viernes, 17 de abril de 2026

Entrevista capotiana a María Pinach Vila

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida de María Pinach Vila.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Tengo el corazón partido entre las suaves montañas de Galicia o las relajantes playas del Mediterráneo, en la costa del sur de Barcelona.

¿Prefiere los animales a la gente? Claramente no, pero reconozco que me encantan los animales, en concreto los gatos; su belleza y su gatuna parsimonia me enamoran. He tenido 3 gatas. Las dos primeras las recuerdo con cariño, e incluso sueño con ellas. Considero que los animales no deben ponerse nunca por delante de las personas, pero se les ha de tratar bien siempre.

¿Es usted cruel? No. Me aterroriza la crueldad. No encuentro excusas válidas para usar la crueldad con otro ser humano, ni con un animal.

¿Tiene muchos amigos? No. Muy pocos. Entiendo que es por mi carácter reservado e introvertido. Con los años comprendí que no debo ver este rasgo como negativo, sino como una simple característica.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Valoro la bondad y la inteligencia, en la misma persona. Aceptaría un amigo no muy listo, pero no uno malvado.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No suelen decepcionarme. La decepción puede también depender mucho de las expectativas.

¿Es usted una persona sincera? Procuro ser sincera siempre que mi sinceridad no cause dolor.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Me encanta leer y escribir. Son actividades sedentarias, por lo que procuro caminar y, sobre todo, intento disfrutar al máximo de estar con mi hija y mi marido.

¿Qué le da más miedo? Me asusta la violencia que se está produciendo en nuestros pueblos y ciudades.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Varias cosas. Soy una persona pacífica y me altera la violencia que percibo alrededor de mí, la falta a la verdad y el enriquecimiento de quienes deberían ser servidores públicos.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Trabajar con animales. Ser veterinaria.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? No. Solo pasear.

¿Sabe cocinar? Sí, aunque no me gusta.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Francesc Cambó.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amor.

¿Y la más peligrosa? Fanatismo.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No. Pero jamás vi mi vida amenazada o la de aquellos a los que amo.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? En mi juventud tenía una ligera tendencia a creer en la izquierda, e incluso en el independentismo catalán, debido al ambiente en que crecí y en el que me movía. Análisis críticos posteriores, sobre los comportamientos e intereses políticos en general, me llevaron a ser agnóstica política.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Si tuviera que ser otra cosa, sería una gata. Pero si no es necesario elegir, entonces siempre mujer.

¿Cuáles son sus vicios principales? El dulce, destacando la nata y el chocolate.

¿Y sus virtudes? Hablar uno de sus propias virtudes, no sé… Pero intento ser buena persona y tener empatía.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Lo que tengo claro es que mi primer pensamiento sería: ¿cómo puedo salir de esta situación? Lo intentaría. Una vez se estuviera acabando mi vida terrenal, en esos últimos momentos, si es que pudiera pensar, mis pensamientos serían para mi hija y mi marido.

T. M.