martes, 19 de enero de 2021

Publicación de "Palabrería de lujo. De la Ilustración hasta Houellebecq"

 

Mañana estará en librerías este nuevo libro mío, editado maravillosamente por Ediciones del Subsuelo, con la que tuve hace unos pocos años el placer de publicar otro ensayo: Palabrería de lujo. De la Ilustración hasta Houellebecq, que preparé en unas semanas durante el confinamiento de la pasada primavera. En este enlace se puede acceder al material (entre ellos el índice y un extracto de la obra) y al contacto de prensa, y añado a continuación el texto de contracubierta: 

He aquí una mirada vibrante de la literatura francesa a partir de breves y amenos capítulos, siempre apoyados en las voces de sus protagonistas y en bibliografía reciente. Con un pórtico que da una importancia clave a Montaigne, se abre un recorrido por los principales autores de la Enciclopedia, más los escritores en torno a la Revolución y la tiranía napoleónica, a lo que le sigue un siglo XIX plagado de estrellas como Balzac, Dumas, Flaubert, Verne o Zola. De tal forma que la trascendencia de ciertos libros y hechos históricos se mezclan con la vida privada de los artistas, así como con las corrientes literarias más relevantes en torno a una literatura que, según Vargas Llosa, tiene el vicio congénito de la palabrería.

El poder de la memoria en Proust, el paso de literatos foráneos por la Francia de las guerras mundiales, o la Ocupación nazi, se dan cita entre otros asuntos típicamente galos, como el impresionismo pictórico, la bohemia decadentista, el Mayo del 68, el Nouveau Roman o la Nouvelle Vague. Y así hasta alcanzar a varios enfants terribles del siglo XXI y a un par de premios Nobel recientes. Toni Montesinos consigue con ello que enfoquemos el arte literario francés vinculando episodios vitales y creaciones artísticas del pasado con nuestro presente, como la incendiada catedral de Notre Dame y Victor Hugo, la liberación sexual llevada a una permisividad delictiva, o la vigencia de los valores ilustrados.

lunes, 18 de enero de 2021

Entrevista capotiana a Aurora Revólver

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Aurora Revólver.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Esa idea me produce mucha angustia pero supongo que si tuviera que elegir sería una casa muy grande en un pueblo andaluz, con un burrito y piscina si puede ser.

¿Prefiere los animales a la gente? Últimamente estoy dialogando con muchos gatos pero creo que aún prefiero a alguna gente.

¿Es usted cruel? Quiero pensar que no pero supongo que el ego y la inconsciencia acaba generando crueldades.

¿Tiene muchos amigos? Sí, de hecho me maravilla tener tantas personas geniales que me quieren y a las que quiero. Eso es la hostia.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Vitalidad y ternura.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No, suelen sorprenderme a bien.

¿Es usted una persona sincera? Ahora lo intento pero he sido muy mentirosa.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Charlando con la gente y haciendo collage.

¿Qué le da más miedo? La muerte y la oscuridad.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La intolerancia, el racismo, la violencia.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Ser bibliotecaria o camionera.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Soy la persona que menos ejercicio físico hace del mundo, aunque ahora me estoy reconectando con mi cuerpo, bueno en realidad conectando porque nunca he estado conectada.

¿Sabe cocinar? Hasta hace poco nada. Ahora más o menos sí, y me salen unos potajes que flipas.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? La Paquera de Jerez.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? La Palabra Ternura.

¿Y la más peligrosa? La palabra yo.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Sí.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Libertaria.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Rapera o abogada.

¿Cuáles son sus vicios principales? Fumar, morderme las manos y desayunar en bares, y el ego.

¿Y sus virtudes? La capacidad creativa, la ternura y la pasión.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Algo de lo que me sentí culpable en la vida, un bocadillo de sardina hecho por mi Tia Manoli, mi amigo Iván y yo borrachos, Mi amiga Cynthia dibujando y el plano final de la Jetée de Chris Marker.

T. M.

domingo, 17 de enero de 2021

Entrevista por "El dios más poderoso. Vida de Walt Whitman" en "142 Revista Cultural"

 

En 142 Revista Cultural, correspondiente al número 7, de octubre-noviembre-diciembre 2020, he tenido el honor de ser entrevistado, extensa y formidablemente, por parte de Ferran González.

