lunes, 24 de septiembre de 2018

Entrevista capotiana a Maribel Andrés Llamero

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Maribel Andrés Llamero.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
La única opción que no se me plantea como pesadilla, sería una biblioteca, necesariamente luminosa y desde la que se pueda ver la calle. Cuanto más grande mejor. No se me ocurre otro lugar que reúna en sí todas las posibilidades: de distracción, ocio, aprendizaje, conocimiento y también de movimiento, de viaje interior. Si no hablamos de soledad absoluta, si la pregunta se refiere a algún espacio en sentido amplio, pueblo, o ciudad, diría que elijo el lugar donde estén la mayoría de mis afectos.
¿Prefiere los animales a la gente?
No, en términos generales en términos relativos, si la comparación se establece con ciertas personas concretas, es probable que sí. No obstante lo que está claro es que ya es hora de que el ser humano entienda que la naturaleza no le pertenece, sino que forma parte de ella y que, por tanto, es necesario que conviva en armonía con el entorno y con los demás seres vivos. Como especie, somos la vergüenza de la creación.
¿Es usted cruel?
No. Soy capaz de serlo, pero lo evito siempre. Entiendo que se es cruel con quien se puede, con quien, puntualmente, tiene una debilidad. Ese abuso de la "superioridad" la rechazo de plano. No hay nada más indigno.
¿Tiene muchos amigos?
Bueno, he vivido en muchos lugares y soy suficientemente sociable, así es que conozco a bastantes personas con las que he compartido mi tiempo y por las que siento cariño. Lo cual no significa que las relaciones y el compromiso que establezco con todos los conocidos sean idénticos, o que sean amigos, con el grado de cercanía que esto supone. Al círculo más próximo de mi intimidad -soy muy pudorosa- muy pocos son los que acceden, y esa 'selección' es algo natural, se debe a una conexión especial, sin más.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Lo cierto es que a priori no busco ninguna cualidad; sobre todo porque entiendo que la amistad es un encuentro y, en ese sentido, siempre voy al otro con voluntad de dejarme sorprender. Pero es cierto que en mis amistades íntimas hay dos o tres cualidades que se repiten siempre: sensibilidad y buen humor. También la inteligencia.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No es nada habitual. En un par de ocasiones alguien no estuvo a la altura de la idea que yo tenía de esa persona, nada más. Creo que he aprendido, como el rey de El Principito, que sería mi culpa si esperase de un general que volase de una flor a otra; así es que trato de no esperar nada antes de conocer realmente a quien tengo delante.
¿Es usted una persona sincera? 
Digamos que intento no mentir nunca. Eso no implica por mi parte una actitud de sinceridad absoluta, porque no me gusta ser grosera ni herir sin motivo: huyo de aquello que no quiero decir. Es probable que se me acuse de elegir el silencio demasiadas veces.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
El tiempo libre intento no 'ocuparlo', me gusta más bien que se me escurra entre las manos, lentamente. Lo mejor del tiempo libre es que es pausado por definición y uno puede leer por placer, escribir, pasear, ir al cine, reírse con los amigos; o, por el contrario, si es su deseo, ver el día pasar, la inacción más absoluta.
¿Qué le da más miedo?
Esta pregunta es muy fácil para mí: la muerte. No la mía, que más que miedo me produce tristeza; sino la de mis seres más queridos.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Me escandaliza que la mitad del mundo pase hambre; me escandaliza la deriva de la política en muchos países al mismo tiempo; me escandalizan los políticos de este país, que la corrupción se acepte, que destrocen nuestro futuro, la sanidad, la educación y, sobre todo, que en este panorama la gente se sienta a salvo: los grandes cambios siempre suceden poco a poco, con sigilo. Un día nos preguntaremos 'cómo hemos llegado a esto'.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Ojalá algún día pueda dedicarme en exclusiva a la literatura. Mientras tanto, paso los días dando clases, lo cual para mí también tiene necesariamente mucho de creatividad. Hasta cierto punto me da la sensación de que uno puede llevar la creatividad prácticamente a cualquier actividad. La resolución de problemas tiene todo que ver con la imaginación.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Antes solía hacer bastante deporte —encuentro cierto placer en el agotamiento corporal—, pero las obligaciones laborales ahora solo me permiten un par de horas semanales de ejercicio moderado.
¿Sabe cocinar?
Al menos me encanta hacerlo. Siempre —y es algo que he aprendido de mi madre, gran cocinera entre otras cosas— he creído que es otra manera de querer, otra de las formas del amor.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
No leo el Reader's Digest, pero escogería a alguien anónimo —o desconocido en gran medida—, cuya labor desapercibida haya sido importante para nuestra sociedad. Desde luego ningún personaje con el que ya de por sí la historia va a ser generosa.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Probablemente 'mañana'.
¿Y la más peligrosa?
Quizá 'yo', o el posesivo 'mío'.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No. Hay personas —no de mi entorno, del ámbito público— que me gustaría que no existieran, o que desaparecieran, aunque no a mis manos. Nunca decido el modus operandi, porque al fin y al cabo no pasa de ser una fantasía. Es que, en realidad, me bastaría con que se callasen o que la sociedad los ignorase.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Sin casarme con partidos, me identifico con los valores de la izquierda, con la idea de la igualdad social a todos los niveles. Creo firmemente en la necesidad de lo público, en que el deber del estado es cuidar de los ciudadanos y ayudar especialmente a quienes más lo necesiten.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Música. Cantante de rock. Antropóloga. Jardinera. No lo sé. La imaginación se me desboca.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Sin duda muchas personas tendrán vicios más interesantes que los míos. El mayor es muy probable que sea gastarme el dinero que tengo —y el que no tengo— comprando libros para los que ya no tengo espacio. Viajar podría ser un vicio, aunque si no tengo ocasión de hacerlo tampoco tengo 'síndrome de abstinencia'. También es un 'vicio' mi inclinación por la nocturnidad, acostarme tarde —lo que conlleva el terrible deseo de querer levantarme tarde.
¿Y sus virtudes?
Este tipo de preguntas no las suelo responder nunca por pudor, pero sobre todo por cordura: puede que la imagen que tengo de mí misma esté muy alejada de la que tienen los amigos de mí. Por mencionar al menos una: la defensa de la alegría.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Con seguridad primaría el instinto de supervivencia y todas mis acciones, también mentales, irían encaminadas a salir viva de esa. Suponiendo que estuviese ya resignada, imagino que alguna escena de un momento feliz con mi familia, o mi pareja. Y el deseo de que ese sentimiento de plenitud y agradecimiento pudiese llegarles a ellos, allá donde estuvieran.
T. M.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Mi novela "El fantasma de la verdad" reseñada ya también en la web de "La Razón"

