domingo, 19 de junio de 2016

Entrevista capotiana a Nieves Chillón

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Nieves Chillón.


Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Uno lleno de libros donde siempre fuera verano, cerca de alguna piscina o manantial con peces.
¿Prefiere los animales a la gente?
Prefiero mi perra a algunos individuos. Desearía que la gente tratara con dignidad a los animales.
¿Es usted cruel?
Algunas veces sí.
¿Tiene muchos amigos?
No. Quizá porque soy un poco cruel.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
El lenguaje crítico o artístico para explicar la vida, la inteligencia, la actitud de huida ante la vulgaridad, la voluntad de construir.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Probablemente menos que yo a ellos / as.
¿Es usted una persona sincera?
A veces sí. Otras veces no, para no meterme en líos.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leyendo, escribiendo, viajando y tomando el sol.
¿Qué le da más miedo?
Que la enfermedad alcance a quienes amo.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
El trato cruel hacia los animales. La incomprensión e incultura de la sociedad ante reivindicaciones y posturas tan honestas y necesarias como el feminismo. La insensibilidad de la política hacia los que sufren, emigran o buscan refugio.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Habría intentado ser una buena profesora de lengua y literatura para hacer que los/as adolescentes amaran las letras e hicieran un correcto uso del lenguaje, y que además la sociedad y las familias lo valoraran. Como ve, todo un reto. Menos mal que desistí a tiempo.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Me obligo a hacerlo. El yoga me gusta.
¿Sabe cocinar?
No, y además es algo que odio hacer.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A algún voluntario o voluntaria de Médicos Sin Fronteras que entrega su vida personal y profesional al servicio de los demás, además de exponerla a múltiples peligros todos los días cuando trabajan en zonas de conflicto.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Justicia.
¿Y la más peligrosa?
Enemigo.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Exactamente matar, no.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Izquierda democrática y laica.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Diseñadora gráfica, programadora informática, clarinetista de jazz, arquitecta, cooperante, abogada...
¿Cuáles son sus vicios principales?
Que me disperso.
¿Y sus virtudes?
Soy trabajadora.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? 
Mi casa y mi familia.
T. M.