El motivo fue mi libro El dios más poderoso. Vida de Walt Whitman (editorial Ariel), que apareció en mayo del 2019, y que coincidió con el bicentenario del nacimiento del autor.


Son 8 páginas en que abordamos el contenido de mi libro y donde hay fotos de Whitman, la portada de mi libro y un par más de la casa natal del escritor en Long Island, una de ellas conmigo al lado de la estatua erigida al creador de Hojas de hierba que hay en el jardín interior.

sábado, 16 de enero de 2021

Entrevista capotiana a Lidia Bravo

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Lidia Bravo.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Una gran burbuja que incluyera el sur de Europa, de Lisboa a Esmirna. Con un poco de suerte meteríamos también a Brasil, pero no creo que cuele.

¿Prefiere los animales a la gente? No, aunque si hubiera que elegir creo que los animales lo tendrían muy claro.

¿Es usted cruel? En absoluto. Bueno, puede que me haya pasado de la raya alguna vez conmigo misma.

¿Tiene muchos amigos? Tengo amigos que conservo desde la infancia y a otros que conocí antes de ayer. No sé si son muchos o pocos, pero la lista no está cerrada. Se entra y se sale, por suerte no es un partido político.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? No busco nada en particular: es gente a menudo muy diferente de mí, con personalidades y aspiraciones variadas. Si me paro a pensar, hay cosas comunes: son genuinos, y tienen sentido del humor.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No. Con el tiempo se aprende a valorar en su medida las debilidades ajenas, a entender que cualquier decepción tiene billete de ida y vuelta y numerosas lecturas.

¿Es usted una persona sincera? Intento no serlo las 24 horas: cuando creo que tengo razón soy peligrosa, me gana la impulsividad.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Disfruto mucho del arte y la música en vivo, de estar fuera (ciudad o naturaleza), con gente, y de leer tranquila. Lo ideal, creo, sería no ocupar el tiempo libre para que de veras lo sea. Es decir, jugar.

¿Qué le da más miedo? Las tragedias repentinas e inexplicables. La muerte por sorpresa y sin reloj.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Los campos de refugiados, la explotación infantil, la sangre fría, la falta de rigor, la posverdad, la normalidad (la antigua y la nueva)… hay donde elegir.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? De pequeña quería ser artista, como cantaba Concha Velasco, actriz, cantante… andar por ahí dando el espectáculo, o vivir en un musical. Y de más pequeña aún, Santa, pero con visitas en 5D, como Santa Teresa.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Nado libre, ciclismo, senderismo, yoga… pero sin disciplina.

¿Sabe cocinar? Sí, pero no me apasiona. Prefiero comer. 

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Algún músico de jazz de un país donde nadie escucha jazz. Cualquiera, en realidad, que haya fracasado apasionadamente.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Futuro.
¿Y la más peligrosa? Yo.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Sí, seguro, pero me olvidé. Menos mal…
¿Cuáles son sus tendencias políticas? Detesto la violencia en todas sus formas, y creo que hay que extirpar de las tendencias políticas sus dosis de pensamiento mágico, tener mucho cuidado con deshumanizar a quienes piensan diferente. Procuro no votar a nadie que justifique la corrupción (¡uy, qué difícil!), o que ponga la defensa de lo público por debajo de sus intereses partidistas (¡uy, uy, uy!), o con objetivos sólo a corto plazo (¡adiós! Al final no voto); picotear en fuentes de “tendencia” variada; opinar menos, leer más y mejor.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Repetiría: niña. Si no se puede repetir: Delfín.

¿Cuáles son sus vicios principales? Todos los que tienen que ver con haberse educado en un colegio de monjas: la culpabilidad, el sentido del sacrificio, la idea de salvación…      

¿Y sus virtudes? La vitalidad, me dicen; la empatía, quizás.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? No sabía qué decir, pero La muerte de Christopher Reeve podría leerse como una especie de crónica de ese suceso imaginario: (“De haber tocado fondo aquella niña/ le habría arrancado un montón de tierra / a la palabra mar./ Aún de sus pulmones se siguen escapando nombres vivos. /Y vistas desde aquí las palabras están llenas de animalillos sueltos. /Hasta el último aliento los diré, uno por uno,/ deshojando el idioma de las cosas heridas,/ del árbol que está enfermo y no lo sabe”).

