jueves, 4 de junio de 2020

Añoranzas vistas desde un tren


Hoy reseño a lo grande los Cuentos (Páginas de Espuma) de Thomas Wolfe en La Razón. Del autor ya me ocupé en mis dos libros americanos, La pasión incontenible y El fruto de la vida diversa.

miércoles, 3 de junio de 2020

Entrevista capotiana a Raquel Taranilla


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Raquel Taranilla.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Un pueblo pequeño en la montaña, con buena conexión a internet. Para estar contenta necesito poco: a mi familia en una casa medianamente agradable, rodeada de árboles. El aire tiene que estar limpio y tiene que reinar el silencio.
¿Prefiere los animales a la gente?
No. Me gustan mucho los animales, sobre todo, los pájaros. Me gusta estar cerca de la naturaleza, y conforme envejezco eso se ha convertido en una necesidad. Pero mis afectos solo pasan por las personas y por las cosas que hacen las personas. Nunca he tenido una mascota. Probablemente sea por eso.
¿Es usted cruel?
De forma innata, tengo un sentido muy desmedido de la justicia. Con el tiempo he ido civilizando ese impulso. Quizá por eso estudié Derecho. El caso es que el afán de justicia encuentra uno de sus límites en la crueldad, y mantiene una relación muy particular con ella, que me interroga a menudo. De todas formas, a su pregunta: trato de no ser cruel.
¿Tiene muchos amigos?
Los suficientes.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
No busco nada en los amigos. Los amigos aparecen, como los amantes. Lo mejor es aceptarlos como son.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Nunca. No es fácil decepcionarme. No suelo exigirle nada a nadie.
¿Es usted una persona sincera? 
Una persona civilizadamente sincera, aunque en mi carácter está la imposibilidad de afirmar cosas en las que no creo. Aplacar ese impulso no siempre me parece sencillo. Miento muy mal.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leyendo. Viendo películas. Jugando con mi hija. Paseando con mi chico.
¿Qué le da más miedo?
La enfermedad y el dolor físico. La guerra.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La falta de piedad. El daño causado a alguien más débil.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
El año antes de empezar la universidad, tras unos días que no fueron sencillos, decidí cambiar mis planes. Hasta ese momento a mí me gustaba la Física. No me atormenta y nunca pienso en esa vida que no fue, pero me sigue interesando la Física.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Fui una niña patosa y muy miope. Nunca se me dieron bien los deportes de equipo, y eso me frustraba bastante. Salgo a correr regularmente y llevo años haciendo yoga, a nivel principiante. Cualquier otra actividad física me resulta impracticable.
¿Sabe cocinar?  
Cocina de subsistencia. Lo cierto es que en mi familia quien se encarga de la cocina no soy yo, por petición popular.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
La baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven. Soy fan total.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Pacto.
¿Y la más peligrosa?
Culpa.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Solo metafóricamente. Soy demasiado perezosa en la vida práctica para organizar un crimen y ejecutarlo.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Una tendencia que no me veo capaz de resumir en una entrevista tan sucinta como esta sin acabar chamullando.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Creo que estoy bien como estoy.
¿Cuáles son sus vicios principales?
No tengo vicios. Sí muchas manías inconfesables.
¿Y sus virtudes?
En realidad, detesto hablar de mí misma. Entiendo eso como una virtud.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Carezco de ese tipo de inteligencia visionaria. Estuve una vez cerca de la muerte, y el hecho es que no acudió a mi cabeza ningún tipo de imagen fabulosa (ni recapitulación de momentos gloriosos, ni colección de rostros amigos). Estaba yo sola, con mi dolor. Soy absolutamente literal en mi relación con las cosas que me pasan.
T. M.

martes, 2 de junio de 2020

Suspense en el País Vasco


En un pasado número de Qué Leer, preparé este texto sobre la última novela de Ibon Martín.

