viernes, 15 de noviembre de 2019

La arquitectura de un poeta


Una vez se le preguntó a Joan Margarit (1938) que, si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Contestó: “No soy escritor. Soy poeta. Muchos funcionarios, por ejemplo, han escrito más que yo”. Es esa conciencia de ver el mundo y de reescribir la propia memoria, de sesgo poético, lo que distingue al autor leridano, de mente estructurada –catedrático jubilado de la Universidad Politécnica de Cataluña, en la Escuela Técnica Superior de ADe Margarit hay que hablar de su vida más íntima y dolorosa, pues fue su libro “Joana” (2002), sobre su hija fallecida –otra más, de cuatro hijos, también murió–, que padeció síndrome de Down, lo que le llevó a hacerle más conocido si cabe. 

Antes ya había recibido siete premios catalanes, y vendrían más, hasta este Cervantes que es su decimoséptimo galardón y más importante. Había debutado en 1963 con “Cantos para la coral de un hombre solo”, con prólogo de C. J. Cela e ilustraciones de Josep María Subirachs, y sus últimos libros son, dentro de una prolífica trayectoria lírica, “Un hivern fascinant” (“Un asombroso invierno”; 2017 y 2018, respectivamente), y la biografía “Para tener casa hay que ganar la guerra” (2018).rquitectura de Barcelona– y alma lingüística en un catalán elegante y preciso.

Publicado en La Razón, 15-XI-2019

jueves, 14 de noviembre de 2019

Entrevista capotiana a José Luis Ordóñez


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de José Luis Ordóñez.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
El Overlook Hotel. Buena música, buen ambiente, recuerdos para la eternidad y una clásica máquina de escribir. Y todo bien alejado del calor de Sevilla.
¿Prefiere los animales a la gente?
Salvo contadas excepciones, por supuesto. ¿Quién en su sano juicio no los prefiere?
¿Es usted cruel?
Con los personajes de mis historias.
¿Tiene muchos amigos?
Tengo buenos amigos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Ninguna en especial.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Lo peor es que a veces también me decepcionan mis enemigos.
¿Es usted una persona sincera? 
La sinceridad está sobrevalorada.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leyendo o viendo las historias que otros han imaginado.
¿Qué le da más miedo?
La gente que no lee. La gente que no va al cine. La gente que no va al teatro. La gente que no viaja. La gente que opina de todo. La gente que presume de todo lo anterior.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Que la gente se escandalice.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Algo decente, seguro.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Intento que así sea. A veces lo logro, a veces me quedo atrapado en el menú de Filmin.
¿Sabe cocinar?
Lo necesario para sobrevivir.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A alguien olvidado. Como el gran Robert Shaw.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Love.
¿Y la más peligrosa?
Hate.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
¿Quién no?
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Stanley Kubrick.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Algún personaje heroico de una buena película. Atrapado en la pantalla. Repitiendo la misma historia una y otra vez.
¿Cuáles son sus vicios principales?
El cine, la literatura, la música…
¿Y sus virtudes?
Virtud, en singular: ser consciente de mis vicios.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Todo lo que me queda por escribir y lo más reciente que he escrito: la novela “Los Desertores de Oxford Street” (Algaida, 2018), la obra de teatro “El síndrome de la mujer mecánica” (El Sendero & Fundación SGAE, 2019) y el libro de relatos “Exorcismos” (Extravertida, 2019).
T. M.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Mi artículo sobre Puerto Rico en "El País"

El océano cerca del Viejo San Juan

Ya está en la web el artículo que se publicó el viernes pasado, "Dos meses de Navidad caribeña", en El Viajero, del diario El País. En él hablo de cómo Puerto Rico celebra durante ocho semanas el periodo de las fiestas inminentes. Un homenaje, el enésimo, pero probablemente el último, a esa tierra que durante más de una década ha sido tan importante para mí.

