viernes, 6 de marzo de 2026

Entrevista capotiana a Brugués Mitjans

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Brugués Mitjans.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Cabo Norte (Noruega).

¿Prefiere los animales a la gente? No.

¿Es usted cruel? No.

¿Tiene muchos amigos? No.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Lealtad.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No.

¿Es usted una persona sincera? Demasiado (por esto tengo pocos amigos).

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Mi tiempo libro lo suelo pasar leyendo, escuchando música, caminando por la naturaleza. Viajando y viendo películas. Y escuchando podcasts de geopolítica y economía.

¿Qué le da más miedo? La ignorancia.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? El abuso en cualquiera de sus formas.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Gestionar fondos de inversiones.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Trekking, Spinning y pesas.

¿Sabe cocinar? Sí.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Warren Buffet.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Mañana.

¿Y la más peligrosa? Indiferencia.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy ciudadana del mundo.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? No quiero ser nadie más que yo misma.

¿Cuáles son sus vicios principales? La impaciencia. Necesidad de control y expectativas demasiado altas.

¿Y sus virtudes? La empatía. La facilidad de conectar emocionalmente con las personas.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Las de mis hijos y mi marido.

T. M.