lunes, 1 de junio de 2020

Entrevista capotiana a Carolina Pobla


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Carolina Pobla.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Algún lugar en la montaña con espacio para perder la vista en el infinito, un trozo de tierra para un huerto, cuatro animalitos y una red de caminos por los que poder pasear. A ser posible con buena conexión de internet. Pero echaría de menos ver el mar de vez en cuando y también viajar. Doy por supuesto que la gente que quiero sí podría entrar.
¿Prefiere los animales a la gente?
Prefiero las dos cosas.  Aunque es verdad que hay algunos animales que me gustan más que muchas personas. 
¿Es usted cruel?
No creo. A veces me entran ganas de arremeter contra ciertas actitudes, pero es más una cuestión de ira que de crueldad, y consigo controlarlo hasta que se disipa. Tengo que reconocer que con los mosquitos no tengo piedad.
¿Tiene muchos amigos?
Estoy recogiendo los frutos de muchos años de siembra.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Los amigos llegan a nuestra vida en el momento más insospechado. Algunos pasan de largo y otros se quedan por razones inexplicables. Todos tenemos el amigo pesado, el impresentable, el de otro equipo u otra ideología… incluso alguno al que no sabemos por qué queremos. Si tuviéramos que escoger a nuestros amigos por sus cualidades, a lo mejor no tendríamos ninguno.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
A estas alturas ya no. Pueden tener comportamientos extraños o no estar en el mismo momento vital que yo. Pero he aprendido a entender. Creo que si no esperas nada, todo lo que llega son sorpresas.
¿Es usted una persona sincera? 
A veces demasiado y eso suele traer problemas. La experiencia me ha enseñado que es mejor callar antes que hacer daño. Me cuesta mucho mentir.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
No me da la vida para tantas cosas como tengo que hacer. Soy hábil con las manos y me gusta practicar el arte de la aguja en todas sus diversidades. También me gusta ver series y películas por la televisión. De hecho suelo hacer las dos cosas al mismo tiempo. Me encanta viajar. Disfruto con las buenas conversaciones.
¿Qué le da más miedo?
Cualquier mala cosa que pueda pasarle a las personas que quiero. Estoy aprendiendo a luchar contra él, porque impide hacer muchas cosas.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La intransigencia. Y la cantidad de dinero que se gasta de forma inútil para favorecer a unos cuantos, habiendo tanta gente que lo necesita.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Cuando era pequeña y me preguntaban qué quería ser de mayor, yo siempre contestaba “cantante de ópera, aunque sea gorda”. Para mi desgracia no me fue concedida una bonita voz. De todas formas yo he llegado al mundo de las letras de forma tardía, así que he tenido la oportunidad de dedicarme a la danza durante más de treinta años, sobre todo en el ámbito docente. Y tengo que decir que me ha dado muchas satisfacciones.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Después de bailar toda mi vida el cuerpo ha empezado a pedirme explicaciones. Ahora camino.
¿Sabe cocinar?
Se me da bien. Sobre todo la repostería.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
¿Inolvidable para quién? Si fuera para mí hablaría sobre mi madre, todo un personaje que se ha perdido para la historia. Si fuera para el mundo quizá Hedy Lammar, una gran científica escondida tras una gran actriz.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Toma. Si todo el mundo diera a nadie le faltaría nada.
¿Y la más peligrosa?
Dame. Hay una tendencia general a querer más y más. Llevada al extremo ya no importa pisar cadáveres. Y ya hay demasiada gente que la lleva al extremo.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No. Cuando alguien me hace daño prefiero apartarlo de mi vida. Entiendo que en pleno estado de ofuscación alguien sea capaz de hacerlo.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Me vale cualquiera con espíritu constructivo, que respete el pensamiento de los demás y no se dedique a poner palos en las ruedas de nadie.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Una ballena. Es el único animal que si no es libre es porque está muerto. Y además canta muy bien.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Me pierden las chucherías. El té. La cerveza. Y algunos otros inconfesables.
¿Y sus virtudes?
La capacidad de adaptación. Suelo ser optimista y muy constante. Me cuesta poco arrimar el hombro.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? 
No tengo ni idea. Y espero no tener que averiguarlo nunca. Por eso no me baño en ningún lugar en el que no haga pie.
T. M.

domingo, 31 de mayo de 2020

sábado, 30 de mayo de 2020

Entrevista capotiana a José Manuel Aparicio


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de José Manuel Aparicio.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Mi casa.
¿Prefiere los animales a la gente?
¿Cuál es la diferencia?
¿Es usted cruel?
Solo en mis novelas (creo).
¿Tiene muchos amigos?
Pocos amigos y bastantes conocidos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Que no sean tocanarices.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No, por eso son amigos.
¿Es usted una persona sincera? 
Depende. La sinceridad es positiva en general, pero a veces es mejor callarse.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Haciendo deporte.
¿Qué le da más miedo?
Cualquier actividad física de alto riesgo.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Lo malas y/o idiotas que podemos llegar a ser las personas.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Dedicaría todo el tiempo posible al amor y al humor, las otras dos cosas que me salvan como ser humano.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Sí. Carrera y ejercicios con pesos, principalmente.
¿Sabe cocinar?
Poco.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Me acuerdo mucho siempre del capitán Alatriste.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Amor.
¿Y la más peligrosa?
Odio.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No. He preferido que se mate solo. Miento, alguna vez sí.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Me las guardo. La política es uno de los peores vicios.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Actor o director.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Tomarme unos vinos.
¿Y sus virtudes?
Procuro ser amable y no tocar las narices a la gente (creo).
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Nunca me había planteado un sistema clásico de ahogamiento. Imagino que pensaría en por qué no estoy pasando unas plácidas vacaciones en el monte en lugar de estar ahogándome.
T. M.