martes, 12 de noviembre de 2019

Entrevista capotiana a Fernando Parra Nogueras


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Fernando Parra Nogueras.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
En una biblioteca con amplios ventanales a la montaña; pero entonces vulneraría las condiciones de tu pregunta: en los libros nunca se está en un solo lugar.
¿Prefiere los animales a la gente?
Prefiero a la gente que no se comporta como animales.
¿Es usted cruel?
Solo conmigo mismo.
¿Tiene muchos amigos?
La amistad está muy cotizada. Así que pocos. Es probable que en la vida se tengan como mucho uno o dos amigos de verdad.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Lealtad. Y sentir que cuando estoy con ellos todo está bien.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Muchas veces. Por eso son mis amigos.
¿Es usted una persona sincera? 
En la escritura siempre: no se puede hacer nada bueno que no esté revestido de autenticidad. En la vida no siempre: evito la sinceridad si con ella hago daño o soy descortés.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Escribiendo, yendo al cine, tomando un té con Bea, viajando. ¿He dicho escribiendo?
¿Qué le da más miedo?
Perder la lucidez. Y perder a los míos. Acaso sea la misma cosa.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
El incivismo. No hay modo de acostumbrarme
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Actor en papeles de villano. Alguna suerte de misántropo empedernido.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Juego a fútbol. Oh, anatema. Pues sí, se puede jugar a fútbol, escribir y ver cine polaco.
¿Sabe cocinar?
Solo historias. Así que sin Bea me muero de hambre. Porque de la literatura, ya te lo digo, no se come.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A Stefan Zweig.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Diría «paz» pero ha sido tan prostituida que ya no me la creo. ¿«Arte», tal vez?
¿Y la más peligrosa?
Odio, ignorancia.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Sí. Pero como no puedo, lo he intentado veladamente en alguno de mis libros. De todos modos es una sensación demasiado envilecedora.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Me gustaría que el concepto centrista de la política llegara (de verdad) algún día a nuestro país.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Mejor persona.
¿Cuáles son sus vicios principales?
La pereza. Y un deseo estúpido y vanidoso de sentirme querido. El rencor. Y algunos más.
¿Y sus virtudes?
La resistencia ante el desfallecimiento.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Bea, Bea, Bea, Bea…
T. M.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Recomendando los pensamientos de Montaigne en el programa de radio de Josep Cuní


Este pasado viernes recomendé, en el programa de la SER Aquí amb Josep Cuní, en la sección en la que colaboro, "La Taula del Divendres", un pequeño gran libro: Pensamientos (editorial Comanegra), de Michel de Montaigne, uno de mis autores de referencia para la literatura y la vida.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Entrevista capotiana a Carlos Alcorta


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Carlos Alcorta.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Un casa frente al Mar Cantábrico.
¿Prefiere los animales a la gente?
Depende qué animal, los hay que me aterran, como las serpientes, aunque es cierto que hay personas aún más venenosas.
¿Es usted cruel?
Solo si es inevitable.
¿Tiene muchos amigos?
He aprendido a vivir con los justos. En ambos sentidos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Dos, la fidelidad y la confianza.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Tanto como yo a ellos.
¿Es usted una persona sincera? 
La sinceridad esta muy sobrevalorada, pero además, siendo escritor, cómo iba a serlo.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
¿Qué tiempo libre? El tiempo, para un escritor, nunca es libre.
¿Qué le da más miedo?
El futuro.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Comprobar que las tesis de Elias Canetti en Masa y poder son más actuales que nunca.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Diseñar jardines del Paraíso.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Sí, todos los días. Resulta agotador levantarse de la cama.
¿Sabe cocinar?
Sé freír un huevo y hacer unas patatas fritas. ¿Es eso cocinar?
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Al fundador del Reader’s Digest. O, en su defecto, a Homer Simpson.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Horizonte.
¿Y la más peligrosa?
Depende de quién la pronuncie. Abundan especialistas en convertir el significado de algunas, como patria, derecho a decidir o democracia, en armas arrojadizas.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Sí, claro, como todos, pero no tenía a mano la pistola.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
¿Tendencias políticas o tendencias poéticas?
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Me hubiera gustado ser lanzador de cuchillos, pero tengo mala puntería.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Mis vicios son todos secundarios.
¿Y sus virtudes?
Según mis allegados, carezco de ellas.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Solo una, ¿es aquello que flota a unos metros un flotador?
T. M.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Artículo viajero hoy sobre Puerto Rico


