lunes, 5 de septiembre de 2016

Entrevista capotiana a Víctor Díez García

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Víctor Díez García.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Sin duda, una cocina.
¿Prefiere los animales a la gente?
Me gustan los animales, pero odio a la gente que prefiere los animales a la gente.
¿Es usted cruel?
No.
¿Tiene muchos amigos?
Diría que no me faltan.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Amigos me parece un sinónimo de ida y vuelta.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Casi siempre vuelven.
¿Es usted una persona sincera? 
¿Me creería si le dijese que sí?
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Improvisando.
¿Qué le da más miedo?
La estulticia, la violencia de la turbamulta, perder a mi hija.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Sería un escándalo escribir la lista completa. El patriotismo barato, el cinismo, mi capacidad para aceptarme como soy.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Me hubiese alquilado como personaje par otros escritores.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Vaya. Cuando llega el buen tiempo: bicicleta, basket, caminar (poco).
¿Sabe cocinar?
Me las arreglo. Puedo llegar a bordar la paella.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Ornette Coleman, por ejemplo.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Maybe.
¿Y la más peligrosa?
Interdit.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Todos para uno y uno para todos.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Se supone que yo ya soy otro, por obra y gracia de mi maestro Rimbaud, ¿no? Locutor de radio.
¿Cuáles son sus vicios principales?
La entropía y no saber volver a casa.
¿Y sus virtudes?
Conocer mis vicios, ponerme en el lugar del otro, no caer en la autocomplacencia.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Glup, glup, glup!!! (esa tríada).

T. M.