemente de izquierdas.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Como le decía antes, me habría gustado saber más de música. También me habría gustado viajar más, más lejos, más a menudo.  

¿Cuáles son sus vicios principales? Soy un yonqui del trabajo. Necesito tener siempre cosas que hacer.

¿Y sus virtudes? Hasta donde yo sé, soy una persona en quien se puede confiar.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Si me estuviera ahogando, intentaría recordar dónde diantres arrojaron el salvavidas.

T. M.

jueves, 15 de abril de 2021

El avión doble que ganó el Goncourt

Recientemente, ha habido ficciones que han jugado, en la pequeña y gran pantalla, con el viaje en el tiempo y en el cielo, fundiéndolos en una misma extrañeza y desenlace fantástico. Es el caso de la serie, de HBO, “Manifest”, en la que un avión desaparece y vuelve a aparecer años después; para sus pasajeros no ha pasado el tiempo, pero para sus seres queridos sí. Ese juego de identidades y trastorno temporal fue llevado al arte literario por parte de Hervé Le Tellier, que si bien no es muy conocido para el gran público, tiene en su haber casi treinta obras (entre poesía, relatos, novelas y ensayos) y, desde hace unos pocos meses, un galardón en su haber que amplificará de manera internacional su última novela, realmente entretenida y sorprendente, al haber recibido el prestigioso premio Goncourt.

“La anomalía” (traducción de Pablo Martín Sánchez) debe su título precisamente a su definición de diccionario: “desviación o discrepancia de una regla o de un uso”. El autor, así, desvía lo real, discrepa de la lógica y rompe las reglas físicas para adentrarse en un libro nada convencional, que tiene rasgos de comedia, reflexión metafísica, reto lúdico, thriller… El caso es que un día de marzo de este mismo año 2021, los doscientos cuarenta y tres pasajeros de un avión procedente de París padecen una intimidante tormenta antes de aterrizar en Nueva York. Tres meses más tarde llega el elemento fantástico, pues un avión idéntico a aquel, incluso con los mismos integrantes, vuelve a estar en el aire. El desdoblamiento de los personajes y lo que ello implica está servido, con el añadido de que Le Tellier añade a todo este desafío borgeano y propio de la literatura de ciencia ficción un detalle metaliterario, esto es, el hecho de que un personaje, Victor Miesel, está escribiendo “La anomalía”: “No es una novela, tampoco una confesión (…) es un libro extraño, de ritmo obsesivo, de esos que te enganchan y no te sueltan”, leemos.

De hecho, esta vertiente de divertimento en la escritura es muy propia de la andadura de este francés de sesenta y tres años, pues ha sido editor de autores que también se caracterizaron por jugar con el lenguaje o las estructuras narrativas o poéticas, como Raymond Queneau o Georges Perec, y desde hace ya casi tres décadas es miembro del grupo de experimentación vanguardista Oulipo. De tal modo que irán apareciendo, en unas páginas en las que no faltan las referencias a asuntos o personas de actualidad, una serie de personajes de comportamiento anómalo, lo que “podría demostrar que la realidad no es real”.

Publicado en La Razón, 10-IV-2021

miércoles, 14 de abril de 2021

Entrevista capotiana a Antonio Bascones

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Antonio Bascones.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Una casa en el campo en un lugar con buena temperatura, con buena biblioteca y buena conexión de internet.

¿Prefiere los animales a la gente? Prefiero la gente a los animales, aunque a veces no se puedan diferenciar.

¿Es usted cruel? No. Soy amable y cálido.

¿Tiene muchos amigos? Amigos muchos, pero los que me marcan la vida son pocos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Lealtad.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? A veces, pero lo he superado.

¿Es usted una persona sincera? ? Trato de serlo siempre.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Leyendo y escribiendo.

¿Qué le da más miedo? No conocer el futuro de este mundo y a dónde va.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Este mundo y cómo camina. El relativismo de la gente. El todo vale y ya está.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? He practicado la medicina toda mi vida y eso me ha servido para conocer al hombre y su devenir. En ambas esferas he creado mi vida. No conozco otros campos, pero quizás me hubiera gustado ser pintor.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Caminar. Una vez al año el camino de Santiago.

¿Sabe cocinar? No.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A Cristo.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? AMOR.

¿Y la más peligrosa? ODIO.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Nunca.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Centro.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Inventor.

¿Cuáles son sus vicios principales? No ponerme en el lugar del otro.

¿Y sus virtudes? Tesón, esfuerzo y trabajo.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Los fotogramas de mi vida familiar.

T. M.

martes, 13 de abril de 2021

Bicentenario de Charles Baudelaire

La semana pasada publiqué un reportaje a doble página en La Razón con motivo del bicentenario del nacimiento de Charles Baudelaire, con el título de "Baudelaire, todas las flores del mal envejecen bien", donde aparte de hablar de la trayectoria del poeta me hacía eco de las ediciones recientes de y sobre su obra que han visto la luz.

lunes, 12 de abril de 2021

Entrevista capotiana a Juan Antonio Piñero

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Juan Antonio Piñero.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Más que el lugar, para mí, es más importante las personas que me rodeen. Necesito, o quisiera tener cerca a mi familia, a mi gente.

