lunes, 22 de junio de 2026

Entrevista capotiana a Marta Solano

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Marta Solano.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Elegir un solo lugar, teniendo en cuenta lo inquieta y viajera que soy, sería para mí el peor castigo. Pero ya que hay que elegir uno, optaría por el lugar al que pertenezco, que me vio crecer y dónde tengo a la gente que quiero. Y ese lugar es Madrid.

¿Prefiere los animales a la gente? Aunque a veces pierda la fe en nuestra especie, me gusta conversar y me fascina la mente humana, tan compleja. Como escritora, para construir mis personajes, necesito adentrarme en la psique de las personas con sus miles de máscaras. Si tuviera que elegir un animal sería un lobo, por su belleza, naturaleza salvaje y porque necesito sentirme parte de una comunidad.

¿Es usted cruel? Nunca lo he sido, ni siquiera para protegerme. Soy todo lo contrario, me considero una persona compasiva y empática, a veces en exceso. En mis novelas, es un reto mostrar el peor rostro del hombre, porque siempre veo luz en la oscuridad del alma humana. Ser cruel con los más débiles me parece un pecado imperdonable.

¿Tiene muchos amigos? Soy una persona muy sociable que no me cuesta conocer gente y crear lazos con ellos. Sin embargo, con la edad he aprendido que es más importante la calidad que la cantidad. Afortunadamente conservo amigos de todas las etapas de mi vida y eso para mí es un regalo.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? La principal cualidad que comparten todos mis amigos es que son buenas personas. Me siento atraída por gente auténtica que pertenece a mundos distintos al mío, que me resultan fascinantes. Es importante que nos complementemos como personas. Si tienen sentido del humor y una buena conversación, qué más se puede pedir. Nunca sería amiga de personas superficiales, aburridas, interesadas, egoístas, tacañas o envidiosas.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? En general, mis amistades se enfrían por cambios de etapas vitales, no porque me decepcionen. Simplemente hemos compartido experiencias en un momento concreto y evolucionamos de forma diferente. Guardo un buen recuerdo en general de todos los amigos que he tenido en mi vida y me doy cuenta de que con la edad cada vez tengo más conocidos y menos amigos, soy más selectiva.

¿Es usted una persona sincera? No tengo filtros y soy de esas personas a las que se las ve venir, pero tampoco digo lo primero que se me viene a la cabeza. Soy bastante racional. Medito mucho lo que hago y digo, aunque me considero alguien sensible a todo a lo que pasa a mi alrededor.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Mi mayor afición es escribir tomando una taza de café y viajar por el mundo para nutrir mis novelas y mi vida de nuevas historias. Al final, escribir es también viajar a otras épocas y lugares, así que mis dos aficiones están muy ligadas. Además, me considero una apasionada de la historia y del arte. Soy una persona muy familiar y me gusta hacer deporte siempre que puedo.

¿Qué le da más miedo? Me dan miedo muchas cosas: la mediocridad, el rechazo, la enfermedad y la muerte. Da miedo perder la memoria, dejar de saber quién eres, o ser consciente de todo y ver tu deterioro físico. Por eso trato de cuidarme, para tener una vida larga y autónoma. También creo que la vida nos va preparando para esos momentos, porque la naturaleza es sabia.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Me escandaliza la vulgaridad, la falta de educación, la hipocresía y el abuso de los débiles. Intento siempre pensar que hasta en las peores circunstancias, detrás del monstruo hay un porqué y un alma noble. A veces, cuesta, lo reconozco. No creo que haya gente mala sin más, pienso que su actitud responde a un trauma vital, a falta de oportunidades, a una debilidad… Intento comprender sus demonios y eso es un peligro para mi propia supervivencia. Pero creo que como escritora es un enfoque humanista que me diferencia.  

Si no hubiera decidido ser escritora, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Sería periodista, que es mi profesión, guía turística o profesora de historia. Los tres oficios tienen algo en común: todos son formas de comunicar y esa es una necesidad para mí. Escribir es una herramienta para dar salida a muchas historias que me gustaría haber vivido.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Sí, durante décadas jugué a baloncesto y ahora hago natación y voy al gimnasio. Hacer deporte forma parte de mi vida.

¿Sabe cocinar? Prefiero que me cocinen o disfrutar de la buena mesa en un gran restaurante. Nunca he tenido interés ni paciencia por la cocina. Tampoco soy una persona muy casera, en general.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? Sin duda, a la reina Juana de Castilla, conocida como Juana Loca. Hija de los Reyes Católicos estuvo destinada a reinar, pero rechazó el cargo por amor. La triple traición de su padre, su esposo y su hijo provocaron que viviera gran parte de su vida entre los muros de un convento en Tordesillas. Su vida me parece fascinante y trágica.  

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Para mí la palabra que da sentido a todo, a lo que somos, a las canciones, a las grandes gestas, es AMOR.

¿Y la más peligrosa? Una palabra que no está en mi vocabulario ni en mi cabeza es RENDIRSE. No es una opción, siempre hay una salida. Si en la vida perdemos la ilusión o la esperanza, estamos perdidos.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Nunca, ni en mis peores sueños. Solo intento sobrevivir.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Soy muy pragmática y no creo en siglas ni en ideologías. La política se ha convertido en un espectáculo lamentable, en un cruce de insultos sin argumentos. Los políticos se han ganado a pulso la desafección de la gente por su elitismo, vanidad y ambición. Creo en la política útil, la que de verdad piensa en el ciudadano, la que ya no existe.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Me gustaría ser una pintura impresionista en el Museo de Orsay de Paris, mi pinacoteca favorita; una canción que emocionara a varias generaciones o una viajera en el tiempo.

¿Cuáles son sus vicios principales? Soy una gran golosa y una persona muy perfeccionista. Además, tengo el vicio de aprender constantemente de todo. Soy una persona inquieta a la que cuesta seguir el ritmo.

¿Y sus virtudes? Me considero muy sociable, curiosa, honesta y empática. Creo que mis virtudes llevadas al extremo se convierten en mis principales defectos. La línea es muy fina, a veces.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Imágenes de mi infancia feliz, del triple que anoté para ganar un campeonato, de mi primer amor, del parto de mi único hijo, imágenes de mis viajes por el mundo y de la banda sonora de mi vida. Pensaría en lo afortunada que he sido, en todos los sueños cumplidos, como el de ser escritora, y en los que seguro tendría por cumplir. Y para terminar me entregaría a mi fatal destino antes de que me comiera un tiburón.

T. M.