Ya se puede leer, pues está incorporada a la web de La Razón, la fabulosa reseña que Jesús Ferrer publicaba este jueves, con el título de "Tú me creaste, criatura espectral", de mi novela, ya distribuida, que ha editado El Desvelo de forma magnífica, El fantasma de la verdad.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Entrevista capotiana a David Barreiro

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de David Barreiro.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
La cama.
¿Prefiere los animales a la gente?
No.
¿Es usted cruel?
Lo he sido a veces.
¿Tiene muchos amigos?
Claro.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
No busco nada en la amistad, la amistad se encuentra.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Nunca.
¿Es usted una persona sincera? 
Lo menos posible. La sinceridad está sobrevalorada.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Con mi familia y amigos.
¿Qué le da más miedo?
El sufrimiento de la gente que quiero.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La pasividad ante la desgracia ajena. La mía sobre todo.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Vivir con honestidad y, con suerte, algo de dinero.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Deportes de pelota y balón.
¿Sabe cocinar?
Sí.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A este tipo alto y delgado… el del sombrero, que tiene los ojos así… ahora mismo no recuerdo el nombre.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Mañana.
¿Y la más peligrosa?
Yo.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Tiendo a cero.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Director de cine.
¿Cuáles son sus vicios principales?
La pereza.
¿Y sus virtudes?
El optimismo.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Me concentraría en intentar hacer pie, en salir a flote. Tengo experiencia: lo hago todos los días.
T. M.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Crítica literaria de "El fantasma de la verdad", en "La Razón", por Jesús Ferrer