¿Prefiere los animales a la gente? Pues mi primera reacción ha sido elegir rotundamente a la gente, pero un momento después me han venido a la mente varias personas con las que la idea de pasar un rato con ellas o hacerlo con mi gata, no tendría ninguna duda que elegiría a Purpurina (mi gata).

¿Es usted cruel? Rotundamente no. Como todos, o la mayoría, habré dicho o hecho algo que haya hecho daño a otra persona, pero nunca he sentido satisfacción por ello y sí arrepentimiento.

¿Tiene muchos amigos? No, tengo pocos, muy pocos en realidad, pero de una calidad humana extraordinaria.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? No busco ninguna cualidad. Quisiera de ellos que estén, que sean, que me busquen, que me pidan, que quieran, que me quieran, que cuenten conmigo y que me perdonen cuando les falle.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? ¿Y quién no decepciona nunca a nadie, o a todos, en algún momento?

¿Es usted una persona sincera? Ni mentirosa tampoco.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Con sol, con aire, con césped, con manta de picnic, con sonrisas, con mi familia, con amigos.

¿Qué le da más miedo? Cualquier cosa mala que les pueda pasar a mis hijos.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Casi a diario oigo noticias que me escandalizan.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? No llevo una vida creativa; trabajo, escribo, restauro pequeños muebles o los hago, pierdo el tiempo con el móvil, estoy con mis hijos y mi mujer, paseo, cuido con mucho interés (y muy mal) a mis plantas… supongo que haría estas mismas cosas si no escribiera.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No hago nada de nada. Me gustaría hacer algo, pero siempre encuentro alguna excusa para esas ganas.

¿Sabe cocinar? Cocinar como mi madre o mi mujer guisos de cazuela y olla no, pero mis fritangas y mis verduras y carnes a la plancha sí, y pizza casera también sé hacerla, muy rica por cierto.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Inolvidable hay muchos personajes, uno que a mí siempre me ha atraído y ha sido el primero que se me ha venido a la mente es Leonardo da Vinci y toda ese aura enigmática en torno a su figura.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amor. Creo que todo lo que rodea al amor es positivo y esperanzador, sea lo que sea lo que se ame y a quien se ame.

¿Y la más peligrosa? Odio. El odio es el peor consejero, el más cruel, el causante de más daños en otras personas y en el que lo siente.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Cuando entra una avispa en casa nunca la mato, siempre abro la ventana y busco la forma de dejarla ir. Así que no, no he querido matar a nadie.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? El aburrimiento. Me aburren muchísimo los debates políticos, los mítines, los políticos, las discusiones de los "forofos" políticos de las redes sociales de todas las tendencias y colores.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Pues de siempre me he sentido muy atraído por la decoración, tanto de interior como de exterior.

¿Cuáles son sus vicios principales? Creo que diría que el chocolate, que no soy capaz de dejarlo ni por prescripción médica.

¿Y sus virtudes? No sé la verdad. Creo que habría que preguntar a mi círculo más cercano, igual ellos podrían decir alguna (aunque no estoy seguro de ello)

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? ¡Uf! Yo creo que ninguna, me estoy agobiando solo de pensarlo.

T. M.

domingo, 11 de abril de 2021

Recomendando un libro sobre Kafka en el programa de radio de Josep Cuní


Este viernes 9 recomendé, en el programa Aquí amb Josep Cuní, de la Cadena SER, ¿Éste es Kafka? 99 hallazgos (editorial Acantilado), de Reiner Stach. Se puede escuchar desde desde el minuto 8:35. También se me puede ver en un breve vídeo en Twitter. 

sábado, 10 de abril de 2021

Entrevista capotiana a Miguel Martínez

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Miguel Martínez.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Mi cerebro de los buenos momentos.

¿Prefiere los animales a la gente? Prefiero a los animales humanos porque tienen palabras y ya me he acostumbrado a ellas. Me gustan sus pulgares oponibles y su no estarse quietos en la quietud del cosmos.

¿Es usted cruel? Creo que normalmente no pero podría convertirme en un ser despiadado con un poco de estimulación.

¿Tiene muchos amigos? No sé si es posibles tener muchos amigos vivos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Cosas que decir y cosas que callar. Inteligencia sin resentimiento.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No suelo decepcionarme fácilmente por causas ajenas al mundo.

¿Es usted una persona sincera? Le mentiría si le dijera la verdad.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Intentando mantenerme a flote gracias a la curiosidad, a las personas y a la curiosidad por las personas.