T. M.

viernes, 15 de enero de 2021

La revista "Qué Leer" de este enero

En la revista Qué Leer de enero del 2021 (número 268) me ocupo del tema de portada: la desaparición de John le Carré, por extenso, y el mundo del espionaje en el siglo XX. También he escrito tres piezas a partir de onomásticas: los cien años del nacimiento de Friedrich Dürrenmatt, Patricia Highsmith y Leonardo Sciascia; hablo asimismo de dos libros de Erle Stanley Gardner, de su personaje Perry Mason; hago un reportaje sobre Hercules Poirot, de Agatha Christie, pues también lleva cien años de vida literraria; y como siempre preparo una veintena de páginas de recomendaciones de novedades de todos los géneros.

jueves, 14 de enero de 2021

Entrevista capotiana a Elia Barceló

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Elia Barceló.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Mi casa en España, porque tiene todo lo que necesito para ser feliz: jardín, árboles, piscina, sol de día, estrellas de noche, gatos, libros... pero tendría que ser con mi familia y, a ser posible, algún que otro amigo o amiga.

¿Prefiere los animales a la gente? No. Prefiero a la gente, pero no a toda. Solo a las personas con las que hay una afinidad inmediata y con las que comparto sentido del humor.

¿Es usted cruel? En absoluto. Ni con personas, ni con animales, ni con plantas. Mi capacidad de identificación es tan grande que no me cuesta nada ponerme en el lugar del otro y no querer hacerle lo que no querría para mí.

¿Tiene muchos amigos? No, claro. Amigos siempre se tienen pocos. Cuesta mucho tener amigos de verdad, de toda confianza.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Inteligencia, sentido del humor, buen corazón, lealtad, y que me dejen espacio para ser quien soy sin pretender “mejorarme”.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Trato de no ponerlos en situaciones en las que podrían defraudarme.

¿Es usted una persona sincera? Solo cuando tengo algo bonito que decir o cuando (en el caso de que sea algo desagradable) resulta necesario. La sinceridad innecesaria es crueldad.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Depende del tiempo atmosférico. Si hace buen día, en la naturaleza, paseando y charlando con familia o amigos. Si llueve, un museo, o leyendo en casa o viendo una película interesante o una buena cena en compañía.

Qué le da más miedo? Que le pase algo malo a la gente que quiero.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Que la verdad y la decencia hayan dejado de ser valores admirables y dignos de ser alcanzados.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Me habría gustado ser pintora, con lo que estamos en las mismas. O bien trabajar en un museo, organizando exposiciones, o lo que hice en realidad, dedicarme a la enseñanza universitaria de la literatura.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Sí. Camino mucho, hago yoga, nado y hago gimnasia para la espalda.

¿Sabe cocinar? Sí. Me encanta, y según la gente que ha comido en casa, lo hago muy bien.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Si es inolvidable, no haría falta que yo escribiera nada. Me gustaría más dar a conocer a personas de las que casi no se ha hablado, como Nettie Stevens, que sentó los fundamentos de lo que ahora nos parece evidente: que la diferenciación sexual depende de la existencia de los cromosomas X e Y, presentes en el esperma y que, por tanto, ninguna mujer puede ser culpada por no haber podido “dar hijos varones” a su esposo.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Son dos: Amor y libertad.

¿Y la más peligrosa? También son dos: Dios y Patria.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Fuera de una novela, no. A lo más que he llegado es a desear que desaparezca.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Socialista de corazón desde siempre.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Un árbol. Un roble en un bosque, o un eucaliptus muy alto bailando al viento. O quizá una gata semidomesticada, con un territorio propio y toda la libertad.

¿Cuáles son sus vicios principales? Antes fumaba. Ahora mi peor vicio es el trabajo, el no saber descansar del todo.

¿Y sus virtudes? La empatía, la pasión, el humor.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Mi infancia en familia, mi marido, mis hijos y nietos. Los momentos de unión y felicidad, las risas compartidas, las noches de estrellas del verano...