Hoy, en el suplemento de libros del diario La Razón, Jesús Ferrer publica una impresionante reseña de El fantasma de la verdad (El Desvelo Ediciones), que se puso a la venta este lunes. El crítico ahonda en los rasgos más importantes de la novela y la describe y define a la perfección, de una manera que me ha dejado maravillado. Soy muy afortunado al tener semejante lector, algo realmente impagable.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Entrevista capotiana a Miguel Munárriz


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Miguel Munárriz.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
En mi isla secreta: Madrid.
¿Prefiere los animales a la gente?
Prefiero a cierta gente sin animales.
¿Es usted cruel?
No.
¿Tiene muchos amigos?
Sí.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Lealtad, sinceridad, complicidad, cariño.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No.
¿Es usted una persona sincera? 
Casi siempre.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leyendo, escribiendo, viendo a amigos, películas, visitando museos, haciendo planes…
¿Qué le da más miedo?
El paso del tiempo.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La mentira política, la injusticia de los poderes…
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Escritor y vida creativa son palabras bastante elevadas pero me gustaría haber sido una estrella del pop.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Empiezo a tener la voluntad de echar a andar.
¿Sabe cocinar?
Por supuesto, mis fabadas son famosas (entre mis amigos).
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Ángel González y Palmira Márquez.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Esperanza.
¿Y la más peligrosa?
Miedo.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Realmente no.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Socialdemócrata.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Músico, pintor, director de cine.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Soy un vicioso empedernido de la amistad, me he quitado de los demás.
¿Y sus virtudes?
La lealtad.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Recuerdo la frase: “No estaba saludando, me estaba ahogando” y me entra una desazón muy poco recomendable, así que mejor no pensarlo.
T. M.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Publicación de mi novela "El fantasma de la verdad", en El Desvelo Ediciones


Hoy se pone a la venta mi novela El fantasma de la verdad, publicada por El Desvelo Ediciones. Es mi segundo libro con esta editorial santanderina, después de La soledad del tirador (2017), y no puedo estar más agradecido y satisfecho de que vea allí la luz. A continuación, el texto de contracubierta:

"En el angustioso ocaso de su matrimonio, el autor de la novela Hildur, aún inédita, se ve inmerso en una situación de pesadilla dentro de su cotidianidad de escritor inseguro y melancólico. De tal modo que, en un juego prodigioso en que lo metaliterario —con el personaje de dicho texto, una violinista islandesa, irrumpiendo ahora en la vida del protagonista— se funde y confunde con lo real, El fantasma de la verdad se irá convirtiendo tanto en un thriller que estalla en un asombroso y demencial desenlace como en una reflexión sobre la escritura y la lectura. Así, Hildur conduce a su creador hacia la más perversa venganza y a la vez hacia la autodestrucción, cuestionando la responsabilidad de la autoría literaria hasta convertirla en quijotesca culpabilidad. Toni Montesinos logra una nouvelle perfecta, magistralmente dotada de una intensidad emocional y psicológica alrededor de cómo la ficción tiene el poder de imbricarse en la existencia y transformarla de manera fantásticamente trágica."

