viernes, 2 de octubre de 2026

Entrevista capotiana a Luis Antonio Penas Enríquez

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Luis Antonio Penas Enríquez.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Conozco un lugar en la montaña de Lugo, allí mi familia tiene una enorme y preciosa casa, donde siempre me he encontrado muy a gusto.

¿Prefiere los animales a la gente? Déjeme ser Gallego en esta respuesta, no todos los animales son encantadores, ni las personas son todas unas bestias degradadas, eso significa que me rodeo tanto de personas como de animales que me gusten y les guste.

¿Es usted cruel? No soy cruel, soy afable, agradable y compasivo.

¿Tiene muchos amigos? Tengo muchos conocidos, pero amigos de toda la vida, que sabes que no fallaran, pocos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que sean buenas personas y leales. Es interesante comprobar cómo, además, los que se han quedado son inteligentes y atractivos por diferentes aspectos de su personalidad, y por un entorno que han sabido construirse.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Si eso se diera, que no se da, no serían amigos.

¿Es usted una persona sincera? Soy adulto y realista, la verdad es algo que duele e incomoda, la verdad no deja dormir, además de que la gente suele elegir aquello que le agrada. Es un aspecto de la realidad que hay que manejar con mucho cuidado, pero procuro decir la verdad, no sé si eso entra en su concepto de sinceridad.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Con mis aficiones: ajedrez y astronomía, me gusta leer y me encanta dedicar tiempo a mi familia.

¿Qué le da más miedo? Lo que va a pasarnos a todos en unos años, en el mejor de los casos.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? La maldad que no por repetida deja de ser obscena.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Elegí la vida que quise vivir.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Me mantengo activo físicamente, pero creo que eso no entra en la categoría de “deporte “.

¿Sabe cocinar? Cocinar no, lo que consigo es que, después de hacer algo en la cocina, la gente no intenta asesinarme, ni muere en el hospital, ni tampoco huyen como si hubiesen visto que hacienda se acerca.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? A Jesucristo.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Si en el contexto de esta entrevista palabra es un nombre este sería Jesús.

¿Y la más peligrosa? Miedo, y no tanto por la propia palabra sino por lo que define: un muy concreto estado de la mente; porque el ser humano con miedo es la criatura más peligrosa que ha creado este mundo.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? No.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? No tengo.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me gusta mucho quien soy.

¿Cuáles son sus vicios principales? Me entusiasmo muy bien.

¿Y sus virtudes? Resiliencia.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? ¡Cachis!, ahora que me lo estaba pasando tan bien.

T. M.