T. M.

miércoles, 13 de enero de 2021

Un botiquín moral


La sobremedicación, el poder omnívoro –a veces lleno de corruptelas– de las compañías farmacéuticas, los medicamentos cuya función es la contraria a la que predican, son uno de los asuntos en que ha incursionado este científico valiente y gran divulgador, el danés Peter Gøtzsche. Gracias a libros como este, así las cosas, podremos conocer la importancia de la vacuna de la viruela, que antes había matado a quinientos millones de personas. Ya lo dijo el protagonista de “Medianoche en París”, una suerte de viajero en el tiempo que desde la actualidad viajaba a la época de la Belle Époque y en algún momento dado, muy en la línea del habitual sentido del humor de Woody Allen, decía que no viviría en esos años al no existir aún los analgésicos. 

Lo importante en este contexto, empero, más allá de la evidencia de que la vacunación ha traído salud y una esperanza de vida sin igual a lo largo de la historia, es el hecho de que Gøtzsche, como dice en el prólogo Francisco Salmerón, responsable de vacunas de la Agencia del Medicamento durante 25 años, pone en todo ello un enfoque realista. Lo hace analizando la dimensión comercial ligada a este mundillo que a veces se aleja de la verdad objetiva e incluso propende a una falta de ética obvia y retorcida.

En otro prólogo, Enrique Gavilán, que publicó hace poco “Cuando ya no puedes más”, un libro que cuenta el desgaste de un médico de atención primaria, dice acertadamente que los principales problemas de la sociedad actual son el exceso de información y el miedo. Dos asuntos estrechamente ligados que libros como el de Gøtzsche ayudan a combatir, reforzando la idea de que no es absurdo estar a favor o en contra de las vacunas, sino que simplemente algunas son necesarias, otras prescindibles y en otras existen dudas razonables, y que incluso su efecto y recomendación varía según las circunstancias de cada persona o población. Un trabajo para poner en nuestro botiquín moral.

Publicado en La Razón, 9-I-2021

martes, 12 de enero de 2021

Entrevista capotiana a Nicolás Linares

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Nicolás Linares.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Me gustaría un bosque que ojalá lo tenga todo. Agua, montaña y animales. Como en una fábula.

¿Prefiere los animales a la gente? Obviamente a los animales.

¿Es usted cruel? No me considero una persona cruel. Eso sí, puedo ser cortante y rígido.

¿Tiene muchos amigos? La vida me ha enseñado que tengo muchos conocidos y pocos amigos. Pero con certeza en el corazón, los que tengo, los cuido, los cultivo y confió en su amistad.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Honestidad, solidaridad, cariño, apoyo y buen humor.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Siempre que me he sentido decepcionado de alguien, con el tiempo me he dado cuenta que la decepción ha sido mi responsabilidad. Trabajo a diario para fortalecer mi autoconfianza.

¿Es usted una persona sincera? No estoy seguro. Pero me gustaría serlo. Principalmente, trato de no mentirme y estoy en constante chequeo de que mi sentir, mi pensar, mi actuar y mi decir, mi palabra, estén de acuerdo. Que estén en armonía. Es un rollazo, se me va la vida en ello como dice Silvio.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Soy padre de familia. El “tiempo libre” son unas horas al final del día. Muy escazas, no es queja. Medito, hago artesanía que se me da muy bien, veo una que otra película.

¿Qué le da más miedo? En general no me considero miedoso. Pero siento ansiedad y tristeza de ver la inconciencia y desconexión que como humanidad tenemos con nuestra casa, planeta, madre. Es desconcertante porque la vida debería de organizarse en torno a la sobrevivencia y no en torno a la destrucción, como hoy día sucede.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La ignorancia. Hoy día no es falta de acceso… es pereza y desidia. Pero la información esta y una abrumadora mayoría no quiere saber nada de nada. No quiere ver. La verdad los aterroriza al punto de querer ser sedados por la cultura de la banalidad. Las masas se han rendido.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Creo que el instinto me hubiera llevado a trabajar en el campo de la biología. Pero también es muy probable que, en una época de mi vida, que ya dejé atrás. Me hubiera terminado de refundir y no estoy seguro de que hubiera podido encontrarme, sin la dirección filosófica, como brújula y el mapa que las palabras me dieron para encontrar mi camino.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Camino cuando puedo. Acampo en la montaña si el clima lo permite y tengo un hijo de 7 años que me exige mínimo una milla en scooter a diario. Me encantaba montar patines, skate board y jugar futbol, pero una lesión en las rodillas me obligo al retiro temprano.