viernes, 29 de mayo de 2020

Recomendando a Balzac en el programa de radio de Josep Cuní


Esta mañana he recomendado, en el programa Aquí amb Josep Cuní, de la Cadena SER, La comedia humana. Volumen X (Hermida Editores), de Honoré de Balzac. Se puede escuchar aquí (desde el minuto 5:40), a modo de introducción, y luego de manera más específica, aquí.

jueves, 28 de mayo de 2020

Entrevista capotiana a Lucía Gil


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Lucía Gil.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Después de vivir unos tres meses encerrada en casa, me he dado cuenta de que lo importante no es elegir el sitio del que no podrás salir jamás sino las personas con las que te encerrarías. Pero si puedo escoger… Elegiría una casa con todas las comodidades. Ah, y con terraza y jardín…
¿Prefiere los animales a la gente?
No, por lo general. Aunque no te mentiría si dijera que le tengo mucho más amor a algunos perros que a algunas personas…
¿Es usted cruel?
No me sale. Pero a veces me apetece. Supongo que se puede practicar…
¿Tiene muchos amigos?
Soy muy sociable, pero tengo pocos amigos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Que sepan ser los mejores en los buenos momentos y también en los malos. Mucho sentido del humor y poco sentido del ridículo. Libertad de decir y hacer lo que nos apetezca sin sentirnos juzgados aunque pensemos lo contrario.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Los que me decepcionan no son mis amigos. Las “pequeñas decepciones” de mis amigos de verdad me resultan más fáciles de perdonar. Todos nos sentimos decepcionados de vez en cuando, y también decepcionamos…
¿Es usted una persona sincera? 
Creo que sí. Lo estoy intentando ahora, aunque no descarto contar alguna mentira en la entrevista.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Cantando, componiendo, leyendo, bebiendo una cerveza en una terraza, cocinando, haciendo planes con mis amigos…
¿Qué le da más miedo?
Morirme. Que se mueran las personas que quiero.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La gente radical. Los que no son capaces de razonar y siguen “la voz de su amo”.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Me cuesta imaginarme llevando una vida lejana a la creatividad… Supongo que me dedicaría a algo relacionado con la imagen o la organización de eventos. Pero para eso también hace falta creatividad ¿no?
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Sí. Intento estar siempre en movimiento.
¿Sabe cocinar?
Me gusta. No se me da mal. Eso si, las cantidades siempre a ojo.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Freddy Mercury. Me emociona su música y me parece un personaje apasionante.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Gracias. La educación es la mayor esperanza.
¿Y la más peligrosa?
Ignorancia.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No. Aunque a veces he deseado que alguien desapareciera de mi vida.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
He votado tres veces, y ninguna de las tres al mismo partido. No me identifico con colores, solo tengo claro mis valores.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Empresaria.
¿Cuáles son sus vicios principales?
La necesidad de calle constante, de sol, de viajes…
¿Y sus virtudes?
Soy buena persona.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Creo que si me estuviera ahogando no se me pasaría ninguna imagen por la cabeza. Estaría intentando desesperadamente buscar la forma de salvarme.
T. M.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Página web de El Desvelo remodelada


La editorial cántabra El Desvelo ha remodelado su web, y ha quedado magnífica. Ahí se encuentran dos de mis novelas, El fantasma de la verdad y La soledad del tirador, y próximamente vendrá un libro de artículos.

