miércoles, 23 de septiembre de 2026

Entrevista capotiana a Belén Soto

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Belén Soto.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Uf, a pesar de todo, me quedaría en españa.

¿Prefiere los animales a la gente? Me gustan todos, y revueltos, pero diré que con los animales es con quien tengo menos secretos.

¿Es usted cruel? Espero que no, aunque entre la justicia y la crueldad hay una línea muy fina y pienso mucho en la justicia.

¿Tiene muchos amigos? A veces pienso que tengo demasiados, muchos más de los que tengo tiempo y energía de atender: entonces la fortuna se convierte en culpa. Otras veces me siento más sola y me da pena.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Creo que todxs siguen algún tipo de integrismo que les hace divertidxs, inteligentes y buenxs, cada unx a su manera.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? La verdad es que eso ha ocurrido en muy contadas ocasiones, más bien en momentos en los que me he caído del guindo y he descubierto que, en realidad, no éramos lo que yo considero verdaderamente amigos. Es que puedo ser demasiado entusiasta a veces, creo.

¿Es usted una persona sincera? Pienso que sí, que me cuesta mentir: lo siento como una traición, para empezar, a mí misma, y después –obvio– a lx otrx. Otra cosa es no contar toda la verdad, porque no todo el mundo tiene por qué entrar en «el bosque tenebroso de mi mente».

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Con cosas bonitas gratis. 

¿Qué le da más miedo? Los pájaros muertos, las cucarachas y una vejez solitaria.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La negación de la verdad –entendiendo que la verdad es un consenso común, una coherencia encontrada– para beneficio personal. O sea, ¿el egoísmo?

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Fabricaría cosas con las manos. Sería ebanista, o electricista, o albañila.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Aparte del pilates con las señoras del barrio, sólo bailar y guarrerías.

¿Sabe cocinar? Tienes que saber cocinar tanto como te gusta comer si no eres un señorito burgués.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Khé es eso?

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Una vez escuché a Pedro Lópeh decir –no sé si estaba citando a algún tercero– que «vitalismo» es la expiación del sufrimiento. En última instancia y más allá de las luchas, el sufrimiento no nos lo vamos a quitar de encima; si algo puede empujar palante es aceptarlo y trascenderlo.

¿Y la más peligrosa? ¿Merecer?

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Alguna.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Si aún sirven esas palabras: libertarias, antiautoritarias, contraculturales, transfeministas, antipunitivas, antirracistas, decrecentistas... Creo en el respeto a la vida en su heterogeneidad, en que las cosas no se hacen solas y en la imaginación para la emancipación y la equidad. Muy absurda, supongo.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Un gatito consentido y sano.

¿Cuáles son sus vicios principales? Los realities y la comida grasienta.

¿Y sus virtudes? Dice ro gotelé en Poemas de autoayuda: soy de esas personas a las que todo se le da bien / pero a medias / saber lo justo siempre me ha parecido suficiente.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Un balcón, una goma de borrar tiesa y lxs seres queridxs reunidxs pensando cómo hacer para robar del tanatorio mi cadáver y montar una buena despedida.

T. M.