jueves, 20 de noviembre de 2025

Entrevista capotiana a Mar García Lozano

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Mar García Lozano.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Mi casa, sin duda, con mis libros, pero le pondría una chimenea y la llevaría de Madrid a un pueblo de la costa de Almería, o a la Alcarria.

¿Prefiere los animales a la gente? A los animales no los entiendo, aunque tuve catorce años un gato, Tristán, que parecía entenderme a mí.

¿Es usted cruel? No querría serlo. Espero no serlo.

¿Tiene muchos amigos? No sé si muchos, pero tengo buenos amigos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Sentir que me quieren, que les gusta mi compañía y que me echan de menos.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? He tenido alguna decepción grande, sí, pero la he olvidado. Por lo demás no, no suelen decepcionarme.

¿Es usted una persona sincera? Más que sincera, me gustaría ser transparente.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? No sé lo que es el tiempo libre, mi vida es un continuum, algo así.

¿Qué le da más miedo? Lo que más miedo me da no puedo expresarlo, hasta ese punto me da miedo.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La desfachatez, la falta de humanidad, el desprecio a los demás, el cinismo.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Todavía no sé lo que soy.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Desde hace un año, sí. Aunque leer, estudiar, escribir son también ejercicios físicos ¿no?

¿Sabe cocinar? No, no sé cocinar, hago bien uno o dos platos: la tortilla de patata y las lentejas.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A alguien que haya vivido cerca de César Vallejo, o de Marina Tsvietáieva.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Me encanta la palabra “alegría”, también en italiano.

¿Y la más peligrosa? Rencor, quizá, es una palabra odiosa, peligrosa no sé.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No, claro que no.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Me gustaría vivir en un mundo donde no existiesen las “tendencias políticas”, pero sé que es imposible.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Una flor: margarita o astromelia.

¿Cuáles son sus vicios principales? Fumo y me gusta el vino tinto. Pero no sé si eso son vicios.

¿Y sus virtudes? Intento ser leal a las personas, a mí misma, y ver la vida más allá de mi nariz.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Lo vería todo negro, supongo, o no vería nada.

T. M.