¿Sabe cocinar? La pandemia me ha enseñado a ser recursivo en la cocina. Mi pareja diría que sí, creo.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Tomaría la oportunidad para hablar de Manuel Quintín Lame. Indígena colombiano, líder social y revolucionario que vivió una niñez llena de pobreza y carencias, pero que se hizo desde la necesidad y la gallardía. Luchador incansable y valiente por los derechos de los suyos, la justicia y la libertad.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Onirismo. Las posibilidades son infinitas.

¿Y la más peligrosa? Culpable. Como si quien lo pronunciara, no lo fuera.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Sí, pero me duro lo que la rabia y ya. Creo que es parte del madurar. Para poder crecer uno tiene que llegar a entender, que, si quiere ser aceptado, tiene que aceptar. La tolerancia es difícil, pero necesaria. La idea es que, en este mundo, quepan todos los mundos. En ese orden de ideas…la muerte no tiene cabida. Más claro, la muerte no es un castigo. Es una liberación.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Yo no creo en sistemas políticos. Siento mucha admiración por las maneras de la organización social en que mis antepasados americanos, vivían su vida. La tendencia a la que me afilio es la contemplación de la madre, la organización de la vida en base a lo que llamamos la ‘Ley de Origen’, organizarse en reflejo del cosmos.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Soy múltiples yo. Cambio pañales, cultivo vegetales, pinto paredes, tejo mochilas y hago fogatas. No me cambio. Estoy abierto a aprender más cosas que hacer y ser.

¿Cuáles son sus vicios principales? No me considero una persona viciosa. Disfruto de muchas cosas, pero no se interponen en mi vida o me crean problemas más allá de los conflictos de la normalidad.

¿Y sus virtudes? Siempre he intentado infructuosamente de organizarme. He mejorado. La virtud es no renunciar al intento.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Seguro la infancia completica. Mi papa, mi mama, mi familia.

T. M.

lunes, 11 de enero de 2021

Artículo sobre Shakespeare en la revista "Clarín"


En el último número de la revista Clarín (150, noviembre-diciembre de 2020) publico el artículo "Shakespeare. El único dios mortal". Está acompañado de un par de fotos que hice en Londres, del actual teatro Globe, frente al río, y de la ubicación exacta de donde estaba en tiempos del poeta.

domingo, 10 de enero de 2021

Entrevista capotiana a Raúl Quirós Molina

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Raúl Quirós Molina.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Un parque de atracciones: hay comida, diversión y gente muy extraña.

¿Prefiere los animales a la gente? ¡Que Dios me libre! Pero sí los prefiero a la gente que dice que prefiere a los animales.

¿Es usted cruel? Más bien perverso, es más sexy.

¿Tiene muchos amigos? Algunos, pero insuficientes en número como para perpetrar un atraco exitoso.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que comprendan que su locura es la mía.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? ¡No, ni que fueran un hijo!

¿Es usted una persona sincera? Sí, pero no un cretino.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Me encanta acusar a mi mujer de arruinar mi carrera como cantante y humorista y forzarme a escribir. A veces me entretengo pensando en discursos de recepción de premios en los que ajustaré cuentas con media humanidad; premios que luego rechazo, por supuesto. A veces pierdo el sueño por cosas así.

¿Qué le da más miedo? La absoluta falta de ternura de este mundo.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La energía que se emplea a diario en demostrar obviedades como que la tierra no es plana.  Si toda esa fuerza creativa se pusiera en escribir poemas o pintar cuadros, el siglo XXI se convertiría en un nuevo Siglo de Oro. Pero así estamos. Demostrando que la tierra no es plana.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Aquí hay dos preguntas, porque ser escritor no necesariamente conlleva una vida creativa. De hecho el oficio de escritor tiene más de chupatintas que de intelectual.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Corría maratones cuando tenía sentido presumir de ello, ahora que me acerco a los cuarenta temo dar vergüenza ajena. Así que voy a clases de boxeo o hago ejercicio en casa.

¿Sabe cocinar? Por supuesto; es más, no le fiaría mi vida a ninguna persona que no lo supiera hacer.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A los que escribían las tablillas del Gilgamesh o a Homero, fueron los grandes troles de la Antigüedad.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Ternura, la absoluta falta de la misma es la causa y su abundancia solución de prácticamente todos los problemas.

