lunes, 15 de enero de 2018

Entrevista capotiana a Inés Plana

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Inés Plana.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Santander, ahí está mi pequeño paraíso.
¿Prefiere los animales a la gente?
Me gustan ambos.
¿Es usted cruel?
No recuerdo haberlo sido nunca.
¿Tiene muchos amigos?
Sí, es un regalo que me ha hecho la vida.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Cariño, lealtad y, si es posible, sentido del humor.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Los amigos de verdad  nunca  son decepcionantes.
¿Es usted una persona sincera?
Me gusta pensar que sí, que consigo serlo.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Escribiendo y viajando.
¿Qué le da más miedo?
Morir lentamente y  la muerte de las personas a las que quiero.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La injusticia y  la corrupción.
Si no hubiera decidido ser escritora, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
No me imagino sin escribir, pero quizá habría sido un alma viajera.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Siempre me prometo a mí misma practicar la natación. De momento, me conformo con caminar porque vivo en la sierra de Madrid.
¿Sabe cocinar?
Sí, pero la falta de tiempo no me permite esmerarme más. Sueño con cocinar un gran plato y  homenajear con él a mi familia y amigos.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A la poeta Emily Dickinson. Me fascinan su vida solitaria y la intensidad y el tormento de sus poemas.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
¡Eureka!
¿Y la más peligrosa?
Populismo.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Alguna vez, sí. Somos humanos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Cualquier opción cabal que defienda los derechos de la mujer y los de los desheredados.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Me gustaría trabajar en proyectos solidarios que devolvieran las ganas de vivir a quienes ya habían perdido la esperanza en el futuro.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Hablar por teléfono con mis amigas un largo rato, que a los demás siempre les parece excesivo pero no a nosotras,  y  también  tumbarme en el sofá de mi casa y ver películas o series, una detrás de otra,  hasta que se me agote  el cerebro.
¿Y sus virtudes?
Dicen que soy  entusiasta, muy curranta, noble  y  empática.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Supongo que los momentos más felices que compartí con mis padres, con mi marido y con mis hermanos. Quiero pensar que en esos momentos críticos recordaría lo bueno de mi vida.

T. M.