Hoy, en el suplemento El Viajero, del diario El País, publico un artículo sobre cómo se celebra la Navidad en Puerto Rico. Cuando se incorpore a la web, lo enlazaré en una nueva entrada de este blog.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Entrevista capotiana a Pilar Eyre


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Pilar Eyre.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
En mi habitación.
¿Prefiere los animales a la gente?
Por supuesto.
¿Es usted cruel?
Podría llegar a serlo.
¿Tiene muchos amigos?
No tengo muchos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Que sean pacientes conmigo, que no sean invasivos, y que sean buenas personas.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No, nunca.
¿Es usted una persona sincera? 
No mucho, la verdad, y no sé por qué.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Haciendo lo mismo que en mi tiempo “ocupado”: escribir.
¿Qué le da más miedo?
Las lagunas de memoria porque temo que me llevan a males peores.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La petulancia de algunos escritores sin talento aupados por intereses espurios y que todavía siga existiendo la tauromaquia.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Me hubiera suicidado antes de los diez años.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Voy al gimnasio todos los días.
¿Sabe cocinar?
Sé cocinar, pero no me gusta comer.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A Julio Iglesias.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Segunda edición.
¿Y la más peligrosa?
Te voy a ser sincero.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
A quienes torturan, maltratan o abandonan a un animal, los mataría con métodos refinados y muy dolorosos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Siempre me he considerado de izquierdas, pero qué sé yo ya.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Contador de estrellas. Me gustará saber todos sus nombres.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Soy caprichosa, inconstante en mis afectos, melancólica, impaciente. Susceptible, siempre veo el lado malo de las cosas, soy la eterna descontenta. Borde. Cursi.
¿Y sus virtudes?
No sé, soy generosa quizás, me gusta ayudar, ay, qué horror contestar a esta pregunta.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Las manos de mi padre.
T. M.

martes, 5 de noviembre de 2019

Peter Handke: España, los toros y "El Quijote"


Larga e intensa es la relación del nuevo premio Nobel de Literatura, Peter Handke, con las tierras de España y sus literatos. Lo recordó él mismo en el año 2013, al ser investido doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá. En el Paraninfo, el autor en lengua alemana de setenta y seis años pronunció su discurso de agradecimiento en castellano, si bien apenas hasta aquella fecha había practicado nuestro idioma. Su esfuerzo no era nuevo: reconocía haber leído “El Quijote” en su lengua original con la ayuda del diccionario, y haber empezado varias veces a estudiar gramática española. Aquel evento, pues, fue una oportunidad inmejorable para conocer los vínculos que el poeta, dramaturgo y narrador había estrechado con España. Su primera visita dató de 1972, cuando asistió a una corrida en la plaza de toros de Valencia. Veinte años después, en una estancia en Linares, Jaén, escribiría su “Ensayo sobre el cansancio”, y en Cuenca y Soria concebiría páginas de otros libros como “Ensayo sobre el jukebox”.

De hecho, el escritor austríaco puede vanagloriarse de haber pisado suelos de Soria y Pamplona, donde disfrutó de partidos de fútbol, o de Galicia, donde degustó su gastronomía. Pero sobre todo, en el campo que nos interesa, Handke tiene una deuda artística con autores capitales nuestros como Miguel de Cervantes, Antonio Machado, Santa Teresa de la Cruz y María Zambrano. Tal es, en definitiva, la relación del nuevo premio Nobel con nuestros paisajes, ciudades y libros, que la estudiosa Cecilia Dreymüller le dedicó, en 2017, un libro, “Peter Handke y España” (editorial Alianza, la misma donde está publicada la mayor parte de su obra). En él, se destacaba la importancia de la visión de Handke, quien reflejaba una España que iba conociendo mediante largas caminatas para comprender el país con independencia de idealizaciones y tópicos. Así, se reproducía una selección de pasajes de los libros del autor austriaco, lo cual se completaba con una serie de entrevistas a Handke y su traductor Eustaquio Barjau, al tiempo que se proporcionaban textos de reconocidos escritores españoles como Enrique Vila-Matas, Juan Villoro, Ray Loriga, José Luis Pardo, Miguel Morey, Ignacio Vidal-Folch y Félix Romeo.