¿Qué le da más miedo? El miedo y mi conciencia del fin.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Cada vez menos cosas, somos desoladoramente previsibles.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Yo no he decidido ser escritor, yo a veces escribo.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Sí. Andar, correr, jugar al fútbol, hacer gimnasia, lo necesario para no enloquecer.

¿Sabe cocinar? Sé inventarme platos, se me da bastante bien la parte creativa de la cocina, la repostería no porque es muy cuadriculada.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A mi padre.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? La palabra siempre.

¿Y la más peligrosa? La palabra nosotros.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Claro que sí pero no muy a menudo y nunca mataría a nadie a no ser que me lo pidiera.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? No creo en la justicia universal pero sí en las personas justas.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Absolutamente todo durante unos días: una fresa, un meteorito, un erizo, tú.

¿Cuáles son sus vicios principales? La ansiedad y la autocompasión.

¿Y sus virtudes? La capacidad para encontrar profundidad en lo sencillo.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? No quiero imágenes, no quiero ahogarme, ni pensar en ahogarme, bastante tengo con no pensar que me estoy ahogando.

T. M.

viernes, 9 de abril de 2021

La revista "Qué Leer" de este abril


En la revista Qué Leer de abril (número 271) me ocupo de algunos asuntos de portada, reseñando las nuevas obras de Rebecca Solnit, Javier Cercas y Eduardo Mendoza y entrevistando a Juan Gabriel Vásquez. También he escrito el obituario de Adam Zagajewski, hablo de la nueva novela de Madeline Miller, y como siempre preparo una veintena de páginas de recomendaciones de novedades de todos los géneros.

jueves, 8 de abril de 2021

Entrevista capotiana a Pedro Calbarro

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía   que   nunca   escribió.   Lo   tituló   «Autorretrato»   (en  Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con   astucia   y   brillantez.   Aquellas   preguntas   que   sirvieron   para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Pedro Calbarro.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Mar. Aquí se me presentan dos opciones. Una, el norte, más fresco y gastronómicamente más potente. Dos, el mediterráneo, más caluroso. Mejor un pueblo grande, con accesos y todas las facilidades comerciales y sanitarias (voy para mayor), pero el caso es que me gustaría tener un balconcito que mirase al mar.

¿Prefiere los animales a la gente? Aunque he conocido animales que son muy humanos y personas que son como animales, prefiero a la gente. Pero los animales son muy importantes en mi vida.

¿Es usted cruel? No, definitivamente no. Aunque a veces la escritura me permita “soltarme el pelo”.

¿Tiene muchos amigos? Pocos. Con el paso del tiempo se ha ido produciendo una especie de cribado natural en el que mi círculo de amistades se ha ido reduciendo paulatinamente, pero estoy cómodo así y los que tengo los valoro mucho.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Si buscamos la palabra AMISTAD en el diccionario de la RAE, esas son las cualidades.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? En muy pocas ocasiones, perdonado aunque no olvidado.

¿Es usted una persona sincera? Intento serlo, aunque hay alguna vez que, por mecanismo de defensa, he soltado alguna mentira. Otra cosa es que me encanta vacilar a mi familia, bromeando.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Me encanta el cine y la tecnología.

¿Qué le da más miedo? Posiblemente una muerte larga y dolorosa.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La intransigencia. No transijo con ella.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Pregunta complicada. Es que hago tantas cosas… Si no fuese lo que soy actualmente, posiblemente estaría metido en el mundo de los ordenadores y el diseño con ellos.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No, pero me encanta reír.

¿Sabe cocinar? Saber no, me gusta cocinar, y procuro elaborar recetas diferentes, no limitarme al huevo frito. Pero prácticamente soy cocinero de fin de semana, cuando hay más tiempo.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Me da mucha envidia todos aquellos personajes que saben o han sabido jugar con las palabras de forma magistral. Cervantes, Quevedo… hasta Sabina (fíjate qué cambio).

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amor, creo que en su sentido más puro engloba todas las virtudes que el ser humano puede ofrecer.

¿Y la más peligrosa? Odio, por los mismos motivos que en la anterior pregunta, pero al contrario.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Es complicada la pregunta en el momento que nos encontramos. Por supuesto, los extremos los elimino por defecto. Iría de cabeza con aquel político que no mirase por sus propios intereses y que no dijese cosas diferentes de un día para otro con tal de mantenerse en el poder o trepar a puestos superiores. Difícil, ¿no?

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Cualquier modificación más ambiciosa de mi pasado posiblemente habría cambiado mi presente, cosa de la que no estoy dispuesto a renunciar, así que mirando hacia el futuro, algo que me permitiese conocer más mundo y compartirlo con mi mujer.

¿Cuáles son sus vicios principales? Me gusta disfrutar de la buena comida. Soy muy vago en casa.

¿Y sus virtudes? No sé si es virtud o defecto, pero alguna vez me han dicho que a veces de bueno que soy, soy tonto. También soy bastante optimista.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Seguramente mi mujer.

T. M.