domingo, 16 de septiembre de 2018

Entrevista capotiana a Rocío Carmona


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Rocío Carmona.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
El planeta Tierra está muy bien. Podría vivir aquí siempre sin sentir la necesidad de escapar a otras galaxias. Pero si tuviera que restringir mi elección un poco más, elegiría una ciudad con mar y con una buena oferta cultural, pocos coches, pocos edificios altos. En una casita de una planta con un pequeño jardín, una hamaca, algún gato y un par de árboles viejos y bonitos.
¿Prefiere los animales a la gente?
Depende de la persona y del animal. Reconozco que tengo más afinidad con mi gata que con algunas personas.
¿Es usted cruel?
No, lo intenté una vez y comprobé que se me daba fatal.
¿Tiene muchos amigos?
Puedo contarlos con los dedos de una mano, pero son mi familia.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Ninguna, pero todos tienen en común el sentido del humor, la lealtad, la escucha y un punto de sana locura.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No, porque no espero de ellos nada en concreto.
¿Es usted una persona sincera? 
Dicen que las personas contamos tres mentiras por cada diez minutos de conversación. Si esto es cierto, mentiría si dijera que jamás he mentido. Aunque todo lo que digo en esta entrevista es verdad.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Lectura, conciertos, charlas con amigos... También canto en una pequeña banda, ensayamos cada semana. Y estoy aprendiendo a tocar la guitarra.
¿Qué le da más miedo?
Que alguien a quien quiero enferme.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Las situaciones injustas, la violencia, el cinismo.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Trabajaría en una floristería. Durante mucho tiempo fantaseé con esa posibilidad.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Me gusta correr, el yoga y andar en bici. Mi cuerpo necesita moverse, pero mi mente es especialista en encontrar excusas, a veces muy buenas. Estoy aprendiendo a neutralizarla.
¿Sabe cocinar?
Me encanta. Estoy recuperando las recetas de mi familia en un libro que escribo a mano desde hace años. Hay muchos recuerdos en los sabores de la infancia, y quiero conservarlos.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Seguramente escribiría sobre Sergi Torres, una persona que me ha ayudado a ver la vida de otra manera y a cuestionarme muchas cosas acerca de las relaciones humanas.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Sí.
¿Y la más peligrosa?
Sí.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
De izquierdas, descreída de los políticos en general.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Cantante. Sería muy feliz también.
¿Cuáles son sus vicios principales?
El chocolate negro y el té. Fuera del ámbito de los excitantes, confieso que a veces me cuesta ceder. Sobre todo si estoy convencida de que tengo la razón en algún asunto que me importa y que creo conocer bien.
¿Y sus virtudes?
Me encanta aprender, no he perdido la ilusión por hacerlo. Tiendo a ver lo positivo en todas las situaciones. No me tomo demasiado en serio. Tengo una tendencia natural a ayudar, no a entorpecer.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Dicen que cuando estás a punto de morir no solo ves la película acelerada de tu vida, sino que también puedes sentir en tu propia piel lo mismo que hiciste sentir, para bien o para mal, a los demás. Me imagino ese momento un poco como en la escena de American Beauty, cuando Kevin Spacey recapitula acerca de su existencia. Vería muchas veces a mi hija, supongo, a mi familia, a mis amigos. Me imagino mirándolo todo desde arriba, con cierta distancia, ¿con compasión? Creo que sentiría más amor que dolor. Escenas con risas, abrazos largos, miradas, gatos, luz. Paz.
T. M.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Homenaje a Verne


Julio Verne sigue viajando, llevándonos alrededor del mundo, y de eso el mejor especialista es Eduardo Martínez de Pisón (1937), que ya ofreció «Claudius Bombarnac, corresponsal de “El Siglo XX”» (2013), comparación de la Ruta de la Seda con el itinerario establecido por el narrador viajero más sedentario: al que escribió a destajo sufriendo diabetes, úlceras, desmayos, parálisis faciales y pérdida de vista y oído. Más tarde, vio la luz “La tierra de Julio Verne. Geografía y aventura” (2014), donde abordó la relación entre la base geográfica de sus relatos, unas veces realista y otras fantástica, y las peripecias que acabaron protagonizando sus populares personajes. 

