miércoles, 19 de septiembre de 2018

Entrevista capotiana a Miguel Munárriz


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Miguel Munárriz.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
En mi isla secreta: Madrid.
¿Prefiere los animales a la gente?
Prefiero a cierta gente sin animales.
¿Es usted cruel?
No.
¿Tiene muchos amigos?
Sí.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Lealtad, sinceridad, complicidad, cariño.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No.
¿Es usted una persona sincera? 
Casi siempre.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leyendo, escribiendo, viendo a amigos, películas, visitando museos, haciendo planes…
¿Qué le da más miedo?
El paso del tiempo.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La mentira política, la injusticia de los poderes…
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Escritor y vida creativa son palabras bastante elevadas pero me gustaría haber sido una estrella del pop.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Empiezo a tener la voluntad de echar a andar.
¿Sabe cocinar?
Por supuesto, mis fabadas son famosas (entre mis amigos).
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Ángel González y Palmira Márquez.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Esperanza.
¿Y la más peligrosa?
Miedo.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Realmente no.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Socialdemócrata.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Músico, pintor, director de cine.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Soy un vicioso empedernido de la amistad, me he quitado de los demás.
¿Y sus virtudes?
La lealtad.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Recuerdo la frase: “No estaba saludando, me estaba ahogando” y me entra una desazón muy poco recomendable, así que mejor no pensarlo.
T. M.