miércoles, 18 de mayo de 2016

Entrevista capotiana a Guillermo López Gallego

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Guillermo López Gallego.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
La cama.
¿Prefiere los animales a la gente?
En general, prefiero a la gente. Pero los animales son preferibles a algunas personas.
¿Es usted cruel?
Debería decir que no, pero puedo serlo. Intento que no sea así.
¿Tiene muchos amigos?
No, tengo pocos. No es cuestión de definiciones: tengo pocos amigos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
No busco cualidades en mis amigos. Normalmente, mis amistades surgen de los entusiasmos compartidos y sobreviven a base de esfuerzo.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No. En una relación de amistad, me decepciono yo mismo con mucha más frecuencia.
¿Es usted una persona sincera? 
Lo intento, pero también entiendo que la sinceridad bien entendida es una norma con excepciones.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Diría que prefiero la compañía. En todo caso, una cosa es lo que prefiero, y otra, que más a menudo mi tiempo libre acabe malgastado.
¿Qué le da más miedo?
La pérdida de mis seres queridos.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La falta de empatía, por cínico que suene. También la complacencia y la mediocridad entendida como aspiración.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
No recuerdo haber decidido ser escritor. Y no soy escritor: escribo porque no tengo más remedio. En todo caso, lo que soy es diplomático. No estoy dotado para nada más, salvo para la traducción.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Últimamente, sí, pero me temo que no soy constante.
¿Sabe cocinar?
Nada especialmente complicado, pero sí. Y me gusta.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
No conozco esos artículos. De todas formas, hay muchos personajes olvidados que merecen ser inolvidables. Últimamente, me interesa mucho mi casi tocayo Guillermo López Hipkiss. También me interesan las historias irrecuperables, perdidas, las crónicas familiares devenidas imposibles. Me duele mucho no haber hablado más con mis abuelos y no haber escrito más sobre ellos.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Suicidio. Me parece que esta respuesta necesita contexto: al hablar de suicidio, me refiero a la escena de M*A*S*H* llamada «de la Última Cena». Al parecer, Robert Altman, el director, quería que la de «Suicide Is Painless» fuera la letra más estúpida jamás escrita. Pero, entre una cosa y otra, le salió un himno a lo irreductible del ser humano.
¿Y la más peligrosa?
Ellos. Por ejemplo, en la frase: «Nosotros y ellos».
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Son particulares y personales.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Feliz.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Pienso demasiado en mí mismo. Y, por lo visto, no puedo hablar sin matizar.
¿Y sus virtudes?
Pongo empeño.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Me gustaría que fuesen imágenes de mis hijos jugando al atardecer.
T. M.