martes, 6 de diciembre de 2022

Adiós a la alegría solidaria: muere el escritor francés Dominique Lapierre


Hubo un punto de inflexión rotundo en la trayectoria de Dominique Lapierre. Se llamó “La ciudad de la alegría”, y se vio en cines de todo el mundo gracias a la película dirigida por Roland Joffé en 1992. Se trataba de una producción norteamericana, inglesa y francesa que contó con Ennio Morricone como autor de la banda sonora y la interpretación de Patrick Swayze. Fue un éxito que, además, removió conciencias e hizo aún más popular de lo que era a Lapierre. Ese libro se vendió por millones de ejemplares, y tanto dinero ganó el escritor galo –le han contemplado noventa y un años; nació en La Rochelle en 1934 y le encontró la muerte este 4 de diciembre– que cedió la mitad de sus ganancias a iniciativas relativas a la población que reflejaba en aquella novela superventas.

Era “La ciudad de la alegría” una obra tan dolorosa como luminosa, que cantaba a la vida, al amor y a la esperanza. Contaba cómo un sacerdote francés, un joven médico norteamericano, una enfermera de Assam y un campesino indio coincidían un día bajo las cataratas del monzón. La circunstancia hacía que se acabaran instalando en un barrio de Calcuta y ayudando a la gente del lugar, frente a todo tipo de adversidades. Se había publicado en 1985 y era toda una descripción de la existencia en un entorno miserable de chabolas. Lapierre conocía bien el terreno, pues durante un par de años había estado conviviendo con gentes que arrastraban todo tipo de trabajos precarios, pobreza y enfermedades.

Fue uno de esos casos excepcionales en la historia de la literatura en que esta se convierte en una función social y política capaz de cambiar el rumbo de toda una ciudadanía, porque la labor en primera persona de Lapierre, mediante conferencias y todo tipo de ayudas solidarias, hizo que los habitantes gozaran de una mejora significativa en sus vidas desde entonces. Tampoco sería la primera adaptación al cine de sus obras. Su novela “¿Arde París?” se llevó a la gran pantalla en 1966, así como “Era medianoche en Bjopal”, convertida en un documental en 2001, y “Esta noche en libertad”, que daría como resultado “El último virrey de la India” en 2017.

De sus acciones humanitarias también se beneficiarían otros lugares recónditos como Bengala y áreas de África y Sudamérica especialmente golpeadas por la miseria. Era una labor que Lapierre compartió desde 1982 con su esposa, ambos comprometidos en intentar salvar a niños enfermos de lepra o de tuberculosos. Una labor por la que se le concedió en 2008, de manos de la presidenta de la India, la más alta condecoración civil, el Padma Bhushan. Así las cosas, Lapierre fue un ciudadano del mundo ejemplar, un hombre solidario que también quiso retratar la realidad histórica compleja de Sudáfrica en obras como “Un arco iris en la noche”.

Una de sus frases que más se le recuerdan fue: "La fuerza del hombre consiste en continuar, en momentos de prueba, creyendo en sus sueños y luchando por hacerlos realidad". Y así lo entendió desde joven cuando, con solo diecisiete años publicó “Un dólar cada mil kilómetros”. Más adelante, sucedería un encuentro crucial para su carrera al conocer a Larry Collins en 1954 mientras cumplía con el servicio militar. Los dos se convirtieron en periodistas, Lapierre en “París Match” y el norteamericano en “Newsweek”. Pero lo importante fue la decisión, en 1960, de escribir al alimón libros de investigación periodística y también novelas como “El Quinto Jinete”, con una trama de intriga internacional basado en un chantaje nuclear. Y, unido a eso, sus viajes a la India que tanto le impactaron y tanto hicieron para dar a conocer lo que sucedía en esos lares.

Publicado en La Razón, 5-XII-2022