jueves, 30 de agosto de 2018

Entrevista capotiana a Basilio Trilles

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Basilio Trilles.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Un puerto de mar.
¿Prefiere los animales a la gente?
No.
¿Es usted cruel?
En alguna ocasión lo he podido ser. La crueldad es inherente al ser humano.
¿Tiene muchos amigos?
No.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Sinceridad y fidelidad.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No, pero cuando ocurre recuerdo aquello de la condición humana.
¿Es usted una persona sincera?
Sí. 
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Leyendo y paseando cerca del mar.
¿Qué le da más miedo?
Lo desconocido.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
El abuso, en toda su acepción.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Sería marino militar. Cuando chirría lo de militar, siempre recuerdo que lo eran Cervantes y Churchill, por citar dos ejemplos de escritores.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Suelo andar y, de vez en cuando, monto en bicicleta.
¿Sabe cocinar?
Me defiendo con el horno.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría.
Vicente Blasco Ibáñez.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Solidaridad.
¿Y la más peligrosa?
Intolerancia.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Sí, a algún terrorista.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Me sitúo en una socialdemocracia que no veo por ninguna parte.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Multimillonario.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Los de la gula y la carne, como toda persona que se precie.
¿Y sus virtudes?
No sabría decir, creo que las deben valorar los demás.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Supongo que según se trate de agua dulce o salada; bañera, piscina o mar abierto. No sé, nunca me he visto en la tesitura. 
T. M.