domingo, 15 de febrero de 2026

Entrevista capotiana a Silvia Rins

 

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Silvia Rins.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? El lugar que ahora mismo habito y me habita.

¿Prefiere los animales a la gente? Con frecuencia. Siempre había respetado a los animales, pero los subestimaba. Tener un loro y ser madrina de unos cuantos gatos me ha convencido de que a menudo nos superan en lo que solemos denominar erróneamente humanidad.

¿Es usted cruel? No soy cruel. Alguna vez he respondido inconscientemente a la crueldad con la misma moneda. No me siento orgullosa en absoluto.

¿Tiene muchos amigos? Quiero creerlo. Así lo siento.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Sinceridad, complicidad y respeto. La amistad es una forma de amor como dijo Borges.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No. En algunas pocas ocasiones, más que decepcionarme, me puede costar entender que desaparezcan sin dejar rastro.

¿Es usted una persona sincera? Cuando escribo intento coger la verdad por los cuernos. Cuando hablo evito contar trolas, aunque domino el arte de mentir por omisión, como mecanismo de autodefensa o para mitigar daños colaterales.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Leyendo, escribiendo, paseando, conversando, viendo buenas películas y series, escuchando música, durmiendo. Remoloneando, dejando vagar la imaginación. Soy solitaria, pero adoro la buena compañía. Me gusta escoger con quien compartir mi tiempo.

¿Qué le da más miedo? Sentir en mis carnes el sinsentido de la vida. Mucho más que una película gore.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Que el poder esté en manos de unos pocos psicópatas, cuyas ambiciones y paranoias predeterminarán el futuro de millones de personas. Y el del planeta.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Podría no expresarme a través de la escritura, pero una existencia no creativa sin curiosidad e imaginación, me resulta inconcebible. Ahora mismo estoy muy interesada en la neurociencia y la psicología: escudriñar las mentes de los demás, como quien lee haikus indescifrables o novelas de intriga.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Los paseos por la montaña. La natación. El baile sin reglas.

¿Sabe cocinar? Cocino platos muy básicos para mi subsistencia. Lo más sofisticado que hago es pollo o codillo al horno con verduras. Le he pillado el tranquillo.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Me interesan esas personas que en la madurez dan un giro a su existencia, se ven en el reflejo de sus abismos, y son capaces de empezar de nuevo. De vivir varias vidas. Me decantaría por alguien anónimo, y buscaría las razones y el lenguaje para hacerlo “inolvidable”.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Todas las palabras pueden albergar esperanza en el momento adecuado. El corazón de las palabras reside en su tono. Amabilidad. Kindness. Bienveillance.

¿Y la más peligrosa? Cualquiera que use alguien peligroso.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Cuando era adolescente llegué a desear mal a algunos de mis compañeros de clase, harta de su actitud borde. Imaginaba para ellos fatídicos destinos, pero sin ensuciarme las manos. Desde entonces, nada. Aunque últimamente me pregunto si estaría justificado que un deus ex machina borrara del mapa a ciertos elementos para ahorrar sufrimiento a la humanidad.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Huyendo de la falsa dicotomía entre izquierda y derecha actuales, querría que se hiciera una política colaborativa y constructiva que tuviera como objetivo el bienestar de la sociedad en general. Blindar los mínimos para una vida digna y los derechos básicos, promover una clase media numerosa y fuerte, y permitir que cada individuo viva su existencia en libertad, desarrollándose según sus capacidades y deseos, en armonía consigo mismo y con los demás. Los políticos deberían ser referentes en sus campos de conocimiento, y ofrecer su experiencia durante un tiempo limitado a su país, sin prebendas ni aforamientos.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Quizá un gato. O una silla de montar (esto me lo ha dictado el subconsciente y no sé a qué viene, pero lo voy a dejar porque no quiero que se enfade conmigo y luego haya represalias).

¿Cuáles son sus vicios principales? La pereza y la lujuria. Ah, que eso son pecados, no vicios. No fumo ni bebo ni codicio bienes ajenos. Confieso que desde niña me mordisqueo las uñas. Ese sí es un vicio con trayectoria. Y a veces me disperso. Me busco y no me encuentro porque ya me he ido.

¿Y sus virtudes? Soy tranquila y perseverante. Simpática y alegre. Reflexiva y sensible. Anticompetitiva: solo me reto a mí misma. Así que me resulta más fácil rozar la felicidad que otros seres humanos. Mi buena intuición llega a compensar otras carencias importantes.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Un túnel con una luz al fondo. Salir por él volando a toda velocidad y lo más lejos posible. Reencarnarme otra vez, no.

T. M.