En torno a la novela negra siempre ha habido cierta controversia, por más que hoy sea una realidad comercial absolutamente exitosa. Es narrativa de puro entretenimiento, que incluso los que disfrutan le dedican palabras de cierto desdén y que ha sido ninguneada por los historiadores de la literatura o los críticos literarios. Porque, si bien recibió el aplauso de grandes literatos como Faulkner, Yeats o T. S. Eliot, muchos fueron también los que se preguntaron «¿Por qué la gente lee novelas policíacas?», como reza un ensayo de Edmund Wilson. Este reconocía haber leído una novela de Agatha Christie ambientada en Egipto –suponemos que “Muerte en el Nilo”– que lo tuvo atrapado hasta el final, aunque la acabaría despreciando hasta el punto no querer abrir ninguna otra narración suya. «Uno no puede leer semejante libro, uno lo recorre para ver el problema solucionado», dijo.
Su amigo Vladimir Nabokov consideraba que la novela
de detectives era la negación misma del estilo, literatura convencional mal
escrita y aburrida. Pero el lector no busca excelencia estilística en estos
libros, sino una trama misteriosa que lo agarre, un caso difícil que
desentrañar, un detective carismático, por más que muchos autores hayan dado
ejemplos sobresalientes de cómo encarar el género, como Pierre Lamaitre (París,
1951), ganador del Premio Goncourt 2013 y que en obras muy cortas como «Rosy
& John» logró un texto redondo, que transmitía suspense y resultaba
perfecto para llevarse a la pantalla.
De hecho, en este «Diccionario apasionado de la
novela negra» (traducción de José Antonio Soriano
Marco) también aparecen productos como “The Wire”; y es que “las series de
televisión fueron un regalo del cielo para los novelistas y los guionistas.
Eran el eslabón ausente entre el cine y la novela”. Lemaitre ha conseguido un
libro jugoso, que obedece a sus gustos y acoge conceptos (violencia, verosimilitud,
realidad, técnica…), escritores contemporáneos (Yves Ravey, Dennis Lehane, Petros Márkaris, Elmore Leonard, Joseph
Incardona…) y clásicos: Hammett, Chandler…, obras: “A sangre fría”, “El misterio del
cuarto amarillo”, “El nombre de la rosa”, y personajes: Sherlock Holmes, Arsène
Lupin… En una época en que internet y la Wikipedia han apartado casi por
completo la publicación de diccionarios o libros de corte enciclopédico,
Lemaitre proporciona una mirada bien atractiva para, con esta panorámica general,
dar o no la razón a la acusación de que la
novela negra abusa de los estereotipos, los clichés, los tópicos o los lugares
comunes.
Publicado en La Razón, 19-II-2022