Arrojaba así luz el historiador vallisoletano al proceso de escritura de Verne analizando los viajes recreados en mares, islas, montañas, cavernas, volcanes, ríos, bosques, ciudades y hasta la luna. Ahora, va un paso más allá, más adentro en el lugar más enigmático, bajo nuestros pies; de tal modo que si en ese libro tenía una importancia capital «Viaje al centro de la tierra», en este nuevo trabajo se retoma el volcán islandés por donde entran el profesor Lidenbrock y Axel y lo extiende a otras obras literarias, pues no en vano hay una “muy antigua, repetida y cualificada costumbre de descender a los infiernos. Aquí encontraríamos nada menos que a Homero, a Virgilio, a Dante o a Quevedo”. Martínez de Pisón explora con erudición y brillantez los descensos de tipo infernal o evangélico, y aventurero o mitológico, como en el que caso de Orfeo, “cuya fabulosa y triste historia de amor se convirtió en ejemplo sustancial en nuestra cultura”, o en el de uno muy olvidado hoy en día pero que se explica de manera pormenorizada: el de Nasias, un personaje maléfico de un relato de George Sand titulado “Laura”, en que el viaje tiene rasgos alucinógenos y poéticos.

Publicado en La Razón, 13-IX-2018

jueves, 13 de septiembre de 2018

Entrevista capotiana a Jorge Goyeneche


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Jorge Goyeneche.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Probablemente Roma. También podría ser algún lugar del sur de Francia, pero hablo bien italiano, poco francés. No es sólo por el idioma, domino el inglés pero no viviría en Londres. De todos modos sigo acá en la ciudad donde nací.
¿Prefiere los animales a la gente?
Según y conforme. Entre un gato silvestre y mi vecino culipanza, chismoso y ruidoso, elijo al gato. Pero antes que un dogo o un pitbull, prefiero a ciertas personas.
¿Es usted cruel?
Nunca con los demás, pero conmigo...
¿Tiene muchos amigos?
Virtuales, a la distancia, sí. En el mundo real, dos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Ninguna.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Alguna vez habrá habido una especie de flechazo y luego fuimos evolucionando, contagiándonos, diferenciándonos.
¿Es usted una persona sincera? 
Sí.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leo, escribo, hago trabajos manuales de reparación, a veces cocino, siempre lavo los platos, los seco y los guardo.
¿Qué le da más miedo?
La falta de aire y luz. Sufro de claustrofobia. Mis peores pesadillas son de enterramiento prematuro. Maldito Poe.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La caradurez. La falta de arrepentimiento, especialmente de los poderosos. Somos humanos y erramos, pero cuando no se reconoce y aún más se reitera a sabiendas, me da escozor. Me avergüenzo de pertenecer a la misma especie.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Hubiera sido músico, me encantaría ser concertista de guitarra.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Hago caminata intensa todas las mañanas.
¿Sabe cocinar?
Algunas cosas me salen ricas.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Si el Reader´Digest me encargara algo, debería replantearme lo que he escrito. Después seguramente transigiría, ¡es el R´D! y escribiría algo sobre Cosimo (del Barón Rampante, Ítalo Calvino).
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Hoy.
¿Y la más peligrosa?
Ayer y mañana.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Sí, lo estoy planeando. Pero como ya dije soy claustrofóbico y por eso me frena pensar en el encierro carcelario.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Quejoso y republicano. Un izquierdista que reconoce las ventajas de vivir en el mundo capitalista pero sabe qué es lo que está mal.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
El mediocampista de la selección de fútbol.
¿Cuáles son sus vicios principales?
No tengo vicios.  Soy tristemente prolijo.
¿Y sus virtudes?
No tengo virtudes. Soy educado y disimulo.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
¿Cómo es que ha llegado tanta agua a mi escritorio? Seguramente pensaría en mi esposa y mis hijos.
T. M.