Por último, cabe decir que en 2013 también, el Círculo de Bellas Artes de Madrid estrenó la que fue en su día su última obra dramática de claro trasfondo hispano, «Los hermosos días de Aranjuez», que consistía en una conversación, en medio de un escenario minimalista, entre un hombre y una mujer que versaba sobre lo divino y lo humano. El título procedía, además, curiosamente, de una cita de «Don Carlos», un clásico de la literatura alemana escrito por Friedrich Schiller, que reza: «Los hermosos días de Aranjuez han acabado y en vano hemos seguido aquí». Antes, también por parte de Alianza, había aparecido su extenso libro “La noche del Morava”, de 2008, un texto de género híbrido –pues Handke gusta del experimentalismo narrativo y ensayístico– en que, entre lo real y lo imaginario, recorría tanto los Balcanes, Alemania y Austria como España.

Publicado en La Razón, 11-X-2019

lunes, 4 de noviembre de 2019

Entrevista capotiana a David Llorente


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de David Llorente.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Elegiría la ciudad de Madrid. Elegiría que Madrid se arranca del suelo y echa a volar por encima de las demás ciudades.
¿Prefiere los animales a la gente?
Tengo poca experiencia con animales y con gente. Me gustan los perros.
¿Es usted cruel?
A veces aparento serlo, pero no.
¿Tiene muchos amigos?
Hasta ahí podíamos llegar.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Que no me pregunten por mi vida después de 20 años sin habernos visto.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Si lo son es porque no.
¿Es usted una persona sincera? 
Cualquier respuesta a esta pregunta es susceptible de ser falsa.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Escribiendo.
¿Qué le da más miedo?
No llegar a tiempo a la revolución tecnológica que nos permita la inmortalidad.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La ignorancia en acción.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Cine.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Sí.
¿Sabe cocinar?
Sé modificar  la comida para poder ingerirla.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A Javier Tomeo.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Rohožka.
¿Y la más peligrosa?
Mío.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Pues no.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Hacia donde el destornillador afloja.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Viento. Niebla. Sueño. Por ese orden.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Soy puntual.
¿Y sus virtudes?
Soy puntual.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Yo muerto.
T. M.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Bulgaria y la fe del turista


Llamará sin duda la atención a quien pise Bulgaria algo simple que deviene confuso. En el país se dice “sí” y “no” al revés de lo acostumbrado; para asentir, el búlgaro moverá la cabeza de izquierda a derecha, para negar lo hará de forma vertical. Esto originará alguna que otra situación surrealista a la hora de tratar de comunicarse. Dice la leyenda que los turcos, en la antigüedad, al querer obligar a los búlgaros a cambiar su fe, les pusieron un cuchillo en la garganta: si contestaban de manera asertiva para renunciar al cristianismo, eran hombres muertos, de modo que cambiaron el sistema de gestos para salvar el pellejo.

La República de Bulgaria se encuentra en un área que ha generado a lo largo de los siglos un sinfín de migraciones y conquistas, lo cual se refleja en su extraordinario patrimonio arquitectónico. Visitar su bella capital, Sofía, o Plovdiv, la nueva Capital Europea de la Cultura 2019 –asentamiento neolítico cuatro mil años antes de Cristo–, es adentrarse en un apasionante viaje por la historia, en un país de aciago pasado comunista pero que hoy goza de una democracia y un Estado laico. Un país que se ha ganado la fe del turista.

Publicado en La Razón, 25-X-2019