¿Y la más peligrosa? Opinión. Una vez un profesor me dijo: "usted no tiene una opinión formada. Lo que usted cree que es su opinión es un conjunto de creencias no contrastadas, prejuicios y frases de segunda mano. Formarse una opinión requiere dedicación, reflexión y confrontación". No recuerdo el nombre del profesor pero le quiero dar las gracias desde aquí.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Claro que sí, si me encuentro con alguien que dice que no, salgo pitando de la habitación.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Estoy a favor del fin del trabajo asalariado.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? ¿Otra cosa? ¡Será otra persona! ¡No! ¿Para qué? Siendo esa otra cosa querría ser otra y estaría siempre pensando y habitando la otredad y no la mismidad, sería una especie de no existencia y repito, yo pierdo el sueño por cosas así.

¿Cuáles son sus vicios principales? Amenazar mentalmente a cualquier transeúnte, desear dar una paliza por cosas nimias como llevar una gorra o bostezar con la boca demasiado abierta. Nunca lo llevo a cabo.

¿Y sus virtudes? La lealtad.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Las caras de mi mujer y mi hija.

T. M.

sábado, 9 de enero de 2021

Recomendando un libro sobre beber en en el programa de radio de Josep Cuní


Ayer recomendé, en el programa Aquí amb Josep Cuní, de la Cadena SER, Beber o no beber. Una odisea etílica (editorial Gatopardo), de Lawrence Osborne. Se puede escuchar desde el minuto 9.

viernes, 8 de enero de 2021

Entrevista capotiana a María Frisa

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de María Frisa.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? No me gustaría saber que no puedo salir, eso mismo arruinaría cualquier dicha por maravilloso que fuera. Vivo de forma más intensa cuando estoy en un lugar por un tiempo finito, por ejemplo, durante las vacaciones. De cualquier forma, como es una posibilidad ilusoria, mi lugar ideal sería uno al borde del mar, con una piscina olímpica climatizada, una enorme biblioteca y en la que estuviesen cerca las personas que me importan.

¿Prefiere los animales a la gente? Por supuesto que no. Soy demasiado sociable.

¿Es usted cruel? Creo que lo fui durante la adolescencia, pero conforme aumentó mi autoestima, paulatinamente también dejé de mostrarme cruel con los demás. La crueldad se ejerce siempre contra aquellos más débiles que nosotros y es un mecanismo para enmascarar la inseguridad.

¿Tiene muchos amigos? Supongo que suena arrogante, pero sí.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que sean inteligentes, divertidos, leales, amables, que me hagan reír, que les guste leer, el cine, que sepan escuchar, que sepan compartir, que tengan cosas que contar. Que las horas a su lado se pasen en un suspiro.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? En alguna ocasión, supongo que igual que yo a ellos. Que tire la primera piedra aquel que nunca ha decepcionado a los que lo quieren.

¿Es usted una persona sincera? La sinceridad absoluta se acerca peligrosamente a la crueldad, así que soy sincera siempre que crea que no voy a causar un daño innecesario.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Prefiero ocuparlo en cosas que me hacen feliz: escribir, leer, ver películas, nadar, ir en bicicleta, pasar tiempo con mi familia, quedar con mis amigos.

¿Qué le da más miedo? Que le ocurra alguna desgracia a mis hijos.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Escandalizar a lo mejor no es la palabra, pero me irrita y “escandaliza” la forma en que hemos asumido la corrupción en nuestro país, en que la hemos normalizado.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Puede que hubiese dedicado  todo este tiempo a aprender a tocar el piano. Es mi “asignatura” pendiente.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Me gusta mucho nadar e ir en bicicleta, sobre todo, si no hay cuestas.

¿Sabe cocinar? A nivel usuario.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Elegiría a una mujer porque es muy importante dar referentes a las niñas: Amelia Earhart, Jane Austen, Emilia Pardo Bazán, María Moliner…

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Empezar.

¿Y la más peligrosa? Superior.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Quizá durante la adolescencia cuando las emociones son más intensas. Ahora me limito a detestar.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Mis tendencias son de izquierdas.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Nunca me lo había planteado. A lo mejor, concertista de piano.

¿Cuáles son sus vicios principales? La impulsividad, el desorden, el exceso de energía e ideas.

¿Y sus virtudes? No creo que sea yo quien deba decirlas.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Ahogarse en una muerte bastante horrible, imagino que  invertiría mis últimos minutos en bracear con desesperación mientras me ordeno mentalmente guardar la calma.

T. M.