miércoles, 17 de febrero de 2021

Entrevista capotiana a Luis Herrero


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Luis Herrero.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Una casa en primera línea de playa con pista de tenis y piscina.
¿Prefiere los animales a la gente? Prefiero algún animal a mucha gente y alguna gente a cualquier animal.
¿Es usted cruel? Conscientemente, no.
¿Tiene muchos amigos? Tener muchos amigos supone tener de la amistad un concepto devaluado.
¿Qué cualidades busca en sus amigos? Lealtad, amenidad e inconformismo.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? No lo suficiente como para que dejen de serlo.
¿Es usted una persona sincera? Si le dijera que sí no sería sincero, me temo. La verdad, a veces, duele un huevo.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Teniendo algo que hacer.
¿Qué le da más miedo? No saber acabar a tiempo, y con gracia.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La doblez. Pensar de una manera y vivir de otra.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Colecciones de cosas raras.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Juego al tenis dos veces por semana.
¿Sabe cocinar? Aspiro a no morirme sin hacer unas paellas de muerte.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A San José.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Amar.
¿Y la más peligrosa? Odiar.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien? En la ficción he acabado con unos cuantos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas? España y libertad.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Un escritor de éxito.
¿Cuáles son sus vicios principales? El orgullo y la soberbia, que son primos hermanos.
¿Y sus virtudes? La lealtad y una cierta capacidad para sistematizar las ideas.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Las imágenes de los momentos en que he podido ser útil a los demás. Son las únicas que dan sentido a la vida.
T. M.