domingo, 1 de febrero de 2026

Entrevista capotiana a Carol Vila Micó

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Carol Vila Micó.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Pues ojalá poder ponerme branquias artificiales y poder vivir bajo el mar como si fuese una de las hijas de Poseidón.

¿Prefiere los animales a la gente? Pues… Aún soy muy joven, pero… A medida que voy creciendo y al moverme en diferentes círculos sociales, cada vez me gusta menos la gente y en consecuencia quiero más a mi gato. Voy a acabar como Eleanor Abernathy, la loca de los gatos de los Simpsons. No tengo pruebas, pero tampoco dudas.

¿Es usted cruel? A ver, si contar chistes de humor negro es ser cruel soy una sádica sin escrúpulos. Pero no, no soy cruel. Al menos en mi vida cuotidiana. Ahora bien, cuando me pongo a escribir, eso es harina de otro costal.

¿Tiene muchos amigos? Rotundamente no. A ver… Es verdad que tengo facilidad para hablar con la gente y socializar. ¡Me hago amiga hasta de las piedras! Gente con la que salir de fiesta y pasarlo bien la tengo a raudales. Sin embargo, amigos de verdad que conozcan absolutamente todas mis aristas, que sepan todos los esqueletos que escondo en el armario y que me acompañen tanto en época de vacas gordas como de flacas, solo los puedo contar con los dedos de las manos

¿Qué cualidades busca en sus amigos? Que me digan la verdad por muy hiriente que resulte. ODIO la mentira, las falsedades, aparentar y los “bien quedas”.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? Me ha decepcionado muchísima gente.  Por eso precisamente sé quiénes son mis amigos de verdad. Hoy, sé que los que se han quedado en mi círculo de amistad no me decepcionarán.

¿Es usted una persona sincera? Soy más transparente que el agua de las playas de Ibiza. Si tengo que decir algo lo digo, aun a riesgo de meterme en un lío.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Pues últimamente tengo más trabajo que un cura en una guardería, pero… En las temporadas de más relax me encanta ver series de temática hospitalaria. También suelo leer mucho. Sobre todo, novelas de suspense Agatha Christie, Mary Higgins Clark, Javier Holgado o Manuel Loureiro.

¿Qué le da más miedo? Quedarme completamente sola. Y los payasos. Me acojonan los payasos: a un nivel que me llevó años poder ver en la tele el anuncio del detergente de Micolor.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Que en pleno siglo XXI haya seres ineptos que han llegado al poder y se crean con derecho a matar a gente sin ton ni son por un triste trozo de tierra. Que me insulten y me llamen cosas que no soy en absoluto por llevar una pulsera con la bandera de España, que es mi país, pero si un español lleva una bandera de Estados Unidos, que es culpable de tantas cosas en el mundo, cosida a la mochila no pasa nada.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Hubiera sido nadadora paralímpica.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Hago natación desde los tres años y además práctico yoga.

¿Sabe cocinar? Recientemente he descubierto que e me da bien la repostería.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Ernest Hemingway.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Fe.

¿Y la más peligrosa? Envidia.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Sí. Y al verme incapaz de hacerlo en la realidad, me decidí a matar en la ficción. Al ser ficción nadie me puede prohibir matar ¿verdad?

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Uffff… Has abierto la Caja de Pandora amigo. Hoy, me siento tan sumamente defraudada con el circo que se nos está quedando, que no puedo responder a esta pregunta con rotundidad. Digamos que admito lo bueno y crítico lo deleznable de cada lado. ¿Tiene un nombre eso? Como últimamente todo tiene etiquetas…

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Sin ningún atisbo de duda neuróloga o psiquiatra. La mente humana me parece tremendamente fascinante.

¿Cuáles son sus vicios principales? Dejar en visto involuntariamente a personas en WhatsApp. Y lo peor es que por culpa de la sociedad de la inmediatez en la que vivimos, se piensan que les hago ghosting porque me he cabreado. No, simplemente voy a 1000 cosas y soy más despistada que Luna Lovegood y he leído el mensaje, pero se me ha olvidado responder. Por favor, la gente que ve que no respondo insistid.

¿Y sus virtudes? La constancia. Ella me ha llevado donde estoy.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Está difícil que yo me ahogue. Cómo he dicho antes práctico natación desde los tres años. Como estoy coja vamos a poner por caso que me persigue un payaso asesino ( ya he dicho que me dan un miedo terrible los payasos) y no puedo huir de él porque no llevo muy bien lo de correr: los momentos que me pasarían por la cabeza serían mis vivencias en el grupo scout Sant Jordi de L'Olleria, mi viaje de fin de curso a Roma, mi madre y el Camino de Santiago adaptado a personas con discapacidad que he hecho con mi hermano.

T. M.