martes, 26 de mayo de 2020

Entrevista capotiana a Ben Clark


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Ben Clark.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Elegiría un lugar donde se distinguieran bien las estaciones del año (el cambio climático, por desgracia, hará que estos lugares sean cada vez más escasos). Si uno vive en un lugar donde haga frío en invierno, calor en verano, donde la primavera sea el despertar absurdo de todo y el otoño una fiesta de la melancolía, no se aburrirá nunca.
¿Prefiere los animales a la gente?
Prefiero, sin duda, a la gente que prefiere a los animales.
¿Es usted cruel?
Sí. Pero lo compenso siendo muy guapo.
¿Tiene muchos amigos?
Tengo más de los que merezco, pero menos de los que necesito.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Que sepan reírse de sí mismos y que no se rían de una manera excesiva de mí.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Sólo cuando no ponen pegas a que nos tomemos la última.  
¿Es usted una persona sincera? 
Las más de las veces, no le mentiría si le dijera que no me considero nunca una persona a la que le cueste no ser sincero.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
¿Qué es el tiempo libre?
¿Qué le da más miedo?
Aparte de morir solo, ahogado en mis últimos instantes por la soga áspera del arrepentimiento por los deseos no cumplidos y el tiempo malgastado en la promesa de una felicidad que nunca llegó, diría que las arañas. Las arañas dan mucho miedo.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Los precios. Todos los precios. También el precio de mis libros. Un escándalo.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Habría sido rico. Cualquier otra opción hubiera me hubiera llevado a la riqueza.  
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Pasapalabra.
¿Sabe cocinar?
Sí. Tengo un plato estrella que no voy a revelar aquí, pero que suelo preparar acompañado de habas y un buen Chianti.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A la escritora del Siglo de Oro María de Zayas y Sotomayor, porque casi todo el mundo se ha olvidado de ella.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Dólar.
¿Y la más peligrosa?
Dólar.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No. Pero si me lo vuelve a preguntar al final de la entrevista, es posible que conteste que sí.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Yo voy siempre con los buenos.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Me gustaría ser alguien que descubra por primera vez mis poemas. Tiene que ser flipante eso. Menudo subidón. Qué envidia.
¿Cuáles son sus vicios principales?
La Pantera Rosa de Bimbo.
¿Y sus virtudes?
Creo que soy muy bueno a la hora de ayudar a hacer una mudanza.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Arañas. Maldita sea. Me estoy ahogando. ¿No es esto suficiente castigo? Arañas, ¡arañas por todas partes!
T. M.

lunes, 25 de mayo de 2020

Las actividades de la editorial Ultramarina


La editorial Ultramarina Cartonera & Digital, donde publiqué Antología poética del suicidio (siglo XX), mantiene una actividad febril, en las redes sociales y por medio de un sinfín de actos poéticos y novedades, tanto en uno como en otro lado del océano. Ha remodelado, además, su web en fechas recientes.


domingo, 24 de mayo de 2020

Entrevista capotiana a Herminia Luque


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Herminia Luque.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
El Parnaso.
¿Prefiere los animales a la gente?
No, aunque he escrito un ensayo sobre cómo nos relacionamos con los animales (una relación paradójica, en el origen mismo del ser humano en cuanto tal).
¿Es usted cruel?
Conmigo misma a veces.
¿Tiene muchos amigos?
No. Menos de veintisiete.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Ninguna. Los amigos aparecen, están ahí y si duran mucho tiempo, es porque tienen las cualidades precisas.  
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No.
¿Es usted una persona sincera? 
Sí. Detesto la mentira, que me parece una falta de respeto absoluta hacia el otro.
Quien miente desprecia, no un concepto absoluto (la verdad), sino a quien va dirigida la mentira.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leyendo. Viendo museos; el arte me produce emociones stendhalianas puras…
¿Qué le da más miedo?
Psché, la muerte, la enfermedad, la invalidez…esas cosillas.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Me escandaliza la estupidez, la maldad y el poder juntos. No comprendo cómo puede darse en las más altas instancias a nivel mundial.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Pues dedicarme en exclusiva a mi otra faceta laboral: ser profesora de
Geografía e Historia. Tal vez historiadora, investigadora. El conocimiento (mi pasión) es un vasto dominio, y enseñar y escribir son parcelas subarrendadas de él.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Salgo a caminar, irresistiblemente atraída por el mar.
¿Sabe cocinar?
Poco; el especialista en fideuá y risottos es mi marido.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A Ana Caro de Mallén, posiblemente la primera escritora profesional de las letras españolas.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Niño, niña.
¿Y la más peligrosa?
Totalitarismo.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No, todavía no.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Progresistas, ilustradas, feministas.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
La diosa Atenea, diosa de la sabiduría.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Subrayar y hacerles orejas de perro a los libros, mantener el caos perpetuo en mi estudio (donde leo y escribo), leer de todo excepto aquello que me recomiendan.
¿Y sus virtudes?
No perder el tiempo odiando. Y el empeño, el tesón (fuerza de voluntad queda hasta feo decirlo).
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Socorrista penco. Qué he hecho con mi vida. Mamá.
T. M.