viernes, 11 de enero de 2019

Entrevista capotiana a Pilar Sahagún

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Pilar Sahagún.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Donde tuviese paz… y mi casa, que considero un templo, la destila.
¿Prefiere los animales a la gente?
En el pasado sí; la relación con mi perro era la más fácil… hasta que un buen día descubrí el poder de la palabra, la magia de la comunión entre almas.
¿Es usted cruel?
En absoluto.  Creo que peco de blanda. Me aterra hacer sufrir a nadie.
¿Tiene muchos amigos?
Yo diría que más que muchos, buenos. Alguno roza la excelencia.  A veces pienso que tengo un don especial para la amistad, don que me ha sido negado para la familia. De hecho, considero a mis amigos mi familia de elección.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Supongo que la afinidad… aunque no siempre...  Existe un “no sé qué”, difícil de definir, que te arrastra a encontrar un amigo del alma.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Quizás en el pasado, cuando aún no era consciente de que ellos no tenían la culpa de que yo les idealizara.
¿Es usted una persona sincera?
A veces pienso que demasiado…
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Tengo poco tiempo libre, me faltan horas para hacer lo que tengo programado. Pero cuando lo tenía me encantaba viajar, ir al cine, al teatro, al ballet, a la ópera... en fin, disfrutar de la  vida aunque no tanto como cuando decidí dedicarla a escribir.
¿Qué le da más miedo?
El propio miedo… ese que puede llegar a morderte las entrañas como un perro rabioso.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La falacia, la corrupción, la desfachatez de algunos hombres y mujeres públicos.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?...
Ya no imagino mi vida sin escribir… como no la imagino sin respirar.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Sí. Camino cuando no hace demasiado frío, hago gimnasia tres veces a la semana. He hecho yoga durante mucho tiempo, pero ahora las cervicales me lo impiden… aunque cuanto pueda quiero volver a practicar esa disciplina que aporta paz y bienestar profundo.
¿Sabe cocinar?
¡Divinamente! A veces pienso que es lo que mejor hago…  De hecho, en casa se come mejor que en un “cinco estrellas”. Acabo de escribir un libro de recetas, algunas únicas, como la del flan de caviar o el pastel de cabracho, sin olvidar las pochas, una sopa de ajo excepcional… o la mejor tarta de queso del mundo.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Es la primera pregunta que me cuesta contestar, quizás porque admiro a muchos. Chaikovski me apasiona como músico, Leonardo como ser humano, Juan de la Cruz como místico, Einstein como visionario, Ayn Rand la peculiar creadora de una filosofía.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
AMOR.
¿Y la más peligrosa?
¡¿Piedad?!...
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Matar no, pero desear la muerte…
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Inexistentes. Me quede “colgada” en la Utopía de Moro.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Sabia o santa… que para mí es lo mismo.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Idealizar a la gente y la necesidad de calor físico y humano para vivir.
¿Y sus virtudes?
La generosidad, el entusiasmo, la alegría y sobre todo una empatía profunda.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Es difícil saber si la angustia me permitiría recordar que solo iba a perder el cuerpo. Creo sinceramente que la muerte no existe… que es una resurrección en nuestro lugar de procedencia.

T. M.